Kennedy une a Estados Unidos

Los americanos se rinden ante la figura de un presidente que supo inspirar grandeza. Dallas busca purgar su pasado con una masiva celebración en el lugar en el que JFK fue abatido

La plaza Dealey de Dallas, antes del homenaje
La plaza Dealey de Dallas, antes del homenaje

Miles de personas recordaron en Dallas al presidente estadounidense John F. Kennedy con un emotivo silencio en el mismo lugar y hora donde fue tiroteado hace medio siglo, un acto en el que fue destacado como un mandatario clave para el progreso.

En esta ocasión, fue la lluvia la que llenó el cielo de Dallas en la plaza Dealey en el primer homenaje en la ciudad texana con motivo del 50 aniversario del asesinato de John F. Kennedy, al contrario que el día de su magnicidio cuando un sol radiante golpeaba las frentes de las 10.000 personas que se apostaron a lo largo del recorrido de la comitiva presidencial para recibir al joven presidente y a la primera dama, Jackie Kennedy. Ha tenido que transcurrir medio siglo para que Dallas, maldita desde aquel fatal 22 de noviembre de 1963, se atreviese a recordar la muerte del presidente demócrata en una ceremonia a la que acudieron 5.000 personas, entre políticos, personalidades, periodistas y curiosos. «Una nueva era amaneció y otra sucumbió cuando la esperanza y el odio chocaron en Dallas», indicó ayer el alcalde de la ciudad, Mike Rawlings, quien leyó la última parte del discurso preparado para el acto al que tenía previsto acudir Kennedy cuando le mataron. Después siguió un minuto de silencio. Exactamente a las 12:30 hora de Dallas (las 19:30 horas en España), momento en que el líder demócrata fue abatido. En Washington, las banderas de la Casa Blanca, el Capitolio y otros edificios emblemáticos ondearon a media asta. Por la mañana, el fiscal general, Eric Holder, visitó en el cementerio de Arlington la tumba de JFK. Dejó una moneda. Permaneció durante unos minutos con la cabeza baja. Allí, también descansan los restos mortales de Jackie Kennedy y dos de los hijos del presidente: Patrick y John John. Acto seguido Holder fue a la tumba de Bobby, hermano de JFK, que también fue fiscal general de Estados Unidos y senador por el estado de Nueva York. En la Cámara de Representantes, donde Kennedy sirvió entre los años 1947 y 1953, también se recordó la memoria del presidente demócrata. Fue el reverendo John Robert Skeldon de Forth Worth (Texas), donde se levantó el político el día que le mataron, quien pronunció unas palabras en su honor. «Conmemoramos la vida y la presidencia de un hombre cuya vida se truncó demasiado pronto, pero no nos sumimos en lágrimas, como dicen los salmos, sino en gritos de alegría», indicó Skeldon. También en Boston, bastión demócrata y hogar de los Kennedy, se guardó un minuto de silencio en la Biblioteca del presidente a las 14:00 hora de la Costa Este de Estados Unidos (8:00 pm en España), momento en el que se pronunció la muerte de Kennedy. En la ciudad de Dallas, se diseñó al milímetro una serie de actos, marcados todos por un escrupuloso equilibrio para honrar la muerte del líder demócrata sin caer en el sensacionalismo. Sobre todo después de que esta urbe haya intentado con poco éxito durante las últimas cinco décadas quitarse la reputación de ser la ciudad del odio, el lugar donde mataron a Kennedy. Días antes de este aniversario, un vecino se quejaba en una de las conferencias que el Museo del Sexto Piso del Presidente Kennedy ha organizado. «Allá donde vas cuando dices que eres de Dallas, te recuerdan: "Ah, sí, donde mataron a Kennedy". Somos algo más que eso», indicó este estadounidense.

Desde la Fundación Conmemorativa del Presidente John F. Kennedy, se quiso programar una serie de actos que celebrasen la vida del líder. Miles de entradas se repartieron y se dispusieron tres pantallas gigantes en la ciudad. También se inauguró un nuevo monumento durante la ceremonia en la plaza Dealey con el último párrafo del discurso que Kennedy iba a pronunciar en el acto al que se dirigía la caravana presidencial cuando sonaron los disparos. Quizá debido a que la historia del presidente JFK no se puede contar sin las teorías conspirativas sobre su fallecimiento, ayer los grandes analistas de todas estas líneas de investigación se reunieron también a pocas manzanas de donde se celebró el acto oficial. En el conocido Museo del Sexto Piso, el cual rinde homenaje al presidente Kennedy desde 1989, se abrieron las puertas ayer hasta las 8:00 pm (3:00 am en España). Mientras, en el Hospital Parkland, donde se llevó a John F. Kennedy después de ser disparado, también se programó una pequeña ceremonia en homenaje del presidente. Allí, como en Washington, las banderas ondearon a media asta.

La ciudad de Dallas también quiso recordar con una vigila por la tarde al olvidado oficial de Policía de 39 años J.D. Tippit, al que mató Lee Harvey Oswald. Ayer se encendieron velas en su recuerdo. Como si en la ciudad se hubiese querido reconstruir los momentos de ese terrible día, en el cine donde Oswald fue detenido se volvió a programar la película «War is Hell» que se estaba proyectando en el momento en que el asesino de Kennedy se coló en la sala para evitar ser detenido por la Policía.