La ultraderecha irrumpe en la región de Berlín

Nuevo traspiés del partido de Merkel y avance de la AfD, presente en diez parlamentos regionales.

Nuevo traspiés del partido de Merkel y avance de la AfD, presente en diez parlamentos regionales.

«Hemos llegado a la capital y lo próximo será el Bundestag». Eufórica, la «número dos» de Alternativa para Alemania (AfD), Beatrix von Storch, no se esforzó ayer en contener su entusiasmo para lo que ella y el resto de su partido significa una nueva victoria electoral. Poco importa que este movimiento de derecha populista haya quedado con el 13,5% de los votos en un quinto lugar. Su irrupción desde la nada en un Parlamento regional que desde décadas ha sido comandado desde la izquierda, supone un pequeño terremoto para una ciudad que se mantiene orgullosa en su estatus de afable y abierta.

«La prueba de fuego para las elecciones federales era Berlín» exclamó, en la misma línea que su compañera, el candidato de la AfD, Georg Pazderski. Pocos carteles con su rostro quedan en las farolas de Berlín. La mayoría fueron retirados o boicoteados por sus detractores que, sin embargo, tendrán que aceptar su presencia en la Cámara berlinesa y admitir que, ahora sí, una parte de la población de la capital alemana se muestra disconforme con la crisis migratoria. Motivo de más para que el verdadero ganador de la jornada de ayer, el socialdemócrata Michael Müller no pudiera esconder en su rostro un cierto halo de preocupación. Se mantendrá con toda seguridad en la Alcaldía, pero con un 23% de los votos, su partido –el SPD– se anota uno de los peores resultados desde la reunificación y lo peor, la necesidad de buscar nuevos apoyos para formar Gobierno.

Las quinielas ya han empezado y la prensa alemana se decanta en su mayoría por un posible acuerdo con el partido Die Linke (La Izquierda) y Los Verdes, que son el tercer partido regional tras cosechar el 16,5%. Pocos apuntan a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller Angela Merkel, que, aunque con un 18% se mantiene en segundo lugar, se anota su peor resultado en Berlín y la más que posible opción a quedar relegados en la bancada de la oposición regional. Los conservadores fueron los derrotados de la noche, como reconoció su candidato en Berlín, Frank Henkel, que, sin embargo, descartó renunciar. En un debate televisado habló de «resultados insatisfactorios», aunque periódicos como el «Frankfurter Allgemeine Zeitung» prefirieron usar términos como «humillante».

Sin duda, las elecciones de Berlín suponen un nuevo batacazo para la CDU de Merkel. A poco más de un año para que el país celebre unas cruciales elecciones generales, ya se puede confirmar que el partido de la canciller ha perdido votos en todas la citas regionales celebradas hasta ahora. Tras la debacle en los comicios de Mecklenburgo-Antepomerania del 4 de septiembre, en el que el partido de Merkel quedó por detrás de la AfD, la canciller se aventuró en defender su política migratoria y pidió unidad ante el populismo.

Ahora, algunos se preguntan si las decisiones de la líder democristiana están pasando factura a los Gobiernos regionales en un momento en el que la CDU sólo representaría a cinco de ellos y con ello, se avivan las dudas sobre si Merkel, considerada como la líder más poderosa de Europa, sería –a pesar de las escasas alternativas– la mejor candidata para presentarse a un cuarto mandato consecutivo, lo que la colocaría a la altura de su padrino político, Helmut Kohl. Por el momento, y a la espera de reacciones, el diario «Die Welt» habla en su editorial del «peor resultado para la ciudad» en un momento en el que vuelven a resonar las palabras de Müller. Desafiante, durante la campaña, el candidato del SPD exclamó que si la AfD superara el 10% de los votos, «sería interpretado en el mundo entero como el signo del renacimiento de la extrema derecha y de los nazis en Alemania». Ayer se hicieron con el 13,5%.