Los peores atentados en Europa

Los periodistas se solidarizaron con sus compañeros asesinados
Los periodistas se solidarizaron con sus compañeros asesinados

El atentado contra el semanario satírico «Charlie Hebdo», en el que murieron doce personas, entre ellos cuatro famosos caricaturistas, figura entre los más mortíferos en Europa en los últimos 20 años.

En esta cronológica, el más reciente fue el acaecido en Bruselas el 24 de mayo de 2014, en el que un hombre mató a cuatro personas en el hall de entrada del Museo Judío de Bruselas. El asesino, Mehdi Nemmouche, un franco-argelino de 29 años fue detenidos en Marsella y extraditado a Bélgica.

El 22 de mayo de 2013, un soldado británico, Lee Rigby, 25 años, fue apuñalado por dos hombres en Woolwich, sudeste de Londres, que gritaban “Alá es el más grande”. Los asesinos fueron detenidos.

El 11 y 15 de marzo, Mohamed Merah, 23 años, mata a tres militares en Toulouse y Montauban. El 19 de marzo, Merah mató a tres niños y a un maestro de un colegio judío de Toulouse. El 22 de marzo, Merah murió al resistirse a la policía en el apartamento donde se había atrincherado.

El 18 de julio de 2012, cinco turistas israelíes murieron en el aeropuerto de Burgas, este del país, en un atentado con bomba contra un autobús. También murieron el chófer del autobús y el autor del atentado. Israel acusó del atentado al movimiento chiita libanés Hezbolá.

El 22 de julio de 2011, un extremista de extrema derecha, Anders Behring Breivik, hizo estallar una bomba en la sede del gobierno en Oslo, causando la muerte de ocho personas. Luego mató a 69 personas, en su mayoría adolescentes, en la isla de Utoya. Breivik fue detenido y condenado a 21 años de cárcel, la pena máxima en Noruega, que puede ser prolongada indefinidamente si se considera que sigue siendo peligroso para la sociedad.

El 7 de julio de 2005, cuatro atentados suicidas coordinados en tres trenes subterráneos y un autobús causaron 56 muertos y 700 heridos. Los atentados fueron reivindicados por un grupo afiliado a Al Qaida.

El 11 de marzo de 2004, 191 personas murieron y 2.000 resultaron heridas por la explosión de una decena de bombas en cuatro trenes en Madrid y sus suburbios. El atentado reivindicado en nombre de Al Qaida por una célula islamista radical es el más mortífero de Europa occidental después del que destruyó un avión en Lockerbie (Escocia) en 1988, en el que murieron 270 personas.