La brecha este- oeste se agrava

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¿Qué significa esta decisión del Tribunal Europeo de Justicia para los refugiados en el viejo continente?

–El reparto de refugiados continuará y los países que se oponen seguirán poniendo trabas. Por ejemplo, las autoridades húngaras ya han dicho que sobre el papel aceptarán la decisión, pero que en la práctica aquellos que lleguen a su país, probablemente terminen usando la libre circulación de la Unión Europea para irse a otro país. Ellos ya sabían que acabaría así cuando protestaron por las cuotas.

¿Por qué Hungría, Eslovaquia y Polonia recurrieron al decisión ante el Tribunal de Luxemburgo?

–La decisión del Tribunal Europeo era fácil de predecir dado que la mayoría de los países están a favor de repartir los refugiados que llegan a las fronteras europeas. Los países que se opusieron ya sabían que iban a perder. Pero que estos países se opusieran a recibir refugiados envía un mensaje claro, «no son bienvenidos» y nadie quiere ir a donde no se le espera. Se trataba de una declaración política. Estos países como Hungría y Eslovaquia no comparten muchos de los valores europeos. Al mandar un mensaje claro de que no aceptan a los refugiados pretenden que menos inmigrantes soliciten asilo en sus países.

¿Por qué el Este se opone tan frontalmente a la entrada de refugiados?

–Desde luego no se trata de una razón de seguridad. Ya hemos visto que el que quiere entrar con malas intenciones en Europa tienen los recursos para hacerlo. En mi opinión, estos países están poco acostumbrados a la inmigración, por lo tanto lo rechazan por principio. Conforme cambie la demografía y se abran a otras etnias o nacionalidades, las políticas también cambiarán. Irlanda, por ejemplo, se oponía mucho a la inmigración hace unas décadas y hace apenas un par de meses eligió a Leo Varadkar, hijo de un inmigrante indio, como primer ministro. En las democracias, las políticas cambian con la demografía.

Se han repartido 27.000 de los 160.000 refugiados establecidos. ¿Esta resolución ayudará a agilizar el reparto?

–Aunque los trámites en el tribunal europeo son lentos, éste lo ha sido especialmente más por motivos políticos. Mientras durase, la UE podía echarle la culpa a estos países por su «falta de cooperación», sin tener que admitir que en esta crisis de Europa, el club está suspendiendo. Obligar a países que no quieren refugiados no es una solución adecuada, aunque pueda parecer justa a simple vista. Será muy difícil que los refugiados se adapten a vivir en un país que ha peleado en los tribunales para no acogerlos. La Unión Europea necesita con urgencia una política migratoria común mejor de la que tiene.

¿Cuál podría ser la alternativa ?

–La UE podría establecer que los países del Este reciban menos refugiados, pero pagasen una cuota económica a los países más acogedores donde los refugiados pudieran integrarse. Por supuesto, ninguna medida es perfecta, pero ésta sólo hace a todo el mundo miserable.

*Copresidenta del Laboratorio para las Migraciones de la Univ. de Manchester. Preguntas de T. Móstoles