Política

Georgia pone fin a la era Saakashvili

Margvelachvili, afín al primer ministro, tendrá menos poder como presidente

Guiorgui Margvelachvili, el presidente electo, celebra su victoria ayer
Guiorgui Margvelachvili, el presidente electo, celebra su victoria ayer

Los georgianos pasaron ayer página a la era de Mijail Saakashvili, el héroe de la Revolución de las Rosas que en 2003 acabó con el régimen de Eduard Shevardnadze y ha presidido la ex república soviética durante una década.

Los georgianos pasaron ayer página a la era de Mijail Saakashvili, el héroe de la Revolución de las Rosas que en 2003 acabó con el régimen de Eduard Shevardnadze y ha presidido la ex república soviética durante una década. La reforma constitucional de 2011 ha transformado el sistema presidencialista en uno parlamentario en el que el principal peso de la política nacional e internacional recae en el primer ministro, mientras que el jefe de Estado asumirá una función representativa y conservará el mando del Ejército.

Los primeros resultados oficiales sondeos concedieron una aplastante victoria, con el 63,17% de los votos, a Guiorgui Margvelachvili, un ex profesor de filosofía y ex ministro de Educación con escasa experiencia política que cuenta con el respaldo del poderoso primer ministro, el multimillonario Bidzina Ivanichvili. A gran distancia, se sitúa el candidato de Saakashvili, el ex presidente del Parlamento David Bakradze, con el 21,34%. Entre la veintena de candidatos restantes, destaca, con el 9,65%, Nino Bourdjanadze, también ex presidenta del Legislativo y ex aliada del jefe de Estado saliente que ahora reclama una investigación por «la guerra en 2008, las torturas en las cárceles, la represión y la intimidación de los opositores».

«Hemos demostrado que somos una nación libre y podemos elegir libremente a una persona que debe servir a su pueblo», aseguró Margvelachvili, que no necesitará concurrir a una segunda vuelta. El futuro jefe de Estado tiene como objetivo prioritario la integración de Georgia en la UE y la OTAN, pero manteniendo al mismo tiempo buenas relaciones con Rusia. «Las prioridades específicas de nuestra política exterior deben ser la integración en Europa y las estructuras euroatlánticas. Al mismo tiempo, hemos demostrado ser capaces de reducir la tensión con Rusia», reconocía en una reciente entrevista. Y es que las relaciones con Moscú no son las mismas desde que en la guerra de agosto de 2008 el Ejército Rojo apoyó a los secesionistas de las regiones georgianas de Abajasia y Osetia del Sur, que hoy disfrutan de una independencia «de facto».

Mientras, el derrotado Bakradze felicitó a su oponente y ofreció su mano tendida. «Como líder de la oposición, estoy dispuesto a cooperar con este Gobierno y a trabajar con el nuevo presidente en todas las cuestiones esenciales para mejorar la vida del pueblo».

Antes de abandonar la política, Saakashvili ha advertido contra el poder en la sombra que puede tener a partir de ahora Ivanichvili, el hombre más rico de Georgia, que ha anunciado que presentará su dimisión hoy y designará a un nuevo primer ministro entre las filas de su partido, el Sueño Georgiano. «Independientemente de si estemos de acuerdo o no, se trata de una regla de la democracia», se limitó a decir ayer el presidente saliente.