Los neonazis aglutinan el voto del descontento

Amanecer Dorado se afianza como tercera fuerza. La radicalidad del mapa electoral se completa en el otro extremo con el auge comunista.

Nikos Michaloliakos, líder de Amanecer Dorado, saluda a su público
Nikos Michaloliakos, líder de Amanecer Dorado, saluda a su público

En plena campaña electoral, el líder de los neonazis de Amanecer Dorado, Nikos Michaloliakos (que ha estado en prisión 18 meses), anunció que su partido reconocía su implicación en el asesinato del rapero Pavlos Fissas, que murió a manos de uno de sus simpatizantes radicales en marzo de 2013. Ante esta sorprendente declaración y a la espera de la sentencia contra la cúpula de Amanecer Dorado, que se dará a conocer el próximo 29 de septiembre (están acusados de organización criminal entre otros cargos), la formación de ultra no ha perdido apoyo popular. Es más, durante toda la campaña los sondeos auguraban un repunte que finalmente se cumplió. Los neonazis consiguieron la tercera posición con el 7,24% de los votos.

«No al memorando, no a la inmigración ilegal. No van a conseguir que seamos minoría en nuestro propio país», gritaba Michaloliakos en uno de los actos de campaña en el que hordas de hombres de negro gritaban enfurecidos portando banderas con la esvástica. Ésta es su principal baza, la terrible situación económica y la sensación de humillación ante la Troika –percibida así por una gran mayoría de los griegos–, que unidas a la actual crisis migratoria le han proporcionado artillería suficiente para calar sobre todo entre los más jóvenes. Las islas del Egeo desbordadas por el masivo flujo de refugiados procedentes principalmente de Siria le han venido como anillo al dedo al discurso extremista. «Kos tiene ahora la oportunidad de frenar esta situación. Si votan por Syriza, nuestro país acabará siendo Afganistán», les advitrió a los griegos el representante de nueva Democracia Ilias Kasidiaris. Se consideran en este momento la única opción nacionalista ante el fracaso de los partidos tradicionales y el batacazo de los recién llegados al Palacio Maximu. Fue en 2012, en medio de la crisis griega, cuando este partido consiguió por primera vez representación parlamentaria. Su ascenso ha sido lento, pero continuado,y en las elecciones de enero consiguió el 6,28 % de los votos, lo que se tradujo en 17 miembros en el Parlamento, es decir, la tercera fuerza política. En el hipotético caso que los dos partidos con más apoyo (Syriza y Nueva Democracia) decidieran pactar un gobierno de coalición –una opción bastante lejana– los neonazis se convertirían en el principal partido de la oposición, una situación que preocupa especialmente a los analistas. A favor de la democracia griega juega el hecho de que ningún partido de los nueve principales que han concurrido a las elecciones estaría dispuesto a pactar con Amanecer Dorado, por lo que seguirían siendo el verso suelto del Parlamento heleno.

En el otro extremo, el Partido Comunista (KKE), aunque sigue siendo minoritario, también ha calado en esta campaña. Finalmente, a falta del escrutinio definitivo, podría situarse en cuarto lugar, desplazando incluso al centrista To Potami. En enero consiguió la quinta plaza con el 5,47 % de los votos (15 diputados). Sin embargo, nada ha cambiado en el seno de los comunistas. Su oposición frontal a Europa, la salida del euro y la vuelta al dracma son sus principales reivindicaciones, al tiempo que piden la salida inmediata de la OTAN. «Los miembros de esta organización son unos criminales, miren lo que está haciendo en Siria o en Irak», comentaba uno de sus simpatizantes ayer a las puertas de un colegio electoral en el centro de Atenas. Por lo tanto, el auge de ambos partidos, de corte tan opuestos, es señal del castigo de los griegos a los partidos mayoritarios, cuyas promesas electorales nunca han llegado a formalizarse.