Los sindicatos galos le echan un pulso a Hollande en contra de las pensiones

Los sindicatos franceses le echaron hoy un pulso al presidente, François Hollande, con una jornada de manifestaciones por todo el país en contra de la reforma del sistema de pensiones que va a ser presentada en consejo de ministros en ocho días.

La protesta, de carácter principalmente simbólico por su discreto seguimiento y por ser la primera del nuevo curso político, estuvo encabezada por los sindicatos CGT, FSU, FO y Solidaires, para quienes el peso de las medidas anunciadas por el Ejecutivo va a recaer en los asalariados y los jubilados.

El cortejo en la capital gala partió de la plaza de la République poco después de las 12.00 GMT en dirección a la vecina Nation, y dejó constancia, en sus diversas pancartas y folletos, de que el proyecto gubernamental, además de injusto, en sus palabras, es "peligroso".

El déficit del sistema de pensiones está previsto que llegue a los 21.000 millones de euros en 2020, y en un intento por equilibrarlo, el Gobierno ha apostado principalmente por aumentar las cotizaciones salariales y patronales y los años de cotización necesarios para acceder a una pensión completa, que pasarán a ser 43 en 2035, frente a los 41,5 actuales.

"Nos manifestamos, pero somos demasiado buenos. Ya no podemos más", dijo a EFE el sindicalista de la CGT Marc Brunet, de 62 años de edad, que critica el "viraje a la derecha"del actual Gobierno socialista y reivindica en su lugar una jubilación y un salario "decentes".

Como él, y por todo el país, según los cálculos de ese sindicato, entre 300.000 y 500.000 personas mostraron hoy su oposición a un proyecto contra el que Francia ha recibido incluso las advertencias de Bruselas.

Tras su presentación a finales de agosto, la CE avisó que iba a evaluar de forma detallada su impacto sobre las finanzas públicas, y este martes, en una entrevista al diario "Le Figaro", el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, insistió en que esa reforma "no debe ni aumentar las cargas empresariales ni desincentivar el empleo".

"Las cargas sobre el trabajo y la presión fiscal constituyen uno de los principales handicaps para la competitividad, el crecimiento y el empleo en Francia", indicó el comisario, que hizo hincapié en que el país debe precisar "cuanto antes"cómo va a compensar el impacto de esa reforma.

El alza en las cotizaciones sociales, según el Ejecutivo, se va a realizar de forma leve y progresiva, al igual que la duración de las cotizaciones, que espera poder frenar en 2035, porque tal y como anunció en agosto el primer ministro, Jean-Marc Ayrault, se confía en que a partir de entonces la propia demografía permita reequilibrar el sistema.

Las autoridades prevén también medidas adicionales en favor de los colectivos más castigados, como las mujeres o quienes se hayan dedicado a trabajos más duros, y ese último punto estuvo también hoy presente en la protesta, para reclamar que ese tipo de promesas sean cumplidas.

"Va a llegar un momento en que no se va a poder diferenciar entre pacientes y enfermeros", señaló a EFE Sylvie Weiss, enfermera de 52 años que espera poder retirarse, con todas las condiciones, dentro de tres.

En el fondo, según concluían hoy los sindicatos en los folletos repartidos a los manifestantes, "la lógica global del proyecto prolonga las 'reformas' anteriores de los gobiernos de derechas, que consisten, de una manera o de otra, en hacer pagar a los asalariados y jubilados el ajuste de los regímenes".

Y aunque la manifestación no fue contestada hoy por el Ejecutivo a nivel oficial, las autoridades dejaron clara su postura al hacer público ese texto, que según declararon en agosto, fija una reforma "responsable, justa, equilibrada y estructural".