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La pobreza: primer objetivo de Fernández

El presidente electo promete una transición tranquila para no asustar a los mercados, pero lanza un mensaje de marcado acento social.

El presidente electo promete una transición tranquila para no asustar a los mercados, pero lanza un mensaje de marcado acento social.

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Banderas de Evita Perón, bombos, murga y olor a choripán en las parrillas callejeras. Arengas de otro siglo, empujones y baile hasta que Alberto Fernández sale al escenario. Entonces todos guardan el decoro y se sientan como «fieras domadas». Así fue la liturgia peronista durante el primer acto público como presidente electo con un mensaje muy centrado en reducir la pobreza que azota al país. «Vamos a remangarnos todos para que en Argentina nadie más pase hambre», proclamó.

Fernández participó en la toma de posesión del gobernador Juan Manzur en Tucumán, una de las provincias del norte del país y pieza vital en el tablero que heredó de los apoyos mostrados hacia la futura vicepresidenta y compañera de fórmula, Cristina Fernández de Kirchner. «Argentina tiene muchos problemas», proclamó el presidente electo, quien advirtió de que viene «un tiempo complejo», en referencia a la severa crisis económica que azota el país. En ese acto se pudo ver a varios gobernadores y alcaldes peronistas, la cúpula de la CGT –el sindicato más importante de Argentina comandado por el todopoderoso Hugo Moyano– y representantes de cámaras empresariales. Una mezcla de poderes fácticos clave basada en el pacto con el que Fernández aspira a resucitar al país en medio de una tormenta económica que no le dará al futuro presidente la más mínima tregua. Fernández tendrá que hacer malabares para no enfadar a los sindicatos, piedra angular de su victoria, pero también para no subir los salarios de forma desmesurada. Las centrales obreras son clave en Argentina, capaces de hundir al país o expulsar a presidentes «en helicóptero», como ocurrió con Fernando De la Rúa.

«Vamos a enfrentar un tiempo complejo, tenemos que volver a poner en marcha Argentina en un escenario muy complejo, de alto endeudamiento», alertó el dirigente peronista. «El mayor daño de todo este tiempo fue condenar a la pobreza a cuatro de cada diez argentinos. Por primera vez en mucho tiempo volvimos a escuchar la palabra hambre en este país», sostuvo Fernández durante su discurso.

Según las últimas cifras del Instituto Nacional de Encuestas y Censos, el 35,4% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, lo que representa un 25,4% de los hogares, mientras que la tasa de indigencia se sitúa en el 7,7%.

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El ganador de las elecciones del domingo con más del 48% de los votos cuestionó también la gestión del presidente Mauricio Macri, con quien el lunes tuvo el primer encuentro oficial. «Uno no sabe bien si las políticas fueron impulsadas realmente con convicción, pero fuimos muchos los que le avisamos de que iban a conducir a esta realidad o si tal vez improvisaron y en ese caso se habrán equivocado mucho. Lo cierto es que la Argentina de hoy tiene muchos problemas, no solo los dados por la deuda externa, sino por instituciones básicas, que no están funcionado lo bien que necesitamos que funcionen», aseveró.

El mandatario electo se refirió a la necesidad de recuperar la salud y la educación públicas y abogó por garantizar los derechos de los trabajadores. «No conozco ninguna sociedad que se haga fuerte perdiendo derechos. No conozco una Argentina que progrese si se le privan derechos a los que trabajan», aseguró.

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También se refirió a la reunión que mantuvo con Macri. «Los dos expresamos la voluntad de que todo sea tranquilo, que es lo que necesita la sociedad argentina», expresó el presidente electo. A ambos les conviene «una transición suave» para dar tranquilidad a los mercados y que el dólar no se dispare frente al peso, causando una mayor inflación en el país austral.

En materia internacional, Fernández agradeció a Nicolás Maduro su felicitación, pero le subrayó la necesidad de la «vigencia de la democracia» para superar la pobreza y la desigualdad en América Latina.

En su entorno, sobre todo «cristinistas», hay varios adeptos al régimen bolivariano, quien financió la campaña de Kirchner hasta 2015. Los mercados, por ahora, se mantienen en tensa calma, con el peso flotando sin subidas. La pregunta es si la fórmula de los Fernández conseguirá paliar la situación económica.