La derecha francesa, al rescate de Sarkozy

Un diputado sugiere que la inculpación es obra del Elíseo. El Gobierno ve «indignos» los ataques de la UMP a la Justicia

El ex presidente  Nicolas Sarzoky abandonó ayer el Palacio  de Justicia en Burdeos
El ex presidente Nicolas Sarzoky abandonó ayer el Palacio de Justicia en Burdeos

Serán necesarios varios días para que la derecha francesa se recupere del mazazo que ha supuesto la imputación de Nicolas Sarkozy en el enmarañado «caso Bettencourt» por «abuso de debilidad». Una inculpación que, por inesperada, todavía no se ha digerido en la formación del ex presidente conservador, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), donde la conmoción provocada por la decisión judicial se transformó ayer en indignación generalizada. Con toda su maquinaria en marcha, el primer partido de la oposición sacó la artillería pesada para denunciar el «ensañamiento judicial» orquestado contra su malogrado héroe.

Al unísono, los tenores de la UMP acudieron al rescate de «Sarko». «Es completamente infamante», decía su mano derecha y fiel lugarteniente, Claude Guéant, responsable de Interior en los últimos años del sarkozysmo, incrédulo ante la posibilidad de imaginar al ex dirigente acudir a casa de los Bettencourt «para aprovecharse de la debilidad de una anciana señora y sacarle el dinero». «No hay ninguna prueba de que haya recibido dicho dinero», remataba el ex ministro en una televisión gala, sin llegar a secundar la teoría del complot alimentada desde sectores de la derecha y defendida por algunos de sus más acérrimos partidarios.

En un tuit acusador, el diputado Lionnel Luca veía en la imputación del político conservador la mano del actual inquilino del Elíseo. «La única posibilidad de Hollande en 2017 es eliminar por todos los medios una posible candidatura del único adversario que puede vencerle», decía en alusión a un virtual regreso de Sarkozy como candidato a las generales. Aunque algo atrevida, la teoría conspirativa ganaba adeptos en las filas de la UMP, donde algunos barones, como el ex ministro y fidelísimo Brice Hortefeux, presidente de la asociación de Amigos de Nicolas Sarkozy, ironizaba sobre una inculpación que no podía ser «más oportuna». Una extraña coincidencia, a su entender, justo en el momento en que las encuestas de las últimas semanas muestran un importante repunte de la popularidad de «Sarko», hasta el punto de sobrepasar a Hollande y su primer ministro. Además, según el partido, se están multiplicando «de manera impresionante» las adhesiones. «Cómo no ver que hay quienes se están cebando (...) desde hace años», denuncia Hortefeux, acusando a los magistrados de instruir el sumario únicamente «en contra». La inculpación del ex jefe del Estado se produce apenas 48 horas después de la dimisión del ministro socialista de Presupuesto, Jérôme Cahuzac, implicado en un escándalo de fraude fiscal. «Sin duda, para compensar», se indignaba otro sarkozysta del círculo próximo, Christian Estrosi, que no pudo evitar ver en el proceso «métodos con un tufillo político evidente».

Si en Elíseo eludían ayer hacer cualquier valoración, el primer ministro, Jean-Marc Ayrault, arremetió contra la UMP tachando de «indignos» sus ataques contra la Justicia.

A cuatro años de las próximas elecciones presidenciales, cualquier pronóstico se antoja arriesgado pero parece claro que el giro judicial que ha dado el«caso Bettencourt», en lo que concierne al «Guía» de la derecha gala podría obstaculizar su eventual regreso a la vida política. Un terreno que ha estado tanteando con mensajes contradictorios desde el pasado septiembre. Sólo una absolución podría desbrozarle el camino para aparecer en 2017 como un salvador, víctima, además, de una injusticia.

Sin embargo, la imputación no implica automáticamente sentarse en el banquillo. Aunque parece probable, a la vista de que el incorruptible y feroz juez Jean-Michel Gentil ha encontrado indicios «graves» tras los careos mantenidos con el antiguo presidente. Reputado por ser «un duro» y por su aplicación estricta y literal de la Ley, Gentil contaba con finiquitar su instrucción con una confrontación entre Sarkozy y algunos miembros del personal de Lilianne Bettencourt. Pero el fin de las pesquisas y del procedimiento previo podría dilatarse hasta que la Cámara de Instrucción se pronuncie sobre el recurso que el abogado de Sarkozy interpondrá el lunes para anular la imputación.