Obama y Trudeau se alían contra el cambio climático

El jefe de Gobierno canadiense realiza la primera visita de Estado a EE UU en las últimas dos décadas.

La primera visita de un líder canadiense en casi 20 años a EE UU empezó ayer con las bromas típicas generadas por la rivalidad y vecindad entre los dos países, en una intervención que el presidente Barack Obama utilizó para celebrar la agenda liberal del nuveo primer ministro canadiense, Justin Trudeau. «Bonjour», dio los buenos días en francés Obama. «En nombre del pueblo estadounidense, Michelle y yo mismo, es un honor dar la bienvenida a Estados Unidos al primer ministro Justin Trudeau, la señora Grégoire-Trudeau, sus preciosos hijos y a la delegación canadiense con este buen aspecto. Siempre se dice que se puede elegir a los amigos, pero no a los vecinos. Debido a la virtuosa geografía, EE UU y Canadá han sido bendecidos con ser vecinos. Por elección, somos firmes aliados y amigos cercanos. La verdad es que no expresamos todo esto de forma suficiente, en parte debido a nuestros carácteres nacionales. Nuestros amigos canadienses son más reservados, más llevaderos, más ruidosos», bromeó el presidente al principio, que después no perdió la oportunidad de recordarle a Trudeau que era el equipo de su ciudad, los Chicago Blackhawks, el que se había llevado la Copa de la Liga de Hockey en la que también participan los canadienses. Trudeau no fue tímido al responderle: «Hay mucha demanda de productos canadienses aquí».

Sin embargo, Obama no estuvo para bromas cuando se coló en la rueda de prensa la carrera republicana a la Casa Blanca. «Los republicanos me han culpado de muchas cosas. Pero que me echen la culpa de las primarias y a quién eligen», indicó en referencia a Donald Trump. «Lo que no voy a aceptar es que la caída del Partido Republicano tenga que ver con algo que he hecho», afirmó.

Durante la visita, los dos políticos trataron asuntos de cooperación, sobre todo en lo referente a la expansión comercial, la lucha conjunta contra el Estado Islámico y los movimientos migratorios a lo largo de su frontera, la más larga del mundo. También reafirmaron de manera especial su compromiso con el medioambiente con un comunicado conjunto sobre clima, energía y el Ártico. «No hay dos naciones que estén de acuerdo en todo. Nuestros países no son diferentes, pero cuando se trata de nuestros intereses y valores y cómo miramos el mundo, hay muy pocos países que encajan como EE UU y Canadá», recordó Obama antes de tratar los asuntos de mayor peso.

De esta forma, anunciaron que trabajarían para reducir el uso y emisiones de hidrofluorocarburos. Al mismo tiempo, indicaron que integrarían a las renovables dentro de su red de energía compartida para relanzar la innovación de las fuentes limpias y favorecer eficiencia energética.

En relación al plan fronterizo, Trudeau reconoció que EE UU ha acordado convertir su línea divisoria en «la más abierta y segura» con un acuerdo que facilitaría a los viajeros que se hayan sometido a controles previos su paso por aeropuertos y estaciones de tren. «Quiero que los estadounidenses tengan la sensación de que somos grandes aliados», recordó Trudeau durante su visita de Estado, que fue mucho más distendida que la de otros líderes, como las del presidente de China o Japón.

A pesar de los pocos meses que le quedan en la Casa Blanca, Obama destacó que quiere trabajar con Canadá en alianzas más allá de las tradicionales sobre comercio y seguridad. Por ello, el estadounidense mencionó el cambio climático y el matrimonio entre personas del mismo sexo como puntos de acuerdo.