Netanyahu divide Jerusalén con muros de hormigón

Mujeres palestinas frente a un muro temporal de hormigón en el barrio de Yabel Mukaber, en Jerusalén Este
Mujeres palestinas frente a un muro temporal de hormigón en el barrio de Yabel Mukaber, en Jerusalén Este

Los partidos y la población critican esta medida para evitar atentados. El Gobierno propone cambiar la ley para encarcelar a los menores de 12 años.

Ante le recurrencia de atentados, Israel continúa buscando formas de dar mayor seguridad a la población, pero algunas medidas que adopta en el terreno desatan fuertes polémicas y son discutidas también por aquéllos a quienes pretende proteger. Ayer amaneció con una muralla móvil de cemento de 300 metros de largo, que separa el barrio árabe Jabel Mukaber de Jerusalén oriental del contiguo barrio judío de Armon Hanatziv, a fin de intentar minimizar las probabilidades de que del primero vuelvan a salir jóvenes que perpetren más atentados. Si bien se trata de seis losas de hormigón de unos cinco metros de altura que pueden ser trasladadas en cuestión de minutos, su presencia en el lugar hizo que desde diferentes partes del espectro político israelí se hable ya de la «nueva división de Jerusalén».

Las críticas principales llegaron del seno del propio Gobierno de Benjamin Netanyahu. Uno de sus socios de coalición, el ministro de Educación y Cultura, Naftali Bennett, del partido Hogar Judío, señaló que la barrera en cuestión transmite un mensaje negativo sobre una división en la capital. Para el líder de la oposición y jefe del partido Unión Sionista, Itzjak Hertzog, «Netanyahu dijo durante la campaña electoral que si Tzipi Livni y yo ganábamos, Jerusalén quedaría dividida con blindados, pero es él quien está dividiendo Jerusalén».

Sin embargo, desde la oficina del primer ministro se aclara que no existe intención política de ningún tipo, sino únicamente una medida destinada a dar mayor seguridad a la población. Sobre el terreno, habitantes de Armon Hanatziv –escenario hace una semana de un atentado con disparos y hachazos dentro de un autobús por parte de dos árabes del vecino Jabel Mukaber– aseguraron que «esto no soluciona nada y sólo sirve para darnos una buena sensación». Del otro lado de los altos mojones de cemento, la población palestina de Jabel Mukaber calificaba de «castigo colectivo» el obstáculo colocado.

En esta singular situación, también surgen propuestas sobre cómo combatir la violencia que lejos están de despertar consenso. La ministra de Justicia, Ayelet Shaked, propuso que se pueda llevar a prisión también a menores a partir de los 12 años de edad, algo que hoy no es posible hasta los 14. El claro trasfondo de dicha iniciativa es el atentado del 12 de octubre en Pisgat Zeev (noreste de Jerusalén) en el que uno de los dos atacantes de civiles israelíes fue Ahmed Manasra, de 13 años. Junto a su primo Hasan, de 15, acuchilló a un israelí de 13 años y a otro de 21. Hasan falleció a raíz del atentado y Ahmed resultó herido y luego tratado en el hospital Hadassah Ein Kerem de Jerusalén. Pero, según la ley vigente, no podrá ir a prisión por el momento.

Linchado un eritreo

Mientras tanto, la Policía tiene también otros frentes con los que lidiar. Además de la alerta necesaria ante la eventualidad de nuevos atentados, ahora se ocupará también de ubicar e intentar identificar a los israelíes responsables del linchamiento, el domingo por la noche, de un refugiado de Eritrea que fue confundido con un terrorista y golpeado mortalmente inmediatamente después del atentado en la estación central de autobuses de Beer Sheba. «Israel es un Estado de Derecho y no permitiremos a nadie tomarse la ley en sus manos», declaró Netanyahu. El jefe de la Policía en el distrito sur aclaró que si se identifica con certeza a los responsables gracias a las imágenes de las cámaras de seguridad, deberán pagar por lo que hicieron.

Haftum Barhum, de 28 años, se hallaba en el lugar del atentado cuando los disparos y fue tomado por error como uno de los atacantes, por lo cual un guardia le disparó en la pierna para neutralizarlo. Sin embargo, cuando ya estaba en el suelo sin moverse y no constituía peligro alguno, fue golpeado duramente por civiles que también creían que era un terrorista. «Aunque hubiera sido terrorista, si ya no pone a nadie en peligro y está neutralizado, no se le debe tocar y solamente las Fuerzas de Seguridad deben ocuparse de él», reiteró ayer la Policía israelí.