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Francia y Alemania aceptan quedarse una parte de los migrantes que llegan a Italia

A partir de ahora todo barco que realice una operación de salvamento en la ruta que une Libia con Europa atracará en Italia o Malta y desde allí los migrantes serán trasladados a otros países europeos

A partir de ahora todo barco que realice una operación de salvamento en la ruta que une Libia con Europa atracará en Italia o Malta y desde allí los migrantes serán trasladados a otros países europeos

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En las dos semanas y media que lleva en marcha, el nuevo Gobierno italiano busca un modo de pasar página con la dura política migratoria de su ex ministro del Interior, Matteo Salvini. Un giro radical supondría alimentar a la fiera, ahora en la oposición, y entrar en conflicto con una buena parte de los votantes que respalda las medidas de Salvini.

Por eso Italia necesitaba una concesión por parte de la Unión Europea, que le permitiera abrir sus puertos transmitiendo a la ciudadanía que ha obtenido algo a cambio. Y esa oportunidad se la han brindado Francia y Alemania, encantados de reencontrarse con el amigo italiano, al ofrecer quedarse con una parte de los migrantes que sean rescatados en el Mediterráneo.

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El pacto consiste en que a partir de ahora todo barco que realice una operación de salvamento en la ruta que une Libia con Europa atracará en Italia o Malta. Y desde allí, los migrantes serán trasladados a otros países europeos. Aunque aún no se ha hablado de cuotas, París y Berlín ya han aceptado entrar siempre en el reparto, mientras que se dejará abierta la puerta a que otros socios comunitarios hagan lo propio de forma voluntaria.

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El compromiso quedó sellado hoy en una cumbre celebrada en La Valeta, en la que participaron Malta, Italia, Francia y Alemania y que fue amparada por la UE, ya que también acudió Finlandia como presidente de turno de la Unión.

El punto en el que más había insistido Italia es que en el mecanismo automático de reubicación no fueran incluidos sólo quienes tienen derecho al asilo, como ocurría hasta ahora, sino también los llamados migrantes económicos. Según estadísticas oficiales, estos últimos representan cerca del 85%, por lo que seguir con las reglas actuales no hubiera cambiado casi nada en la práctica.

Sin embargo, la ministra del Interior italiana, Luciana Lamorgese, confirmó en una entrevista en el canal Sky Tg24 que el acuerdo alcanzará a todos. “A partir de ahora ya no estamos solos, ahora llegar a Italia o Malta significará entrar en Europa”, dijo la ministra, que se estrenaba en una cita internacional.

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Un informe del Instituto Italiano de Política Internacional indica que este año sólo el 9% de los migrantes fueron rescatados, mientras que el resto llegaron a tierra con sus embarcaciones y estos no podrán ser recolocados. Sin embargo, es probable que tras este acuerdo las operaciones de salvamento vuelvan a cobrar vigor y aumente el porcentaje de auxiliados en el mar.

La titular de Interior explicó que “el 99% de quienes llegan solicitan inmediatamente asilo”, al margen de que cumplan o no los requisitos. Y esto quiere decir que con el nuevo plan, los países en los que sean reubicados deberán tramitar sus solicitudes y en caso de que les sean denegadas, proceder a su repatriación.

Ha sido uno de los aspectos que más ha complicado las negociaciones, porque en muchos casos los países de acogida no tienen acuerdos bilaterales con los de origen; y cuando los hay, a menudo estos últimos se desentienden. Según lo filtrado por la prensa, el traslado de Italia o Malta a los Estados en los que recalarán los migrantes se hará en un tiempo breve que no superará las cuatro semanas.

El documento oficial de la reunión no se hizo público porque los participantes en la cita quieren presentarlo antes al resto de ministros del Interior de la UE, que se reunirán el próximo 8 de octubre en Luxemburgo. Sin embargo, según lo publicado por la prensa italiana, el texto también incluye la posibilidad de abrir otros puertos europeos al margen de los italianos y malteses, de forma rotatoria y bajo criterios voluntarios; y no se aplicará sólo a los migrantes rescatados por ONG, sino también por barcos pesqueros o de otras instituciones.

Esto último también facilitaría la vuelta de buques europeos de la misión Sophia, dedicada a vigilar las fronteras, que se encuentra formalmente activa pero sin medios, ya que Salvini boicoteó que los barcos siguieran patrullando si no había un mecanismo para el reparto de migrantes.

El ministro del Interior francés, Christophe Castaner, dijo en declaraciones recogidas por Efe que se trata de “un primer paso entre cuatro países, dos que reciben migrantes y otros dos que están comprometidos con la necesidad de dar una solución”. Aunque el objetivo sería ampliar este modelo a todo el conjunto de la UE. Italia, sin embargo, es consciente de que una negociación a 27 en Bruselas entraña muchas más dificultades.

De hecho, el acuerdo alcanzado en 2015 para la reubicación voluntaria de refugiados fue un absoluto fracaso, que sólo sirvió para alimentar la idea de que a la UE le ha faltado solidaridad en estos años. Por eso, esta vez en Roma han llevado las negociaciones al terreno bilateral, junto a París y Berlín, con quienes ahora las relaciones vuelven a ser inmejorables. Tras más de un año de Gobierno populista, la diplomacia italiana vuelve a obtener resultados.