Maduro saca 8 toneladas de oro del Banco Central para venderlo en el extranjero

El oro podría ser vendido para buscar fuentes de financiamiento tras las sanciones impuestas por Estados Unidos

Dos personas caminan junto al Banco Central de Venezuela, de donde ha salido el oro/Reuters
Dos personas caminan junto al Banco Central de Venezuela, de donde ha salido el oro/Reuters

El oro podría ser vendido para buscar fuentes de financiamiento tras las sanciones impuestas por Estados Unidos

Ahogar financieramente al régimen de Nicolás Maduro es una de las estrategias trazadas desde Estados Unidos y otras naciones para hacer imposible su continuidad. Las severas sanciones de la Casa Blanca a funcionarios del Gobierno venezolano y a su industria petrolera han tenido efecto: solo queda un banco corresponsal en Caracas dispuesto a operar con el régimen y el mercado de crudo se le ha achicado.

Además, la propia precariedad operativa del régimen acelera las consecuencias. Informes independientes afirman que Petróleos de Venezuela (PDVSA) apenas está produciendo unos 800.000 barriles diarios de crudo, cuando hace cinco años la producción alcanzaba los 3,5 millones. En diciembre, y según la OPEP, Venezuela extraía 1,1 millones de barriles diarios.

Con la gallina de los huevos de oro quebrada, Maduro busca desesperadamente cómo inyectar efectivo a sus cuentas. Las ventas de lingotes son casi la única alternativa para obtener liquidez. Ayer se hizo público que el Banco Central de Venezuela ha vendido al menos otras ocho toneladas de oro de sus reservas a otros países. La información fue confirmada por el diputado Ángel Alvarado, integrante de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, y otras tres fuentes de Gobierno que hablaron con la agencia Reuters.

Según Alvarado, «han estado sacando oro en cuatro camionetas por las puertas 3 y 4 del banco, usando un acta con fecha del año pasado para despistar», dijo Alvarado. «Pretenden venderlo de contrabando fuera del país», agregó sin dar detalles del supuesto destino de las barras.

Por esos mismos días, el 22 de febrero, aterrizó en Maiquetía, el aeropuerto internacional que sirve a Caracas, un avión Boeing 777 de carga de la aerolínea Fly Ethiopian, procedente de Luqua, en Malta. Al día siguiente, ese mismo avión partió de Maiquetía con destino a Addis Abeba, en Etiopía. El contenido del aeroplano no ha podido ser verificado.

Las relaciones económicas de Maduro son imposibles con Occidente, debido a las sanciones de EE UU, que ha pedido a compradores internacionales de oro no hacer negocios con Venezuela. La postura de Washington hizo que incluso la firma Noor Capital de Arabia Saudí, que había comprado tres toneladas de oro al Banco Central venezolano en enero, dijera que no tenía previsto adquirir más barras hasta que se estabilizara la situación.

El plan original era vender otras 15 toneladas a Emiratos Árabes, a cambio de euros en efectivo, y colocar un tercer cargamento de once toneladas de oro en febrero. De esta manera, en dos meses se habrían enviado 29 toneladas del metal precioso a Emiratos Árabes, que hubiesen reducido las reservas venezolanas a su mínimo en 80 años.

En el Banco de Inglaterra, hay otras 31 toneladas de oro del Banco Central venezolano, equivalentes a 1.200 millones de dólares. El Gobierno ha hecho gestiones para retirarlas, pero la entidad británica bloqueó esos activos, a solicitud de la Asamblea Nacional que encabeza Juan Guaidó, en enero pasado.

El Banco Central de Venezuela cerró 2018 con unas 140 toneladas de oro monetario en sus reservas, el volumen más bajo en 75 años, según los datos oficiales. Unas 20 toneladas dejaron de estar en manos del ente emisor en ese año, según el balance de la institución. Durante ese período, el Gobierno de Maduro vendió 73 toneladas de oro a Emiratos Árabes y Turquía sin cumplir los procedimientos legales establecidos, como el permiso que debe otorgar el Parlamento, según denunció del diputado opositor Carlos Paparoni.

El Banco Central vendió en 2018 todo el oro no refinado producido en el país y, una vez que se agotó, comenzó a exportar a Turquía y Emiratos Árabes los lingotes de las reservas internacionales, según ha comprobado la agencia Reuters. Noor Capital fue la mayor compradora de oro del país durante 2018, con un total de 27,3 toneladas, señaló Paparoni. Le sigue una comercializadora de oro en Turquía, Sardes Kiymetli Madenler SA, que compró unas 23,9 toneladas el año pasado, y una tercera empresa con sede en Dubái, Goetz Gold, que pagó por unas 21,8 toneladas de oro que llegó desde Venezuela.

Según el legislador, jefe de la comisión de Finanzas del Parlamento, Maduro aún puede mover dinero en cuentas de bancos rusos chinos y turcos, que ha estado utilizando para procurarse efectivo. Las reservas de oro venezolanas están formadas por lingotes refinados y certificados. Aparte, está el mineral extraído del Arco del Orinoco, donde se han instalado empresas mixtas del Estado con privados, además de mafias, creando un desastre ambiental. El oro extraído en esa zona del sur del país ha sido comercializado principalmente a Turquía, país con el que Venezuela alcanzó un intercambio comercial de 892 millones de dólares en 2018. Una investigación del portal venezolano Runrunes devela que el Gobierno de Maduro participa en organizaciones de tráfico minero. Por ejemplo, en febrero del año pasado fueron decomisadas 46 barras de oro con un peso de 50 kilos en el aeropuerto de Aruba, justo cuando eran embarcadas por un escolta aduanero venezolano en un vuelo de KLM rumbo a Ámsterdam. El vendedor de las barras era Oro Azul S.A, una de las empresas mixtas creadas por el Gobierno de Maduro para la minería.