Keiko revuelve los fantasmas del pasado

Los vínculos de la candidata con los hombres clave de Fujimori hacen temer a la sociedad peruana el regreso a los años más oscuros del país

Los vínculos de la candidata con los hombres clave de Fujimori hacen temer a la sociedad peruana el regreso a los años más oscuros del país

El temor de un posible retorno del fujimorismo al poder, marca la jornada electoral de hoy en la que unos 23 millones de peruanos elegirán a su próximo gobernante entre el economista y líder del partido Peruanos Por el Kambio (PPK), Pedro Pablo Kuczynski, y Keiko Fujimori, la candidata de Fuerza Popular (FP) e hija mayor del ex presidente Alberto Fujimori, quien purga una condena de 25 años de prisión por delitos de corrupción y lesa humanidad. La denuncia, el viernes por la noche, de que las autoridades habían encontrado un teléfono móvil en la celda del también sentenciado ex asesor de Fujimori, Vladimiro Montesinos Torres, enrareció aún más el ambiente electoral y generó una serie de versiones referidas a la posibilidad de que Montesinos, uno de los hombres más oscuros de la historia política peruana, haya tenido algún grado de coordinación y participación en la campaña de Fuerza Popular. Montesinos fue su mano derecha durante la presidencia de Fujimori desde 1990, cuando fue electo, y septiembre del 2000, cuando se difundió el primer vídeo que evidenciaba las malas prácticas y la corrupción que reinaba en el régimen. En esa primera grabación (de las muchas que guarda la inteligencia peruana), se observa a Montesinos entregando dinero a un diputado de la oposición para que se pasase a las filas del fujimorismo. La difusión del vídeo fue clave para la caída de Fujimori.

Aunque durante toda la campaña electoral Keiko Fujimori ha querido deslindarse del régimen de su padre al señalar que el suyo es un «nuevo fujimorismo», en el que se ha aprendido de los «errores» del pasado, la cercanía de personajes que formaron parte del régimen de su progenitor quita credibilidad a sus afirmaciones. Para comenzar, su candidato a la vicepresidencia, José Chlimper, fue ministro de su padre hasta aquella mañana del 19 de noviembre del 2000, cuando Fujimori renuncia desde Japón y por fax a la presidencia de Perú al verse descubierto y convoca nuevas elecciones. Fujimori volvería a Perú siete años después, extraditado por la Justicia peruana. También Jaime Yoshiyama, hombre clave en su Gobierno, colabora actualmente con Keiko y, oficialmente, se conoce que su sobrino Jorge Javier Yoshiyama, es uno de los principales donantes de la campaña. Por si fuera poco, hace un par de semanas se conoció que la DEA investiga por delitos de narcotráfico y lavado de dinero a Joaquín Ramírez, actual congresista de FP, donante de la campaña de Keiko y hasta entonces secretario general de su partido.

Pese a que su padre ha sido procesado y condenado, la candidata presidencial se ha negado hasta la fecha a llamar «delitos» a los cometidos por su progenitor. El «antifujimorismo» es una fuerza que ha crecido en los últimos meses al punto que, durante la campaña, se han realizados grandes marchas contra la candidatura de Keiko que unieron a simpatizantes de todas las fuerzas que se consideran democráticas y que llaman a la unidad de todos los peruanos. La última de estas manifestaciones se produjo el martes. Unas 70.000 personas se congregaron pacíficamente en la histórica Plaza San Martín de Lima lanzando arengas como «por justicia y dignidad, Fujimori nunca más», y el clásico «democracia sí, dictadura no». En los últimos días, además, diferentes líderes políticos han llamado a votar por Kuczynski para evitar el retorno del fujimorismo, incluida la izquierdista Verónika Mendoza quien en la primera vuelta quedó fuera del balotaje por un porcentaje mínimo. «Liberemos a nuestro pueblo de la corrupción y la violencia», asevera la líder de Frente Amplio. «Hoy, votar en blanco o viciado favorece en el recuento a Keiko, por eso sólo queda marcar PPK», expresó en un vídeo viral.