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Indígenas colombianos suspenden los diálogos con el Gobierno sobre el oleoducto

Los indígenas colombianos U'wa denunciaron hoy que la comisión negociadora del Gobierno sobre la reparación de un tramo del oleoducto Caño Limón-Coveñas incumplió una cita con los delegados de los nativos y anunciaron una suspensión de los diálogos durante "un tiempo prudente".

Un tramo del oleoducto que pasa por el territorio de los U'wa fue destruido el pasado 25 de marzo por un atentado guerrillero. "Rechazamos el irrespeto mostrado en este día en donde deja a más de 300 U'was esperando, por lo cual decidimos dejar un tiempo prudente para que el Gobierno reconsidere cada una de las exigencias de nuestras comunidades", denunciaron los indígenas en un comunicado en el que reafirmaron su "disponibilidad de diálogo".

El pasado viernes una delegación del Gobierno formada por los ministros del Interior, Aurelio Iragorri Valencia; Minas y Energía, Amylkar Acosta; el Defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, y otros funcionarios se reunió con los U'wa sin que se llegara a un acuerdo para que los indígenas permitan las reparaciones del tubo.

Los U'wa presentaron un documento con una docena de exigencias entre las que se encuentran "la cancelación del proyecto petrolero del pozo Magallanes", en el municipio de Toledo (Norte de Santander), así como todos los proyectos extractivos ubicados en territorios ancestrales.

También exigen el "levantamiento de la infraestructura ubicada en el pozo Gibraltar", por estar en tierras de su comunidad.

Del mismo modo, los U'wa constatan la "deuda social histórica"del Estado colombiano con su pueblo, por el "etnicidio, genocidio y ecocidio"sufrido y por lo que reclaman dos billones de pesos (un millón de dólares aproximadamente).

Los U'wa, que están repartidos entre los departamentos de Norte de Santander, Boyacá, Santander y Arauca, se oponen a la reparación del oleoducto porque dicen que la actividad petrolera atenta contra su pueblo pues cada vez que hay un atentado terrorista en la zona el crudo derramado contamina sus fuentes de agua y la tierra.

El oleoducto Caño Limón-Coveñas, de 770 kilómetros de longitud y propiedad de la estatal Ecopetrol, transporta el crudo producido en los campos de Arauca, en la frontera con Venezuela, hasta el puerto caribeño de Coveñas.

El atentado guerrillero que paralizó la actividad del oleoducto le genera pérdidas de 8 millones de dólares diarios al Gobierno colombiano y causó el despido de 500 trabajadores de empresas petroleras de la zona.