Los primeros sefardíes juran en Israel para obtener la nacionalidad española

Un primer grupo de sefardíes juró hoy fidelidad a la Constitución y al rey en el último trámite para la obtención de la nacionalidad española, tras la aprobación el pasado junio de la ley que permite adquirir la nacionalidad a los descendientes de los judíos expulsados de España en el siglo XV.

Una decena de personas, de entre 18 y 85 años, participó en una íntima y emotiva ceremonia en la residencia del embajador de España en Tel Aviv, en el último paso para obtener su ansiado pasaporte español, que les será entregado en las próximas semanas.

Forman parte de los 4.302 sefardíes de decenas de países a los que el Gobierno español concedió la nacionalidad por medio de un decreto aprobado el pasado octubre, puesto que ya tenían avanzado su proceso de solicitud cuando entró en vigor la ley que les permite acceder a la nacionalidad por carta de naturaleza, lo que evita que se les exija residir en España y renunciar a su nacionalidad previa.

"No hubiera sido justo obligarles a volver a empezar con todo el proceso", explicó a Efe el embajador español, Fernando Carderera Soler, que precisó que varios cientos de los beneficiados residen en Israel.

En el acto, el diplomático citó las palabras del rey Felipe VI: "No es un privilegio frecuente poder escribir nuevas y positivas páginas en la historia, pero tengo el convencimiento de que en esta ocasión, con esta ley y con el acto que aquí nos congrega todos los aquí presentes nos sentimos que nos encontramos ante una de esas oportunidades".

"He vivido esta ceremonia con mucha emoción"dijo Carderera a Efe, y resaltó que este "ha sido un reencuentro después de más de quinientos años con unos españoles que no tenían patria. Eran gente que llevaba España en el corazón. Hemos corregido esa anomalía y ahora son españoles con patria y con pasaporte".

El sefardí de mayor edad que ha jurado hoy es León Bet Shimon, nacido en la ciudad marroquí de Tetuán en 1931 (cuando aún formaba parte del Protectorado español de Marruecos) y que posteriormente residió más de tres décadas en Venezuela, desde donde emigró a Israel hace más de quince años.

"Siento mucha satisfacción, me siento muy agradecido por el paso que ha dado el Gobierno español con este reconocimiento", explicó a Efe, antes de asegurar que la obtención de la nacionalidad española le ha hecho sentir "que vuelve a casa".

El más joven protagonista de la ceremonia es Joseph Odet, de 18 años, nacido en Tel Aviv en el seno de una familia sefardí que, asegura, "siempre ha estado vinculada a España".

"Para mí es muy importante este paso porque me abre la puerta a Europa, a poder estudiar en algún país europeo o en España", dice, satisfecho.

Su padre, quien afirma que se ha encargado de enseñarle algo de ladino y trasmitirle la cultura sefardí, aseguró que le da mucha seguridad el que su hijo cuente con un pasaporte europeo porque "no se sabe cómo van a seguir las cosas (en Israel) de aquí a un tiempo".

José Benarroch, presidente de la Unión Sefardí Mundial, que aspira a colaborar en la obtención de la nacionalidad española de los judíos sefardíes, recordó, citando al expresidente israelí Isaac Navón que "cuando se establecieron las relaciones con España hace treinta años fue un acto de gobierno a gobierno, y ahora lo que estamos haciendo es un acto de pueblo a pueblo".

"Ha sido muy emocionante", dijo sobre el juramento de hoy que, a su entender "simboliza la esencia de la entrada al pueblo español".

Uno de los protagonistas con un pasado curioso es Avner Azulay, de 79 años que, según narra, participó en el establecimiento de los primeros contactos con España, durante la dictadura franquista, cuando trabajaba para el servicio de Inteligencia israelí, compartiendo información especialmente en materia de antiterrorismo.

Asegura que, si bien hablaba español con su madre en casa, no había tenido contacto con España y que fueron sus viajes de trabajo los que reavivaron su amor por ese país y le hicieron desarrollar una nostalgia que fue lo que finalmente le llevó a pedir la nacionalidad.

"No necesitaba el pasaporte para sentirme español, pero es todo un símbolo", asegura, tras pasar el último trámite exigido para convertirse en español de hecho y de derecho.

Los recién españoles representados hoy aquí nacieron en distintas partes del mundo, como Tánger, Estambul, Beer Sheva o, incluso, la República Democrática de Congo: "Tan diversos como el país cuya nacionalidad ahora adquieren", señaló el embajador durante la ceremonia.