Jodorkovski renuncia a batirse contra Putin

El enemigo número uno del presidente ruso descarta regresar a la primera línea, pero sí luchará por la liberación de los presos políticos

Mijail Jodorkovski, tras ofrecer, ayer en Berlín, su primera rueda de prensa en libertad
Mijail Jodorkovski, tras ofrecer, ayer en Berlín, su primera rueda de prensa en libertad

El delito por el que oficialmente se condenó a Jodorkovski en 2005 fue evasión fiscal, aunque el verdadero motivo por el que ha pasado la última década en prisión fue involucrarse en política y hacer oposición, algo que Putin ha marcado como «línea roja» a los oligarcas. Así que la pregunta del millón para el ex dueño de Yukos una vez excarcelado desde el jueves por indulto del propio presidente era conocer sus planes de futuro, si pensaba retomar su papel como opositor. «No tengo intención de involucrarme en política, es decir, no competiré por el poder ni tampoco financiaré partidos políticos», respondió ayer Jodorkovski en la primera rueda de prensa desde su puesta en libertad, aunque añadió que esto «no significa que abandone la vida pública. Me gustaría dedicar el resto de mi vida a cumplir mis deberes con los que están en peor situación que yo, que están en la cárcel».

Jodorkovski agradece el indulto, pero no lo considera el síntoma de ningún cambio en el país: «Muchos amigos míos siguen en la cárcel; en Rusia hay presos políticos que no tienen que ver con el «caso Yukos». Mi liberación no es una muestra de nada. Yo sólo soy un símbolo del resultado que pueden lograr los esfuerzos de la sociedad civil». El antiguo dueño de Yukos insistió en su inocencia y en el hecho de haber solicitado el indulto, algo a lo que se negó durante mucho tiempo, no implicaba una asunción de culpabilidad, como se repite desde el Kremlin: «El régimen siempre quiso una confesión, pero para mí era inaceptable». Aunque la rueda de prensa había despertado una enorme expectación, finalmente fue a puerta cerrada, ante un reducido grupo de periodistas. Se eligió un lugar simbólico, el llamado Museo del Muro de Berlín, dedicado a las víctimas de la extinta República Democrática Alemana (RDA). «Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin, dijo que yo puedo regresar a Rusia cuando quiera. Es cierto, las autoridades no me han exiliado, pero conociendo nuestra realidad, han sugerido que deje el país. Y no volveré hasta tener garantías de que podré volver a salir», comentó Jodorkovski, en referencia a una condena civil por evasión fiscal todavía en vigor. Algunos medios alemanes publicaron el sábado que Jodorkovski no se establecería en el país, sino que tenía previsto marcharse a Suiza, por lo que el propio implicado comentó: «Dónde viviré es una decisión que no puedo tomar yo solo, tengo que consensuarlo con mi mujer y mis hijos».

Jodorkovski explicó en la rueda de prensa cómo se desarrolló su excarcelación y aclaró que las autoridades rusas no le dieron opción: «Yo mismo desconozco muchos detalles de mi liberación. Me enteré de la noticia del indulto por la televisión. En seguida me fui a recoger los papeles, que eran lo más importante que tenía que sacar de la prisión. Después me acosté. Me despertaron a las dos de la madrugada y el jefe de la prisión me dijo que me iba a casa. Unos guardias me escoltaron hasta un helicóptero que esperaba junto a la puerta de la prisión. No tuve elección. Sólo durante el viaje me enteré de que iba a acabar en Berlín», relató Jodorkovski, que quiso destacar el papel que jugaron en la concesión del indulto la canciller Angela Merkel y el ex ministro de Exteriores alemán Hans-Dietrich Genscher. El que fuese el hombre más rico de Rusia en los noventa ha descartado retomar su actividad empresarial: «Tengo dinero más que suficiente para vivir, no me hace falta comprar clubes de fútbol. No pretendo volver a la actividad empresarial ni lucharé por mis antiguas acciones de Yukos».

La compañía de la que Jodorkovski era máximo accionista fue desmembrada y vendida en su día. Los principales activos acabaron absorbidos por la estatal Rosneft, uno de los mayores productores de crudo Rusia, en manos de Igor Sechin, un afín al Kremlin. Jodorkovski deja la primera línea pero no la política.