«La visita de Netanyahu al Congreso es destructiva»

Netanyahu, ayer, durante un acto de campaña en un asentamiento en Cisjordania
Netanyahu, ayer, durante un acto de campaña en un asentamiento en Cisjordania

La asesora de seguridad de Obama acusa al líder israelí de no respetar el protocolo tras aceptar la invitación de los republicanos.

La tensión entre Washington y Jerusalén se disparó ayer cuando la consejera de Seguridad Nacional, Susan Rice, tachó de «destructivo» el discurso que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dará el próximo 3 de marzo ante el Congreso estadounidense. La alta consejera del presidente Obama fue más lejos al criticar también la postura del líder israelí sobre las negociaciones del programa nuclear iraní que se están llevando a cabo en Ginebra. Netanyahu no tardó en contestar: «Han dejado de frenar a Irán en sus intentos de desarrollar la bomba nuclear. Puede que lo acepten, pero yo no estoy dispuesto a hacerlo», indicó el líder durante una reunión de su partido, el Likud.

Son bien conocidos los roces entre Obama y Netanyahu, pero las tensiones han tomado una nueva dimensión desde que el israelí aceptó la invitación de los líderes del Partido Republicano para pronunciar un discurso ante el Congreso. Esta intervención se acordó sin contar con el visto de la Casa Blanca ni el Departamento de Estado. La Administración Obama criticó de igual modo que Netanyahu aceptara la invitación, la cual es, a juicio del equipo del presidente estadounidense, una «ruptura del protocolo». Incluso, han indicado que el israelí quiere utilizar a la Casa Blanca por motivos electorales.

Por su parte, los defensores de Netanyahu sostienen que las fotos en la residencia oficial del presidente de EE UU o en el Capitolio siempre son utilizadas por todos los políticos de la comunidad internacional y no entienden por qué ahora es diferente. Pregunta que Rice no tardó en responder: «Netanyahu ha inyectado cierto grado de partidismo en una relación que debería estar por encima de la política. Nuestra relación siempre ha sido de consenso y necesitamos que siga así», indicó. Sus comentarios se sumaron a otros también críticos de la Administración, como los del jefe de la diplomacia, John Kerry, que indicó durante una audiencia en el Congreso que «cuando se trata de las negociaciones nucleares, puede que Netanyahu no haga juicios de valor que sean completamente correctos».

El problema real que subyace a la polémica sobre el discurso de Netanyahu es que a Obama le preocupa que este hecho interfiera en las negociaciones con Irán, que, al parecer, según filtraron los negociadores ayer, van por buen camino. Kerry, que ha estado al frente de estas conversaciones con Teherán, está especialmente desairado con el primer ministro israelí. Por este motivo, Obama no prevé reunirse con Netanyahu durante su estancia en Washington, dado que lo considera «inapropiado» por la cercanía de las elecciones en Israel, previstas para el 17 de marzo. Mientras que el vicepresidente Joe Biden ha explicado que no podrá asistir por encontrarse fuera de Washington en viaje oficial. «Lamento que mi invitación al Congreso de EE UU en sesión conjunta se haya percibido por algunos como un acto político o partidista», escribió Netanyahu en una carta enviada al senador demócrata Dick Durbin. «Puedo asegurar que mi única intención era dar voz a Israel sobre las preocupaciones de un posible acuerdo nuclear con Irán que puede amenazar la supervivencia de mi país», añadió el «premier» hebreo en otro texto que le hizo llegar a la senadora demócrata Dianne Feinstein.