Los talibanes rechazan participar en la segunda ronda de diálogo con el Gobierno afgano

Los insurgentes negaron así a través de un comunicado los «rumores» que aseguran que participarán en el futuro próximo en una reunión con el Gobierno afgano impulsada por el G4, formado por Afganistán, China, Estados Unidos y Pakistán.

Los talibanes anunciaron hoy que no participarán en la segunda ronda de negociaciones con el Gobierno afgano para poner fin al conflicto en Afganistán al considerar que no se cumplen algunas de sus reivindicaciones, como el fin de la ocupación extranjera.

Los insurgentes negaron así a través de un comunicado los "rumores"que aseguran que participarán en el futuro próximo en una reunión con el Gobierno afgano impulsada por el Grupo a Cuatro (G4), formado por Afganistán, China, Estados Unidos y Pakistán.

"Rechazamos esos rumores y decimos claramente que el líder del Emirato Islámico (como se definen los talibanes) no ha nombrado a nadie para participar en esos encuentros, ni la cúpula del Emirato Islámico ha decidido participar en esa reunión", sentenciaron.

Los insurgentes insistieron, como habían hecho a finales de enero en una conferencia convocada en Catar por la prestigiosa ONG Pugwash, en que para avanzar en el proceso de paz se debe poner fin a la ocupación extranjera en Afganistán, retirar las sanciones de la ONU y liberar a prisioneros "inocentes".

"Hasta entonces (...) ese diálogo sin sentido y engañoso no dará resultados", explicaron los talibanes en la nota.

Los insurgentes criticaron que mientras el G4 busca impulsar un proceso de paz, los estadounidenses están enviando nuevas tropas a Afganistán y continúan sus bombardeos y redadas nocturnas en colaboración con las tropas afganas.

Según los talibanes, esos operaciones conjuntas obligan a miles de familias afganas a abandonar sus casas durante el frío invierno, por lo que calificaron las reuniones del G4 de mera "propaganda".

Hace una semana dos ataques suicidas en Afganistán que causaron unos 30 muertos y cerca de 70 heridos ya habían puesto en jaque la reunión de paz prevista para esta semana, al sentenciar el presidente afgano, Ashraf Gani, que no dialoga con insurgentes que matan civiles.

Los talibanes y el Gobierno afgano mantuvieron en julio del año pasado en Pakistán su primera reunión oficial, pero el proceso quedó suspendido días después al conocerse que el fundador del movimiento insurgente, el mulá Omar, había muerto en abril de 2013.

La guerra en Afganistán atraviesa una de sus etapas más violentas, con 3.545 muertos y 7.457 heridos en 2015, la cifra más alta desde que comenzaron a contabilizarse las víctimas del conflicto hace siete años.