James Foley: Un reportero fiel para los sin voz

Periodista estadounidense

El periodista James Foley en una imagen de 2012 en Alepo, donde cubrió la guerra de Siria

La fatal noticia desgarró a los familiares y amigos del periodista estadounidense James Foley. Toda esperanza acumulada desde noviembre de 2012, cuando fue secuestrado en Siria, se desvaneció. No era la primera vez que el reportero era capturado. En Libia, pasó 44 días en manos de soldados leales a Gadafi. Eso no le detuvo a la hora de saltar a Siria. Aunque esta vez dio con la barbarie del ISIS. Pero ayer la madre de Foley mostró una actitud envidiable de cómo hacer frente al terror. Recordó lo maravilloso que era su hijo. «No hemos podido estar más orgullosos de nuestro hijo Jim. Ha dado su vida por intentar exponer al mundo el sufrimiento de la población siria», señaló Diane a través de un comunicado. «Agradecemos a Jim toda la alegría que nos ha dado. Era un extraordinario hijo, hermano, periodista y persona». Sus amigos de profesión leyeron el martes por la noche la noticia que nunca les gustaría contar. Todos pidieron que se le recordara trabajando y no vestido de naranja y en manos de su verdugo. Antonio Pampliega, periodista freelance y amigo de Foley, dedicó ayer una entrada en su blog. «Hay periodistas que tienen un halo especial, y Jim era uno de ellos. Su compromiso, su profesionalidad, su humanidad le hacían destacar por encima de muchos otros. En marzo de 2012 entró en Siria –ilegalmente y jugándose la vida, como tantas otras veces– para documentar lo que estaba ocurriendo en la revolución. Lo que allí vio le llevó a seguir entrando y entrando una vez tras otra para que el mundo no olvidase el drama que vivían los sirios», recuerda Pampliega. «Jim tenía un compromiso con Siria y con los sirios.(...) Ese compromiso es el que recordaremos aquellos que lo conocimos. Ese compromiso y su carácter afable y su sempiterna sonrisa». Ayer el perfil de Facebook de Foley se llenó de mensajes parecidos. Todos sus amigos y compañeros del «Global Post» coincidían en su profunda dedicación por el periodismo, así como su simpatía y buen humor pese a «haber vivido lo que vivió». Foley no llegó al periodismo hasta los 35 años. Había estudiado Historia y Escritura Creativa y era profesor en Arizona. Después, comenzó la carrera de Periodismo en Illinois. Su gran pasión. «Que tu coraje, altruismo y amor por la gente siempre sea recordado. Has sido la voz de los no escuchados desde tus días de enseñanza hasta el último momento», le escribía Menen Wondsoen desde Etiopía.