Pilotos británicos bombardean Siria pese a la prohibición del Parlamento

El Gobierno argumenta que no representan al país sino a la coalición occidental

David Cameron
David Cameron

El Gobierno de David Cameron reconoció ayer que pilotos británicos han participado en ataques aéreos en Siria a pesar de que Westminster bloqueó en 2013 una acción armada contra el régimen de Bashar al Asad.

El Gobierno de David Cameron reconoció ayer que pilotos británicos han participado en ataques aéreos en Siria a pesar de que Westminster bloqueó en 2013 una acción armada contra el régimen de Bashar al Asad. La noticia la sacó a la luz la BBC tras una petición realizada al Ministerio de Defensa por parte del grupo pro derechos humanos Reprieve, que utilizó la ley sobre libertad de información para tener acceso a los detalles. Fuentes de Defensa quisieron matizar que la participación de estos pilotos no representa tanto al país como a la integración de Reino Unido en la estrategia bélica internacional liderada por EE UU contra las bases del grupo terrorista Estado Islámico (EI). «Reino Unido, en sí mismo, no ha efectuado ataques aéreos en Siria», especificó un portavoz. «Pero formamos parte de un longevo programa de inserción con países aliados, por el que un número reducido de personal británico actúa a las órdenes de naciones anfitrionas y ése ha sido el caso de Siria», matizó. La misma fuente explicó que Londres contribuye a la campaña aérea aliada facilitando información de «inteligencia, vigilancia y reconocimiento» y advirtió de que el EI supone una amenaza directa para el país.

En 2013, los diputados británicos votaron en contra de una intervención militar en Damasco para detener el conflicto civil que aún continúa en la república árabe. Un año más tarde, Westminster autorizó que aviones de la Real Fuerza Aérea británica (RAF) llevasen a cabo ataques contra posiciones de los yihadistas en Irak, pero insistieron en no actuar en el país vecino. Sin embargo, todo indica que ahora el primer ministro cuenta con el apoyo de la oposición laborista para llevar a cabo los bombardeos sobre las bases de la organización que lidera Al Bagdadi en Siria. El Gobierno no necesita de la aprobación de los parlamentarios para lanzar estos ataques aéreos. Con todo, el líder tory quiere tener el apoyo de la Cámara de los Comunes antes de dar cualquier paso.

Tras el atentado en Túnez, que costó la vida a 38 turistas –30 de ellos británicos–, el «premier» considera que Londres debe hacer más frente a los yihadistas. «Lo que ha cambiado es la creciente evidencia de que el EI plantea una amenaza para Reino Unido y nuestra seguridad nacional», señaló a principios de este mes un portavoz de Downing Street. Desde el Ministerio de Defensa consideran que «hay mucho que hacer en Irak, y cada miembro de la coalición está desempeñando allí un papel diferente. Pero el EI está organizado, dirigido y administrado desde Siria. Hay algo ilógico en el hecho de no ser capaces de atacarlo allí».

Laboristas, nacionalistas escoceses, UKIP e incluso varios diputados de las propias filas conservadoras criticaron ayer el hecho de que los pilotos británicos hayan tomado parte en este tipo de operaciones sin que la Cámara de los Comunes tuviera constancia de ello.