Internacional

Bolsonaro promete un Brasil libre del socialismo

El nuevo presidente, el ultraderechista y ex capitán del Ejército Jair Bolsonaro, jura su cargo arropado por miles de brasileños, a los que promete luchar contra la corrupción y combatir la ideología de género. El propio mandatario vetó la presencia de líderes izquierdistas latinoamericanos como Maduro, Ortega y Díaz-Canel.

El nuevo presidente, el ultraderechista y ex capitán del Ejército Jair Bolsonaro, jura su cargo arropado por miles de brasileños, a los que promete luchar contra la corrupción y combatir la ideología de género. El propio mandatario vetó la presencia de líderes izquierdistas latinoamericanos como Maduro, Ortega y Díaz-Canel.

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El presidente brasileño, el ex capitán del Ejército Jair Bolsonaro, hizo un breve pronunciamiento de poco más de 10 minutos en una sesión extraordinaria realizada en el Plenario de la Cámara de los Diputados en Brasilia, tras la conclusión de la ceremonia de posesión del 38° presidente de la República Federal de Brasil. Cuatro puntos marcaron su discurso: la lucha contra la corrupción y la criminalidad, el ordenamiento económico y el fin de lo políticamente correcto.

Tras dialogar con algunos diputados, el presidente Bolsonaro, de 63 años, no perdió la oportunidad de decirles extraprotocolariamente que «me estoy casando de vosotros», en una clara alusión a la necesidad de mantener en su Gobierno buenas relaciones con los parlamentarios. A la vez, Bolsonaro dejó clara su intención de practicar una gestión con total honestidad, de conciliación con los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y de austeridad económica, además de respeto a la democracia, como lo hizo en su compromiso durante el juramento constitucional.

La alocución tuvo un marcado acento nacionalista y de crítica dura a las Administraciones pasadas. «Tenemos grandes desafíos por delante y a la vez una enorme esperanza. En este momento solemne convoco a cada uno de los congresistas para ayudarme en la misión de redirigir la patria y combatir la corrupción en el país, la irresponsabilidad económica y así liberar a Brasil definitivamente del yugo impuesto por la sumisión ideológica», proclamó.

El presidente Bolsonaro recordó que Brasil tiene delante de sí una oportunidad única de reconstruirse. «Estoy seguro de los grandes desafíos, pero vamos a unir al pueblo, valorar a la familia, respetar las religiones y nuestra tradición judeo-cristiana y combatir la ideología de género, conservando nuestros valores. Brasil volverá a ser un país libre de las amarras ideológicas», observó el ex capitán.

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En cuanto a la relación de la unión entre estados y municipios, el nuevo presidente recordó que todo se dará de forma ecuánime desde el poder central para estados y municipios. «Mi campaña electoral acertó en colocar Brasil por encima de todo y Dios por encima de todos. Por eso, cuando los enemigos de la patria, del orden y de la libertad optaron por poner fin a la vida de miles de brasileños, salieron a las calles. Una campaña electoral se transformó en un movimiento cívico verde-amarillo haciéndose fuerte e indestructible y nos trajo hasta aquí», dijo, recordando que esa fuerza trajo de hecho, «libertad y democracia».

Bolsonaro reafirmó su compromiso de construir una sociedad sin discriminación o división. «De aquí en delante nos comprometeremos por la voluntad soberana de los brasileños que quieren buenos colegios capaces de preparar a sus hijos para el mercado laboral y no para la militancia política, que sueñan con la libertad de ir y venir sin ser víctimas del crimen, que dejan de conquistar el mérito de los empleos, de mantener con dignidad a sus familias, que exigen salud y educación, infraestructura y saneamiento básico y respeto a las garantías fundamentales de nuestra Constitución. La bandera nacional nos remite al orden y el progreso. Ninguna sociedad se desarrolla sin respetar esos preceptos», advirtió.

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Según Bolsonaro, el ciudadano de bien merece tener sus medios para defenderse, respetando el referéndum de 2015, cuando se votó en las urnas por el derecho a la legítima defensa, adelantó el presidente en una clara alusión a que pretende garantizar por decreto el permiso de posesión de arma de fuego a ciudadanos sin antecedentes. «Vamos a honrar y valorar a aquellos que sacrifican sus vidas en nombre de nuestra seguridad», aseguró.

En su discurso, el presidente dijo que montó su equipo de Gobierno de forma técnica, sin el tradicional tinte político que, según él, hizo del país un «Estado ineficiente y corrupto».

«Vamos a prestigiar al Parlamento rescatando la legitimidad y credibilidad del Congreso Nacional. En la economía traeremos la marca de la confianza, del interés nacional, del libre mercado y de la eficacia. Confianza en que el Gobierno no gastará más de lo que recauda y en la garantía de que las reglas en contratos y propiedades serán respetados». Asimismo, añadió que «promoveremos reformas estructurales que serán importantes para la sostenibilidad de las cuentas públicas transformando el escenario económico y abriendo nuevas oportunidades».

«Necesitamos crear un círculo virtuoso en la economía que genere confianza y estimule no solo nuestro mercado, sino también el comercio internacional con todos los países y sin amarras ideológicas», recordó cerrando su discurso, para después insistir en que una de sus prioridades es la defensa de la democracia.

A la ceremonia de investidura, que se realizó en el hemiciclo del Senado, asistieron los presidentes de Bolivia, Evo Morales; Chile, Sebastián Piñera; Honduras, Juan Orlando Hernández; Paraguay, Mario Abdo Benítez; Perú, Martín Vizcarra, y Uruguay, Tabaré Vázquez. Asimismo, estuvieron presentes los primeros ministros de Israel, Benjamin Netanyahu; Hungría, Viktor Orban, y Marruecos, Saadedine Othmani, así como los presidentes de Portugal, Marcelo Rebelo de Souza, y Cabo Verde, Jorge Carlos Fonseca, entre otras autoridades. Sin embargo, el flamente presidente brasileño vetó de su toma de posesión a su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, al nicaragüense Daniel Ortega y al cubano Miguel Díaz-Canel, a quienes considera «dictadores».

Al cierre de esta edición, Bolsonaro se dirigía, acompañado por su mujer, Michelle, al vecino Palacio de Planalto, sede del Gobierno, donde recibirá la banda presidencial de manos del presidente saliente, Michel Temer, y donde se habían congregado casi medio millón de personas.

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La presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, representa a España en la toma de posesión de Bolsonaro y esta acompañada de algunos mandatarios de diversos países como Evo Morales, presidente de Bolivia, o los primeros ministros de Israel y Hungría, Benjamín Netanyahu y Viktor Orbán.