Los secuestros vuelven a Beirut

Un grupo armado desconocido se atribuye el rapto de dos empleados de una aerolínea turca y exige la liberación de los libaneses retenidos en Siria

Un patrulla del Ejército libanés en las proximidades del aeropuerto de Beirut. Abajo, los pilotos

Dos pilotos de la aerolínea nacional turca Turkish Airlines fueron secuestrados ayer en Beirut. Su avión, procedente de Estambul, aterrizó en el aeropuerto de la capital libanesa con 144 pasajeros. Cuando la tripulación y el pasaje se encontraban en el autobús del aeropuerto camino a la terminal, un grupo de cuatro o cinco hombres armados asaltaron el vehículo y les obligaron a bajar. Tras apresar al capitán y su copiloto, ambos ciudadanos turcos, los secuestradores liberaron al resto del pasaje.

La condena del Gobierno turco ha sido contundente. El Ministerio de Exteriores pidió a sus ciudadanos que cancelen todos los futuros viajes a Líbano que no sean imprescindibles y recomendó a los que se encuentren en el país que regresen a Turquía.

Zuwwar al-Imam Ali al-Reda, una organización terrorista desconocida hasta la fecha, reivindicó el secuestro en un comunicado. «Anunciamos que el capitán turco Murat Akpinar y su copiloto, Murat Agca, son nuestros huéspedes hasta que nuestros hermanos que fueron secuestrados en Azaz sean liberados», rezaba la nota de los presuntos captores. Según las Fuerzas de Seguridad turcas, el rapto es la respuesta al secuestro de nueve chíies libaneses en la ciudad de Azaz, en la frontera siria con Turquía. Los secuestrados volvían de una peregrinación a los santos lugares del chiísmo, repartidos entre Irak e Irán. Según los familiares de las víctimas libanesas, Ankara está protegiendo a los secuestradores sirios, ya que éstos son rebeldes que luchan contra Asad, enemigo del Gobierno turco.

Desde Turquía muchos son los que culpan de este incidente a los parientes de los peregrinos, pero ellos lo han negado categóricamente: «Rechazamos todo tipo de secuestros». Sin embargo, tras conocerse la noticia del secuestro, se lanzaron fuegos artificiales en el distrito beirutí de Bir al Abed, donde viven las familias de los peregrinos.

Crisis de los rehenes

El secuestro de Murat Akpinar y su copiloto, Murat Agca (en la imagen), ha hecho rememorar la época más negra de Beirut. Desde 1982 hasta 1992 Líbano fue el escenario del secuestro de casi cien ciudadanos extranjeros. Los terroristas chíies de Hizbulah emplearon a los secuestrados como rehenes frente a las injerencias de estadounidenses y sirios en su país. Al menos ocho murieron en cautividad por las duras condiciones en las que vivieron y otros fueron asesinados. El jefe de la CIA en Beirut, William Francis, el presidente de la Universidad Americana, David Dodge, o el embajador español en Líbano, Pedro Manuel de Arístegui, fueron algunos de los raptados. La inestable situación en el país, donde Hizbulah ya tiene relevancia política, puede dar lugar a una vuelta a esos años de secuestros constantes.