«La prolongación de la violencia ha sido un buen negocio para el Gobierno venezolano»

El secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad, Ramón Guillermo Aveledo, asegura que Henrique Capriles «es la referencia más importante que tenemos». «Leopoldo López es un dirigente de mucho peso y tiene mucho futuro. Somos solidarios con él ante la persecución temeraria de la que ha sido objeto». «En una política como la venezolana, todos los días hay opciones de encontrar soluciones dialogadas», dice en referencia a un pacto con Maduro

Ramón Guillermo Aveledo
Ramón Guillermo Aveledo

Ramón Guillermo Aveledo fue el "arquitecto"de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), donde actualmente desempeña el cargo de secretario ejecutivo. Gracias a él, partidos de derechas y de izquierdas se unieron en torno a una inédita coalición en Venezuela para plantear una alternativa al chavismo. Sin embargo, la derrota de la oposición en las elecciones presidenciales y municipales de 2013 abrieron heridas en sus filas que ahora se visualizan al calor de las manifestaciones contra el Gobierno de Nicolás Maduro. A un lado están de la coalición estarían los dirigentes Leopoldo López y María Corina Machado como punta de lanza del sector radical y aquellos que no están dispuestos a esperar hasta 2018 para vencer al chavismo en unos comicios presidenciales. En el otro lado figuran los moderados como el gobernador del estado de Miranda, Henrique Capriles, y el propio Aveledo. En este entrevista telefónica, Aveledo alerta de la disyuntiva a la que se enfrenta los dirigentes venezolanos: "Aquí es: o los medios pacíficos y democráticos o la guerra. Nosotros somos partidarios de los medios pacíficos"

–¿Cree que el presidente Maduro sería capaz de usar las armas si continúan las protestas?

–Por alguna razón, han estimulado que las protestas continúen como se vienen produciendo. Hay que distinguir entre las manifestaciones pacíficas que los estudiantes han convocado y los disturbios que han producido grupos anarquizados que no tienen que ver con los partidos de la Mesa de la Unidad (MUD). El ministro del Interior ha dicho que estaba pensando no enviar más fuerzas de seguridad a lugares donde se han producido este tipo de disturbios. La prolongación de la violencia ha sido para el Gobierno un buen negocio. En la manifestación del 12 de febrero se usaron armas contra los que protestaron y esa violencia pudo salir de los cuerpos del Gobierno o de los llamados colectivos, que son grupos más que tolerados por el Gobierno y que están armados con armas de guerra.

–¿Es posible aún un pacto de reconciliación en Venezuela?

–La Mesa de la Unidad siempre lo ha planteado. Aquí es: o los medios pacíficos y democráticos o el conflicto. Nosotros somos partidarios de los medios pacíficos. Y una manera viable de resolver las cosas es hablando, dialogando respetuosamente y asumiendo las diferencias. Pero no sólo tiene que haber dialogo con la oposición política sino también con los empresarios y los sindicatos, porque la crisis del país es muy grande y muy grave y es imposible pensar que eso se pueda arreglar con un Gobierno aislado de la sociedad.

–¿Queda otra opción para la oposición que no sea esperar a 2018 para un cambio de gobierno?

–En una política como la venezolana, todos los días hay opciones de encontrar soluciones políticas, esa es la naturaleza de lo que buscamos. No somos partidarios de salidas violentas ni salidas militares porque no son solución.

–Si el Gobierno insiste en la represión y al mismo tiempo la oposición insiste en seguir protestando en la calle, el conflicto se va a enconar. ¿Qué solución se le puede dar?

–Pues mire, siendo tan claro que el endurecimiento de las posiciones conduce a ese desenlace, parece muy obvio que hay que buscar alternativas para que eso no ocurra, eso es algo indeseable. La clave está en que todos estemos sinceramente comprometidos en que la opción pacífica es la mejor.

–¿Será Leopoldo López el nuevo líder opositor?

–No puedo hacer predicciones. Lo que sí sé es que es un dirigente político de mucho peso y que tiene mucho futuro. Somos solidarios con él ante la persecución temeraria de la que ha sido objeto, porque los desacuerdos que pueda haber en el seno de la Unidad con motivo de la línea política no son obstáculos para que haya una solidaridad muy plena con Leopoldo.

–Algunos dicen que Capriles es ya un líder amortizado. ¿Está de acuerdo?

–Capriles tuvo un estupendo papel en las elecciones de 2013 y ocupa un lugar en el afecto de los venezolanos que quieren un cambio. Es, sin duda, un líder y la referencia más importante que tenemos. No me dejaría confundir por una coyuntura. Lo cual no quiere decir que sea el único líder de la coalición. Sería equivocado dar por descontado que Capriles ya no tiene el papel que ha tenido.

–¿Qué piensa, como arquitecto de la MUD, cuando ve fracturas en la coalición?

–Hay divergencias no en cuanto al propósito ni en cuanto a la estrategia, sino divergencias tácticas que se debaten. Este es un momento de mucha crisis y tensión en Venezuela, y la Mesa de la Unidad tiene que actuar con efectividad y poner por delante lo más importante, que es el objetivo de producir un cambio político, democrático y constitucional, tal y como se estableció en el acuerdo de la Mesa de la Unidad, un acuerdo que está vigente.

–¿La Constitución plantea salidas para derribar al Gobierno?

–Hay distintas alternativas en el marco constitucional, pero, además, quedan siempre las opciones que da el uso de la inteligencia para encontrar caminos de entendimiento que pongan fin a la violencia y que impidan el derramamiento de sangre del pueblo venezolano.

–Se dice que el chavismo no tiene una naturaleza violenta. ¿Con Maduro pasa lo mismo?

–Hasta ahora el Gobierno ha actuado con mucha arbitrariedad y dureza. Llegó por medios pacíficos. Fracasó cuando intentó llegar por medios armados en 1992. Pero ha tenido siempre una política de desconocimiento de la legitimidad de la función opositora y ha ejercido un acoso permanente a toda expresión independiente política y social del Gobierno, llegando a considerar conspirativa cualquier actividad que intente plantear una alternativa.