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Ramón Castro, el barbudo que prefirió las vacas a la revolución

El hermano mayor de Fidel y Raúl muere a los 92 años en La Habana tras consagrar su vida a la agricultura y ganadería

Ramón Castro
Ramón Castrolarazon

El hermano mayor de Fidel y Raúl muere a los 92 años en La Habana tras consagrar su vida a la agricultura y ganadería

Ramón Castro, el hermano mayor de Fidel y Raúl, ha muerto a los 91 años en La Habana después de una vida dedicada a la agricultura y ganadería. Fue un hombre poco conocido dentro y fuera de la isla, y aunque participó en la fundación del Partido Comunista cubano, siempre rehuyó la vida pública y prefirió dedicarse a su actividad como granjero a involucrarse en la primera línea de la política como hicieron sus hermanos menores.

Ramón nació en Birán, en la provincia de Holguín, en 1924, y estudió en un colegio católico, al igual que Fidel y Raúl, en el oriente cubano. En su necrológica, la agencia Ap explica que los profesores del colegio se quejaban del comportamiento de los hermanos por sus continuas bromas y que el padre, Ángel Castro, un emigrante gallego, tuvo que sacarlos de las aulas temporalmente.

Mientras sus hermanos optaron por irse a estudiar a La Habana, él decidió quedarse junto en el rancho de la familia en Birán. En los años cincuenta, según el periódico “Granma”, participó en el Movimiento 26 de julio insurgente y organizó una de las redes de suministros que abastecían al segundo frente oriental Frank País. En 1953 fue preso del régimen del dictador Fulgencio Batista.

Durante la estancia de Fidel y Raúl en la cárcel después del fallido ataque al Cuartel Moncada, Ramón les escribía cartas y les hacía llegar una caja de puros o jamón. En aquellos días, Fidel le pidió a su hermano mayor que les transmitiera a sus padres la idea de que la cárcel no era un lugar tan horrible, sobre todo si se está en ella por motivos “nobles”.

Tras la revolución, trabajó durante un tiempo para el Gobierno como gestor de empresas agropecuarias y asesor de los ministros de Agricultura y del Azúcar. Sin embargo, pronto decidió regresar a su rancho para volcarse nuevamente en los negocios relacionados con el campo. El diario oficial cubano “Granma” recuerda que recibió el título de Héroe del Trabajo de la República de Cuba.

En una entrevista concedida al periódico “The Washington Post”, Ramón explicó su breve experiencia como revolucionario: “Fidel estudió en la Universidad. Se convirtió en un abogado. Yo no estudié. Vivía en una granja en el Oriente, en el negocio de la agricultura, y le estoy agradecido a Fidel de que en ese momento hiciera de mí un revolucionario. De no haber sido así, me hubiera convertido en un burgués corriente. Y eso es un crimen”.

Conocido como el “Mongo” y fotografiado a menudo con sombreros de ala ancha, poco se sabe de su vida más allá de que se casó y tuvo dos hijos, Omar y Ángel. Lucía un evidente parecido físico con Fidel, sobre todo por su poblada barba blanca. Muchos le confundían con el líder revolucionario, a lo que Ramón respondía que no era él quien se parecía a Fidel sino Fidel quien se parecía a Ramón puesto que él era mayor.

Ramón estuvo muy cerca de su madre, una mujer católica que creía en la revolución. Sobre Fidel, sólo tenía buenas palabras: “Nos enseñó que los corazones valen más que el dinero”. Y prefería adoptar una posición de humildad con respeto a la posición que ocupó su hermano. “Una cosa es la revolución y otra la familia”. Veía a Fidel como el líder del Estado cubano, una situación que le hizo a Ramón tener que “trabajar más duro y cumplir con las obligaciones como un ciudadano normal”.

Solía presumir de la longevidad en su familia. El padre vivió hasta 82 años y se sabe que un tía alcanzó los cien años de edad. “Parece que tenemos una buena mezcla genética”, dijo en una ocasión en el año 2004.