La gran amenaza: yihadistas españoles que combaten en Mali

Los expertos alertan del riesgo de que vuelvan a España mejor entrenados

Un grupo de terroristas de Al Qaeda, en el Sahel
Un grupo de terroristas de Al Qaeda, en el Sahel

-Uno de los peligros del terrorismo islamista para España, a corto y medio plazo, proviene de los individuos que, en los últimos meses, han abandonado nuestro país para incorporarse a los grupos yihadistas que se encuentran en el norte de Mali, según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas. Lo ocurrido hasta ahora, la intervención francesa y la toma de rehenes en la instalación gasística de Argelia, no supone una amenaza concreta para España, pero sí un aumento del riesgo global contra occidente, del que forma parte nuestro país que, además, es uno los más próximos a la zona de conflicto, según las citadas fuentes. Nuestra condición de aliados de Francia es conocida por los terroristas y la colaboración que vamos a prestar, aunque no entremos en combate directo, con los que tanto nos han ayudado en la lucha contra ETA, no va a aumentar una amenaza que ya existe. A este respecto, las citadas fuentes llaman la atención sobre la vuelta a España, cuando el conflicto de Mali se estabilice, de los yihadistas residentes en nuestro país que, tal y como adelantó LA RAZÓN, se han desplazado (una veintena) al país africano. La radicalización que supone haber participado en dicho conflicto es un factor de riesgo que debe ser tenido en cuenta, ya que el odio a la civilización cristiana que tienen estos individuos habrá aumentado. Además, es seguro que, durante su estancia en Mali, se habrán especializado en el uso de armas y explosivos, y, en general, habrán sido adiestrados en técnicas de combate. En Mali, se encuentran también unos sesenta miembros del Frente Polisario, que en los últimos meses han abandonado los campamentos de Tinduf, en Argelia, cansados de esperar una solución al problema del Sáhara, actualmente ocupado por Marruecos, y poder regresar a las tierras cuya nacionalidad reivindican. Se trata de jóvenes deseosos de entrar en acción contra occidente, al que culpan de la situación de su pueblo, por el apoyo que presta a Marruecos, y cuya recluta por los grupos yihadistas, en especial Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) ha resultado relativamente fácil. Además, les han financiado el viaje hasta Mali con una generosa cantidad, que les permite vivir con un cierto desahogo. Algunos de estos individuos pertenecen, según se cree, a los grupos que, regularmente, cuando eran más jóvenes, visitaron España para recibir atenciones médicas o pasar unos meses de vacaciones. Dominan a la perfección nuestro idioma, saben cómo moverse, conocen las costumbres, etcétera y, por lo tanto, pueden pasar más inadvertidos que aquellos que vienen por primera vez. Su estancia en Mali, y el contacto con los grupos islamistas, habrá contribuido, asimismo, a su radicalización y al aprendizaje de las técnicas de combate, en especial las de guerra subversiva, que incluye la realización de atentados terroristas. En nuestro país, al igual que en el resto de Europa, se esconden, y sus miembros viven integrados en la población, las llamadas «células durmientes» del terrorismo islamista, dispuestas a entrar en acción en cuanto reciban la orden de hacerlo. Las Fuerzas de Seguridad mantienen numerosas investigaciones para tratar de localizar y mantener vigilados a posibles sospechosos.

España mantiene el mismo nivel de alerta antiterrorista (el 2), ya que no existen motivo para modificarlo. A mediados de 2009, fue revisado el Plan de Prevención y Protección Antiterrorista para equiparar los niveles de amenaza con el de otros países de nuestro entorno. Existen cuatro niveles que se corresponden con el riesgo que pueda existir: nivel 1, medio, riesgo potencial de atentado terrorista; nivel 2, alto, riesgo probable de atentado terrorista; nivel 3, muy alto, riesgo altamente probable de atentado terrorista; nivel 4,extremo, riesgo de atentado terrorista inminente. Cada uno de estos niveles contempla dos grados de intensidad (alta o baja). Corresponde al secretario de Estado de Interior la activación del nivel que proceda y deben ser ejecutados por las Fuerzas de Seguridad, una vez recibida la orden en las direcciones generales de la Policía y Guardia Civil. Hace algunas semanas, en una de las reuniones operativas que se celebran en el Ministerio del Interior, uno de los «expertos» asistentes sugirió la posibilidad de bajar el nivel de alarma, ante la inactividad de ETA y del terrorismo islamista. Afortunadamente, la propuesta, calificada de «inaudita» por las fuentes consultadas, no fue tenida en cuenta.