Khashoggi está muerto, admite Riad

La monarquía saudí se plantea atribuir la responsabilidad de la muerte de Khashoggi a un general de la Inteligencia. Arabia Saudí ha pedido tiempo y Donald Trump, presionado dentro y fuera de EE UU, está dispuesto a aguantar al límite antes de actuar contra su histórico aliado. Riad invierte miles de millones en Washington y es su ariete frente a Teherán

¿UN CULPABLE AD HOC? El general Ahmed al Assiri, alto responsable de la inteligencia saudí y de la guerra en Yemen, podría ser señalado, según medios de EE UU, como el responsable / Foto: Reuters
¿UN CULPABLE AD HOC? El general Ahmed al Assiri, alto responsable de la inteligencia saudí y de la guerra en Yemen, podría ser señalado, según medios de EE UU, como el responsable / Foto: Reuters

La televisión pública de Arabia Saudí anuncia que el periodista falleció tras una pelea con personas en el interior del consulado en Estambul. Al menos 18 saudíes están arrestados y el número dos de la Inteligencia ha sido despedido

El fiscal general de Arabia Saudí anunció anoche que las investigaciones de Riad en torno a la desaparición del periodista Jamal Khashoggi apuntan a que murió en el interior del consulado del país en Estambul. Según las informaciones recogidas por la cadena de televisión saudí Al Arabiya, el fiscal general señaló que se registró una disputa entre el disidente y varias personas en el interior del edificio que se saldó con su muerte. Las investigaciones preliminares apuntan a que la «discusión» entre el periodista (que desapareció el día 2 de este mes) y estas personas «derivó en una pelea a puñetazos que se saldó con su muerte (...) y el intento de encubrir lo que había pasado».

La investigación continúa en marcha y se ha saldado por el momento con la detención de 18 ciudadanos saudíes, cuyas identidades no han trascendido. «El Reino expresa su profundo pesar por los dolorosos acontecimientos que han tenido lugar», ha agregado. También se supo que el asesor para la Casa Real, Saud al Qahtani, y el número dos de los servicios de Inteligencia, Ahmed al Assiri, han sido cesados de sus puestos.

Está por ver cuál será la reacción de Estados Unidos. Hasta ahora, Donald Trump se ha resistido a condenar el más que probable asesinato del columnista del «The Washington Post» a manos de un escuadrón de la muerte de la inteligencia saudí. La monarquía absoluta del rey Mohamed bin Abdulaziz ha sido firme aliada de Trump desde su campaña.

Cabe recordar que su primer gran viaje como presidente fue precisamente a Riad. Allí fue agasajado, recibió homenajes, obsequios y condecoraciones y abandonó el desierto rumbo a Europa tras firmar suculentos contratos para la industria armamentística nacional. Más importante aún, Arabia Saudí resulta esencial para apuntalar la nueva estrategia de EE UU en Oriente Medio. Después de que Obama apostara por acercarse a Irán y tejiera, junto al resto de potencias internacionales, el acuerdo nuclear con los ayatolás que tanto resquemor levantó entre los aliados suníes e Israel, Trump rompería la baraja, denunciaría el tratado y promovería nuevas sanciones. Para lograrlo necesitaba forjar una robusta alianza con el rey Salman. Pero el caso de Jamal Khashoggi, cada hora que pasa más siniestro, más turbio y espeluznante, amenaza con descarrilarlo todo. A no ser, claro, que Riad encuentre la forma de salvar la cara. La suya y la de una Casa Blanca a la que poco a poco se le agotan las posibilidades de mantenerse firme.

Hasta ayer se especulaba con la posibilidad de que Riad endosara la responsabilidad a un chivo expiatorio. Según «The New York Times» ese podría ser el general Ahmed al Assiri. Uno de los hombres fuertes del espionaje de Arabia Saudí. Asumiría toda la responsabilidad de la presunta operación «fallida» de un secuestro de Jamal Khashoggi que acabó en un fatal desenlace. Por supuesto, el príncipe Salman no sabría nada de ello. Finalmente, Al Assiri ha sido cesado pero se desconocen las causas.

Este oficial de inteligencia es bien conocido por los medios occidentales, por cuanto ejerció hasta hace muy poco de portavoz de su país, y satélites, en la guerra en Yemen. Un país donde la población civil sufre las consecuencias de la hambruna y los bombardeos indiscriminados. Es célebre la entrevista de 2017 que concedió a la corresponsal del BBC Nawal Al Maghafi, en la que negó todo. Desde los ataques contra civiles al bloqueo en los puertos que impedía la entrada de alimentos y medicinas.

Por supuesto que las críticas contra Arabia Saudí vienen de lejos. Como recordaba el columnista de «The Hill» Charlie Kirk, el reino alauí, su familia real, mantuvo lazos altamente sospechosos con los autores intelectuales y materiales de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Por no hablar del proselitismo wahabista, las escuelas coránicas por todo el mundo o las continuas violaciones de los derechos humanos que año tras año denuncian organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

Ahmed al Assiri es un fijo del círculo del príncipe Salman en los últimos años y según las investigaciones del fiscal especial Robert Mueller sobre la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, también figuraría como uno de los partícipes de una supuesta campaña saudí para financiar la campaña del hoy presidente.

Las claves

- La Casa Blanca, cada día más presionada para asumir la posibilidad de que Arabia Saudí esté detrás de la desaparición, tortura y muerte del periodista y disidente Jamal Khashoggi.

- Se trataría de depurar responsabilidades al tiempo que se sofoca el fuego antes de que alcance a la familia real. En juego, un delicado equilibrio de alianzas y las repercusiones que cualquier cambio tendría en todo Oriente Medio.

- El general Assiri es un fijo en el círculo del príncipe saudí, y según el fiscal especial Mueller sobre la campaña de Trump, podría haber sido intermediario en su financiación por parte de Riad