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Gobernar Ucrania, frenar a Putin

Con las elecciones parlamentarias de hoy comienza la puesta de largo de Vladimir Zelenski El presidente ucraniano aspira a legislar en solitario, sin las trabas que supone encarar un Parlamento opositor

Con las elecciones parlamentarias de hoy comienza la puesta de largo de Vladimir Zelenski El presidente ucraniano aspira a legislar en solitario, sin las trabas que supone encarar un Parlamento opositor.

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El presidente de Ucrania, Vladimir Zelenski, asumió el poder el pasado mayo después de arrasar en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de abril. Con gesto serio y un traje y corbata oscuros tomó posesión del cargo convirtiéndose en el sexto presidente del país. Lejos de las excentricidades de su pasado como actor, irrumpió en la escena política ucraniana con la promesa de acabar con la corrupción y el nepotismo institucional y de terminar con la guerra en el este del país. Su carta de presentación: hacer de su inexperiencia una virtud en una sociedad cansada de los viejos oligarcas que se han ido turnando en el poder desde la independencia de la Unión Soviética en 1991.

En Ucrania, el presidente es el jefe del Estado, pero no ejerce como jefe de Gobierno. Zelenski tiene la autoridad para elegir al primer ministro, pero dicha decisión ha de ser ratificada por el Parlamento. Fue así como el ex cómico se enfrentó a su primer día de trabajo con un Parlamento que no era el suyo. A pesar de su aplastante victoria sobre el ex presidente Petro Poroshenko, –73% frente al 24,3%– seguía trabajando con el ejecutivo anterior. Sin capacidad para destituir a los actuales ministros (todos sus intentos han sido bloqueados por los parlamentarios), el nuevo presidente ucraniano convocó desde su primer día en el cargo elecciones anticipadas a la Rada Suprema.

Un buen resultado en los comicios que se celebran hoy podría darle vía libre para legislar en solitario, mientras que una mala actuación podría suponer cinco años de frustración al mando de un país con muchas heridas por cerrar, tanto internamente como con sus vecinos. Presionado al este por Rusia y al oeste por Europa, Ucrania juega un papel estratégico en lo que el Kremlin llama «zona de influencia».

En un contexto social de hartazgo político por la vieja guardia y un país ansioso de ver caras nuevas; el presidente Zelenski anunció su intención de no incluir a ex cargos políticos en su nuevo gobierno. Tres meses después de ganar las elecciones presidenciales su popularidad ha seguido en ascenso y su partido: Servidor del Pueblo, está de camino de ganar las elecciones parlamentarias, según encuestas de intención de voto hechas por el Grupo Rating en la segunda semana de julio.

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Los partidos que superarían el umbral del 5% y entrarían en la Rada Suprema serían la formación del actual presidente con un 47% de los votos. También la Plataforma de Oposición –Por la Vida– obtendría un 11,6%, seguida de Solidaridad Europea, del ex presidente Petro Poroshenko, con un 8,2%. Mientras que Golos (Voz), una formación con otro artista a la cabeza, el cantante Svyatoslav Vakarchuk, lograría un 6,6% de los votos. Por su parte, la ex primera ministra Yulia Timoshenko entraría al Parlamento con un 6,4% de apoyos con su partido Batkivschina. El sistema electoral mixto: 225 diputados que vienen de las listas de los partidos y 225 por distritos mayoritarios, hacen que probablemente, al contrario de lo que desea, el presidente Zelenski necesite aliarse con otra formación para poder legislar.

Por otra parte, Viktor Medvedchuk vuelve a la primera línea política, después de haber estado al margen durante cuatro años. En 2018 se convirtió en jefe del consejo político de la Plataforma de Oposición –Por la Vida– y este domingo ocupará el tercer puesto en las listas del partido.

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Abogado de profesión, a mediados de 1990 Medvedchuk compró acciones en numerosos equipos de fútbol ucranianos, incluidos el FC Dinamo de Kiev. El candidato prorruso dió el salto a la política en 2002 cuando se convirtió en jefe de gabinete del ex presidente Leonid Kuchma. Durante este tiempo estrechó sus lazos con Putin y se convirtió en su hombre de confianza en Ucrania. Su carrera política parecía acabada con la Revolución Naranja en 2004 y la victoria del presidente Viktor Yushchenko, pero volvió en 2014, con la violencia en el este de Ucrania, en las provincias separatistas de Lugansk y Donetsk. Medvedchuk participó en las conversaciones de Minsk, mientras celebraba el bautizo de su hija con el presidente ruso, Vladimir Putin, como padrino. Durante los meses de negociación fue la única línea directa con Rusia que concluiría con la firma del Protocolo de Minsk en septiembre de ese mismo año.

Línea directa con el Kremlin

Detrás del éxito de la nueva formación están tres canales de televisión: NewsOne, 112 Ukraine y ZIK TV, hasta hace un año bajo control de Medvedchuk, y oficialmente propiedad de uno de sus hombres de confianza, Taras Kozak (décimo en la lista de la Plataforma). Como parte de su campaña electoral, miembros del partido se reunieron con el primer ministro ruso, Dimitri Medvedev, con el propósito de
«renovar el diálogo» entre ambas partes y se jactan de ser ellos los intermediarios en negociar con el Kremlin los precios del gas para Ucrania.

Las elecciones parlamentarias son el siguiente capítulo de un cambio político sin precedentes que tuvo su debut el pasado 21 de abril. Zelenski es a partir de hoy el encargado de darle vida a un país donde, a pesar de ensalzarse en su papel de «outsider», tendrá que construir alianzas políticas dentro y fuera del país si quiere demostrar al mundo que Ucrania va a dejar de ser un país débil.