La formación de Gobierno en Portugal eleva la tensión entre conservadores y socialistas

El líder de la coalición conservadora de Portugal, Pedro Passos Coelho (i), y el líder socialista, Antonio Costa (d).
El líder de la coalición conservadora de Portugal, Pedro Passos Coelho (i), y el líder socialista, Antonio Costa (d).

Los conservadores del primer ministro en funciones, Pedro Passos Coelho, y los socialistas de António Costa tensaron aún más la cuerda para formar Gobierno en Portugal, por lo que se abren las puertas para un Ejecutivo a la izquierda.

Los conservadores del primer ministro en funciones, Pedro Passos Coelho, y los socialistas de António Costa tensaron aún más la cuerda para formar Gobierno en Portugal, por lo que se abren las puertas para un Ejecutivo a la izquierda.

Después de las dos improductivas reuniones entre ambas formaciones, la última anoche, Passos Coelho profirió hoy mismo unas duras declaraciones que aumentaron el nivel de tensión con el Partido Socialista (PS) de Costa.

"No gobernaré con el programa del PS y no voy, con toda seguridad, a someter al país a una especie de chantaje político en el que quien perdió intenta imponer sus condiciones al que ganó", criticó Passos Coelho tras reunirse con sindicatos y agrupaciones empresariales.

Aunque el PS perdió las elecciones legislativas del 4 de octubre con el 32 % de los votos (85 diputados) frente al 39 % de la coalición conservadora de Passos Coelho (104), los socialistas son clave para formar un Gobierno estable en Portugal.

La izquierda moderada del PS puede optar tanto por apoyar al centro-derecha, que tiene en la Asamblea mayoría relativa después de cuatro años de una absoluta, como por intentar crear un Ejecutivo en alianza con los marxistas del Bloque de Izquierda y los comunistas, que juntos suman casi el 20 % de los sufragios y 36 asientos.

El habitualmente comedido y cauteloso Passos Coelho incidió en sus acusaciones a la izquierda moderada del PS y rehusó a reunirse más con ellos, al considerar que no tienen voluntad de negociar.

"No vamos a invertir esos papeles y no aceptaré que el país sea rehén de un juego político partidista", declaró el primer ministro en funciones, que ejecutó entre 2011 y 2014 unas duras políticas de ajuste a cambio de un rescate financiero internacional.

Ante este panorama de tensión, las probabilidades de que se forme un Gobierno con mayoría de izquierda en Portugal han aumentado en los últimos días.

Costa y su equipo ya se han reunido con representantes del Bloque de Izquierda, hermanado con el Syriza griego y el Podemos español, y del Partido Comunista Portugués (PCP) para acercar posturas en cuestiones en las que mantienen diferencias, como la pertenencia al euro o la conveniencia de una auditoría a la deuda.

El martes hubo una entrevista con el PCP y hoy mismo se celebró otra con el Bloque.

La decisión de Costa de negociar con ambos partidos, históricamente beligerantes con el PS, ha creado división de opiniones en el propio partido, donde ya ha habido disensiones, como la de Sérgio Sousa Pinto, miembro hasta este fin de semana de la dirección.

Otro peso pesado del partido, el europarlamentario Francisco Assís, ha vuelto a insistir en que un acuerdo con el Bloque y el PCP es prácticamente imposible porque las diferencias con los dos acerca de Europa son "insalvables".

Por este motivo, el secretario general del PS se ha afanado en mandar un mensaje de tranquilidad a los socios europeos de Portugal.

El líder socialista ha promovido hoy un encuentro con los embajadores de países de la Unión Europea en Portugal para asegurar que su partido respetará los compromisos con Bruselas, como el del déficit no superior al 3 %, si llega a gobernar con marxistas y comunistas.

Mañana, en Bruselas, Costa dará más explicaciones de su estrategia a sus colegas socialistas europeos, con los que se reúne para preparar el Consejo Europeo.

Las voces que han alertado sobre el riesgo de un tripartito de izquierda han florecido, la última de ellas la del dirigente de la Confederación Empresarial de Portugal (CIP), António Saraiva.

Después de jornadas de inestabilidad en los mercados, la Bolsa de Lisboa ha regresado a valores positivos (0,22 %) y la cotización de la deuda a diez años se ha mantenido en torno al 2,5 %.

Portugal se probó hoy además ante los mercados internacionales, al emitir 1.300 millones de euros en Obligaciones del Tesoro a 10 y 22 años a un interés del 2,39 % y el 3,23 %, respectivamente, y registrar una alta demanda.

En todo caso, la decisión final de quién dirigirá el Gobierno está en manos del jefe del Estado portugués, el conservador Aníbal Cavaco Silva, quien ya dejó claro su deseo de tener un Ejecutivo estable y duradero liderado por Passos Coelho.