La mezquita que los musulmanes radicales odian

Ibn Rushd-Goethe es la primera mezquita en Alemania donde hombres y mujeres pueden rezar juntos. Su fundadora Seyran Ates está perseguida y amenazada de muerte por las autoridades religiosas de varios países

Imagen del interior de la mezquita Ibn Rushd-Goethe, en Berlín, con la fundadora de este centro, Seyran Ates, dirigiéndose al público
Imagen del interior de la mezquita Ibn Rushd-Goethe, en Berlín, con la fundadora de este centro, Seyran Ates, dirigiéndose al público

Ibn Rushd-Goethe es la primera mezquita en Alemania donde hombres y mujeres pueden rezar juntos. Su fundadora Seyran Ates está perseguida y amenazada de muerte por las autoridades religiosas de varios países.

La abogada y activista política Seyran Ates vive con protección policial desde 2006. Nacida en Turquía y residente en Alemania desde los 6 años, esta musulmana combativa defiende un islam moderado y abierto y critica ferozmente a los extremistas de su religión, que desde hace años le han puesto un precio a su cabeza. Su vida está constantemente en peligro y por eso siempre le acompañan dos agentes, también durante la entrevista con LA RAZÓN en un hotel de Madrid.

Seyran Ates abanderó el año pasado la primera mezquita liberal de Alemania, en la que rezan hombres y mujeres juntos, y en la que los homosexuales son bienvenidos, lo que supone una herejía para los musulmanes radicales. La máxima autoridad religiosa de Turquía arremetió contra este centro, del que dijo que sólo servirá para «depravar y acabar con el islam». El lugar en cuestión fue bautizado como Ibn Rushd-Goethe, y toma el nombre del filósofo musulmán cordobés Averroes y del pensador alemán Goethe.

El mensaje que se difunde en este espacio dista mucho de las prédicas de los lugares de culto islámicos que hay en Europa, dice Ates. «Aquí pueden venir todos los musulmanes de cualquier condición, incluidos homosexuales y lesbianas. El mes pasado estuvieron en nuestra mezquita 750 personas. Todos los días se imparten clases y se celebran seminarios. No somos ricos, pero cada vez tenemos más seguidores por el mundo que nos ayudan», explica la activista, sobre quien pesa una «fatwa» promulgada por la universidad egipcia de Al Azhar.

Esta abogada, que financió su carrera de Derecho en Alemania asesorando a mujeres turcas, asegura que el islam tiene que ser reformado cuanto antes y cree que movimientos como el suyo indican que ya existe una revolución en marcha para cambiar los parámetros de una religión que considera conservadora y atrasada. «Ya pasó con el cristianismo y el judaísmo, ¿por qué no con el islam?», se pregunta. «La separación por géneros es uno de los problemas del islam. Se trata de una tradición en la religión, pero no es la religión en sí. Si vamos al principio del islam, encontramos mujeres poderosas que estaban cerca del profeta, especialmente su primera mujer y sus hijas. También había otras mujeres que tenían los mismos derechos».

Cuando se le pregunta sobre el alcance de ese movimiento liberal dentro del islam, reconoce que es aún reducido, pero mira el futuro con optimismo: «Cuando empezó Lutero, él estaba solo. Así es como comienzan los cambios políticos, con pequeños pasos y con una minoría empujando. El islam radical tiene el dinero y el poder, le financian países como Arabia Saudí y Qatar. Pero estoy convencida de que en veinte o treinta años esta corriente liberal será grande».

Ates matiza, además, que los musulmanes progresistas no son una minoría en el mundo. «No se les ve, porque son mucho más tranquilos y silenciosos, y están integrados, lo que pasa es que tienen miedo de pronunciarse públicamente, saben lo que le pasó a Salman Rushdie; pero cada vez hay más gente que quiere romper las cadenas». La activista alerta del peligro de Europa al acoger semilleros de radicales musulmanes: «El extremismo, el islam político, contra lo que nosotros luchamos, conlleva una idea de violencia e intolerancia. Ese mensaje se difunde en muchas mezquitas europeas, cada vez hay más y no siempre están controladas por las autoridades. Hay países interesados en destruir la UE que financian esos lugares». Seyran Ates se fija especialmente en su país de origen, Turquía, donde dice que el Estado laico fundado por Ataturk en 1923 «está muerto» por el viraje islamista de su presidente actual: «Erdogan les dice a las mujeres que viven en Turquía que tengan 3 hijos, pero a las turcas que viven en Alemania les pide que tengan 5 hijos. El plan es cambiar la sociedad europea. Por eso no entiendo cómo los gobiernos de Alemania, Reino Unido o España no son lo suficientemente fuertes con esos lugares y esos mensajes que se lanzan dentro de sus países».

La intención del movimiento que lidera Seyran Ates es abrir nuevas mezquitas liberales pronto en Viena, Zúrich, Londres, París y Madrid. Quiere que todas las capitales europeas tengan un espacio similar.