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Macri recurre a la épica para forzar una segunda vuelta

El presidente busca movilizar a su electorado contra la corrupción.

El presidente busca movilizar a su electorado contra la corrupción.

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«Sí, se puede» es el nuevo eslogan que enarbolan los seguidores de Mauricio Macri en las marchas de la última semana de campaña electoral en Argentina. La nueva estrategia del presidente pasa por tomar las calles, acercarse a un pueblo y dar un mensaje: los he escuchado. Sin embargo algunos analistas opinan que ya es demasiado tarde para detener a las «hordas peronistas», después de que el mandatario se haya convertido en «una presa» debilitada, fácil de «abatir» en las elecciones de este domingo.

Sin embargo, Macri no se rinde y asegura que tiene «siete vidas». Así lo demostró cuando llegó a ser alcalde de Buenos Aires, y también como presidente del club de fútbol Boca Juniors. El presidente ha dado un golpe fuerte en la mesa de su despacho de la Casa Rosada ante su Gabinete, abatido por la amplia derrota vivida en las internas, las PASO. «Hay que librar batalla hasta el final», exclamó. Y les recordó que en las pasadas elecciones nadie pensaba que pudiera vencer a Daniel Scioli. También asegura que las internas no son iguales que las presidenciales y que todavía los indecisos son muchos, un 15% según los sondeos.

De hecho, ayer Macri encabezaba en Mar del Plata la marcha del «Sí, se puede» junto a la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal; el candidato local, Guillermo Montenegro. Además, la alianza Juntos por el Cambio, con el presidente Macri a la cabeza, realizará el acto de cierre de campaña hoy en la ciudad de Córdoba, que se convertirá en el último punto de las 30 marchas del «Sí, se puede» que el mandatario llevó a todo el país durante los meses de campaña.

Mauricio Macri exhorta a la ciudadanía a hacer «explotar las urnas de votos por el futuro» apoyando al oficialismo de Juntos por el Cambio. «No va a ayudar traer a los mismos del pasado», y destaca que el país «está mucho mejor parado que hace cuatro años para comenzar una nueva etapa de crecimiento, de empleo y de mejora del salario».

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En esa línea, Ariel Toribio, profesor de Ciencia Política en la Universidad de la Matanza, considera que «trata de fidelizar a un electorado golpeado, mantenerlo con vida lo más posible para que sientan que están luchando por algo», apunta. «Una causa heroica puede mantener vivo ese fuego, pero corre un riesgo. En ciclos electorales eso disminuye. Además, su electorado tradicionalmente vio con malos ojos esas estrategias de movilización. Creo que el Gobierno tiene que apuntar a las causas anticorrupción, al respeto por las libertades básicas y las mejoras institucionales. Así, creo que podría tener éxito, aunque no estoy seguro», agrega el profesor.

Y así lo ha hecho en los dos debates celebrados, cargando contra el favorito Alberto Fernández –con 15 puntos de diferencia según las encuestas– y señalando las siete causas que tiene abiertas su compañera de dupla, Cristina Kirchner, por sobornos y tráfico de influencias.

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Por otro lado, las esperanzas electorales de Macri se basan en aumentar el número de votos en las zonas donde puede haber más sufragios a favor de Juntos por el Cambio. Por eso, hoy será Córdoba el cierre de la campaña. Allí Macri obtuvo el 70% de apoyo en la segunda vuelta de 2015, mientras que el 11 de agosto, en las primarias, solo obtuvo el 48% de los sufragios. Por esta misma razón, no ha incluido ningún distrito del Conurbano –provincia de Buenos Aires– en el itinerario de las 30 marchas del «Sí, se puede». Porque allí sus asesores no piensan que puedan aumentar más el apoyo a sus siglas. Y por último, Macri también ha confiado otro importante porcentaje de su soñada remontada en que haya un aumento de participación en comparación con las PASO. De esta manera, Fernández podría ver reducido el porcentaje de votos que logró entonces el 49%. Con tan solo superar el 45%, el ex jefe de Gabinete se consagraría presidente en primera vuelta.

Pero, además, las marchas que encabeza Macri tienen sentido estratégico para él en este momento. Plantea la discusión del «postmacrismo», de quién va a estar al frente del partido conservador. La incógnita es quién será el dueño de sus votos en el futuro. Quién será el probable líder de la oposición.