Las dudas de Juncker sobre el plan de Londres

Bruselas apura las dos últimas semanas para evitar un divorcio de Reino Unido sin anestesia

El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, y el “premier” británico, Boris Johnson, en Luxemburgo el 16 de septiembre
El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, y el “premier” británico, Boris Johnson, en Luxemburgo el 16 de septiembre

Bruselas apura las dos últimas semanas para evitar un divorcio de Reino Unido sin anestesia

Bruselas se guía por la cautela a la hora de responder a la propuesta de Reino Unido. Un comunicado difundido ayer por el presidente del Ejecutivo comunitario, Jean Claude Juncker, advierte de «puntos problemáticos», pero se muestra abierto a seguir negociando. Estas declaraciones se produjeron después de que el político luxemburgués mantuviese una llamada telefónica con el primer ministro británico, Boris Johnson, durante la tarde. El enviado del primer ministro, David Frost, se encontraba ayer en la capital comunitaria para detallar esta propuesta de primera mano y se esperan nuevos contactos de los equipos negociadores en los próximos días. El propósito es llegar a un acuerdo en la cumbre de los días 17 y 18 de octubre con el objetivo de evitar un Brexit caótico el 31 de octubre, noche de los muertos vivientes. «La UE quiere un acuerdo. Nos mantenemos unidos y preparados para trabajar 24 horas al día y siete días a la semana para hacer que esto suceda, tal y como ha sucedido en los últimos tres años», asegura el mandatario europeo.

En este texto, Juncker califica como «avances positivos» algunos aspectos de la nueva propuesta, concretamente la aceptación por parte de Londres de la normativa del mercado interior para todos los productos (agrícolas e industriales) que entren en Irlanda del Norte a través de Reino Unido. En propuestas anteriores, Downing Street tan solo había transigido con mantener la misma regulación para los productos agrícolas y alimentarios, con el objetivo de evitar tan solo los controles sanitarios y fitosanitarios. Pero tras las luces llegan las sombras. Juncker se muestra menos optimista en lo referido a las normas aduaneras y el procedimiento con el que poner fin a la solución temporal para Irlanda del Norte. Bruselas siempre ha evitado poner una fecha de caducidad a esta alternativa de emergencia, que tiene como objetivo evitar los controles fronterizos en el Ulster hasta que haya un acuerdo sobre la solución futura, y cree que cualquier decisión debe tomarse de manera conjunta entre Reino Unido y la UE. Downing Street quiere que esta decisión final corresponda tan solo a las instituciones de las dos Irlandas, en aras de que sus socios unionistas del Ulster no bloqueen esta propuesta. Bruselas solo está dispuesta a sustituir el conocido como «backstop» por una alternativa igualmente eficaz.

Todo indica que la propuesta de Johnson no cumple los requisitos. “Debemos tener una solución legalmente operacional que cumpla todos los objetivos del bakstop: impedir una frontera dura, preservar la colaboración Norte-Sur en la economía de toda la isla y proteger el mercado común y el lugar de Irlanda el”, advierte al UE sin poder ocultar su decepción ante la jugada británica.