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Los dólares asaltan las tiendas cubanas

El mercado negro de la importación de productos como electrodomésticos, piezas de automóviles, ropa, (...) se estima en unos 2.000 millones de dólares.

El mercado negro de la importación de productos como electrodomésticos, piezas de automóviles, ropa, (...) se estima en unos 2.000 millones de dólares

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A partir de hoy, los cubanos han empezado a comprar en varios comercios de la isla directamente en dólares. Eso sí, a través de firmas estatales y depositando la divisa en efectivo, tras lo cual obtienen una tarjeta magnética con la que pueden abonar el precio. Un procedimiento que ralentiza mucho la compraventa, pero que le permite al Estado recaudar el dinero que fluía en Cuba y que volvía al extranjero por la prohibición de comprar con la divisa estadounidense en los comercios locales.

Los cubanos debían comerciar con el peso convertible -implantado en 2004-, que equivale al valor del dólar y es 24 veces más valioso que el peso cubano, la primera moneda. Con estas nuevas divisas, el Gobierno de Díaz-Canel tendrá los medios para realizar importaciones y pagar la deuda exterior.

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La medida ha empezado a aplicar hoy en una docena de tiendas, lo que ha provocado grandes colas en las puertas de los comercios. Con el tiempo se prevé que se extenderá a otros 77 establecimientos. Neveras, televisores y otros pequeños aparatos electrónicos han volado de las tiendas. En primer lugar las “ofertas” se centran en electrodométicos y piezas de recambio para automóviles, pero también se contempla que poco a poco, estos negocios puedan ofertar más productos.

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Según Joel Palomino, un profesor de 40 años que ha estado haciendo cola frente a una tienda desde la madrugada, “Hay mucha necesidad entre los cubanos de obtener esos productos más económicos, y uno se evita tener que comprarlos en el mercado negro”.

Como el régimen no dispone de una industria capaz de abastecer las necesidades de la población, y como infla los precios de las importaciones hasta un 200%, en muchas ocasiones los cubanos debían recurrir al mercado negro para abastecerse de electrodomésticos, ropa, artículos de belleza, (...) que se importaban ilegalmente desde México, Panamá, Haití, (...). Según los expertos, en estas transacciones realizadas sin el control estatal, se fugaban del país unos 2.000 millones de dólares. La economía sumergida de las importaciones era tan potente, que algunos productos llegaron a desaparecer de las vitrinas de los comercios oficiales.

La caída de las subvenciones venezolanas que mantenían al régimen, el estado de la situación económica cubana y la presión de las sanciones económicas de Estados Unidos, han obligado al Partido a abrirse al mercado. La nueva Constitución, aunque no permite la disidencia política ni la libertad de prensa, sí que ha aceptado (no explícitamente) la derrota del sistema comunista frente al libre mercado, y ha comenzado a mutar para aceptar una tibia versión de la propiedad privada.