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La esperanza se apaga en México

La confirmación de que los restos hallados en un basurero son de uno de los 43 estudiantes desaparecidos supone un mazazo para las familias, que aun así prometen mantener su lucha

Ezequiel Mora, ayer, en el altar que ha dedicado a su hijo en su casa de Tecoanapa
Ezequiel Mora, ayer, en el altar que ha dedicado a su hijo en su casa de Tecoanapalarazon

El procurador general de la República de México, Jesús Murillo Karam, informó ayer en rueda de prensa que la Universidad de Innsbruck confirmó que uno de los restos óseos encontrados en el basurero de Cocula corresponde a Alexander Mora, uno de los estudiantes de Magisterio desaparecidos el 26 de septiembre. El funcionario federal indicó que los datos genéticos de uno de los restos coinciden con los de Ezequiel Mora, su padre. «Los datos genéticos nucleares son consistentes que sean de un hijo biológico de Ezequiel Mora Chávez», anunció. El procurador explicó que la muestra de restos óseos fue sometida a un procedimiento de ADN nuclear utilizando una técnica especial. «Con base a los datos establecidos por la Universidad de Innsbruck, se determinó que dicha muestra corresponde a un varón, y que es, al menos, un billón de veces más probable que se trate del hijo biológico de Ezequiel Mora Chávez, así como hermano biológico de Omar Mora Venancio y Hugo Mora Venancio, en comparación con los de cualquier otro individuo», dijo.

Murillo Karam detalló que el perfil fue sometido a un procedimiento compartido entre la Universidad de Innsbruck y el equipo de los peritos argentinos, que confirmaron la correspondencia de la muestra con el ADN de los familiares. Murillo señaló también que hay más evidencias sobre la identidad de los restos, pero que no se harán públicos hasta hablar directamente con los otros padres de los estudiantes. Asimismo, anunció que había avances significativos en las investigaciones. El ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca, ya está detenido en un penal y hay otros cinco arrestados por la desaparición de los estudiantes, añadió. En cuanto a las detenciones, se informó que hasta la fecha han sido arrestadas 80 personas que podrían haber estado involucradas en los sucesos en Iguala (Guerrero). El procurador señaló que la investigación se encuentra abierta sobre otros posibles responsables y se solicitarán más capturas.

Más de dos meses después de la desaparición de los 43 estudiantes, aparecen las primeras pruebas concretas sobre el destino que sufrieron, en un caso que ha generado una crisis política en México. Es una trágica noticia, pero al mismo tiempo supone el principio del fin de la pesadilla. Los familiares, que fueron informados por el equipo de expertos forenses argentinos que trabajan en su nombre y por la oficina del procurador general (fiscal), necesitan ahora llorar y enterrar a sus muertos.

La identificación confirmó lo que el procurador general dijo a los padres en noviembre: que los estudiantes capturados en un enfrentamiento con la Policía habían sido asesinados e incinerados por un grupo de narcotraficantes. La macabra historia, sin testigos y apenas sin rastro de los 43 jóvenes, hizo que los padres rechazaran esa versión, diciendo que seguirían buscando y que esperaban encontrar a sus hijos con vida. Finalmente empiezan a asumir la cruda realidad. El sábado, los padres de los desaparecidos marcharon junto a miles de personas en una manifestación organizada con antelación en Ciudad de México, descendiendo de los autobuses con el rostro sombrío. En la misma, el representante de las familias, Felipe de la Cruz, confirmó la identificación de los restos de Alexander. Previamente, y a través de las redes sociales, los estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos dieron a conocer la noticia. «Hoy le confirmaron los peritos argentinos a mi padre que los restos me corresponden», según hicieron saber en un mensaje escrito usando la voz del estudiante desaparecido. «Compañeros a todos los que nos han apoyado, soy Alexander Mora Venancio. A través de esta voz les hablo, soy uno de los 43 caídos del día 26 de septiembre en manos del narcogobierno», se lee.

La mayoría de los padres declinó hablar con la Prensa. «Los padres no vamos a descansar hasta hacer justicia», insistió Felipe de la Cruz, insistiendo en que sólo se había identificado a uno de los 43 desaparecidos. «Si piensan que con uno confirmado nos vamos a quedar a llorar, se equivocan», añadió. Los estudiantes desaparecieron el 26 de septiembre después de varios ataques de la Policía Local contra los jóvenes, en los que murieron tres alumnos y tres civiles más en la localidad de Iguala, al sur de Ciudad de México. Murillo Karam ha dicho que fueron atacados por la Policía por orden del entonces alcalde de Iguala, José Luis Abarca, que después fue detenido cuando estaba prófugo. Las autoridades han detenido a más de 70 personas en relación con el caso, que también forzó la dimisión del gobernador de Guerrero.

La Fiscalía cree que los estudiantes fueron luego entregados por la Policía al grupo de narcotráfico Guerreros Unidos, que los habrían asesinado. Cuando anunció el hallazgo de los restos el 7 de noviembre, el procurador general dijo que algunos de los detenidos habían admitido haber quemado a los jóvenes en una gran hoguera junto a un vertedero para después triturar los restos, meterlos en bolsas y lanzarlos al río. Murillo Karam dijo entonces a los padres que los fragmentos de huesos que quedaban serían casi imposibles de identificar.