Polonia, la deriva autoritaria que acecha a Europa

El país celebra hoy los cien años de su independencia sumido en una creciente polarización entre aquellos que defienden los valores europeos y los que apoyan al Gobierno nacionalista alineado con la Hungría de Orban

Polonia está en primera línea del nuevo y volátil panorama europeo donde la extrema derecha gana cada vez más adeptos. Junto con la Hungría de Viktor Orban, República Checa y Eslovaquia, este cuarteto pretende plantarle cara a las instituciones europeas y tensar aún más el ambiente después de su negativa a acoger refugiados.

El clima ha acompañado a este frío día de noviembre que da una tregua y deja que el sol salga por unos minutos. Las calles de Varsovia y Cracovia son un hervidero de ciudadanos enfundados con el que hoy es la vestimenta oficial: rojo y blanco. Polonia celebra su centenario de independencia después de haber estado en manos de potencias austrohúngaras, rusas y prusianasdurante 123 años. Cien años después de su emancipación Polonia es parte de la Unión Europea y de la OTAN, es la sexta economía del club comunitario; y el paro, que apenas roza el 3%, está en mínimos históricos. El sueño polaco parecía una realidad y Bruselas tomaba como ejemplo la integración de Varsovia en los valores europeos.

Es a partir de 2015 cuando el partido Ley y Justicia (PiS) llega al poder y Varsovia empezó a emular el giro de lo que Viktor Orbán ya había bautizado como Democracia Iliberal. El partido de Jarosław Kaczyński, ex primer ministro, pero aún al frente del partido y con una gran influencia en el actual gobierno polaco, se acometió en la tarea de restringir la capacidad de independencia de los tribunales de justicia, de las organizaciones no gubernamentales y de los medios de comunicación del país; todo ello a través de reformas a la Constitución. ¨La Unión Europea se enfrenta a la gran tarea de contrarrestar el aumento del autoritarismo dentro sus propias filas. Hungría y Polonia representan la mayor amenaza interna para Bruselas¨ asegura el investigador Tomasz Grzegorz Grosse del Instituto de Varsovia.

Las reformas judiciales que entraron en vigor en julio de este año de la mano del PiS sacan a las calles, cada fin de semana, a miles de ciudadanos en todo el país al grito de “libertad, igualdad y constitución”; ellos, son la Polonia más abierta y tolerante. Es en la otra parte del país, en los pequeños pueblos y ciudades, donde el PiS no deja de ganar adeptos. Al sur del país, entre carreteras secundarias y a través de valles y riachuelos se encuentra Nowy Sacz.

Esta pequeña ciudad de 84.000 habitantes presume de haber sido uno de los núcleos industriales más importantes del país en los años ochenta. Hoy, solo quedan una vías de tren que dividen la ciudad en dos y una estación que poco a poco se queda sin viajeros. A este paisaje se unen un par de fábricas de manufactura que dan trabajo a los que han optado por quedarse en la ciudad. Los más jóvenes, casi en un acto reflejo, abandonan la ciudad en busca de trabajo en las grandes urbes.

Michał Kądziołka es miembro del partido que tantos dolores de cabeza le está dando a la Unión Europea; de la mano del PiS Kądziołka se convirtió en el 2012 en el concejal más joven elegido en Nowy Sacz. Desde su oficina en el centro de la ciudad define su manera de hacer política “por y para la gente”. Después de unos minutos haciendo gala de las políticas sociales que su partido está llevando a cabo en la ciudad; la construcción de un polideportivo techado, un parque infantil y la renovación de las aceras, el político cambia de tono y se muestra especialmente orgulloso de la organización de viajes dedicados a los jóvenes de la ciudad: “vamos a Ucrania, a la ciudad de Lviv y Kamjanets para mostrarles a la nuevas generaciones lo grande que una vez fue Polonia”.

Él es la autoridad política y el enlace directo entre la maquinaria del partido y los ciudadanos en este pequeño feudo al sur de Polonia. Joven, apenas llega a la treintena, representa la continuidad del partido de extrema derecha en el país. El partido de los hermanos Kaczyński gobierna en Nowy Sacz desde hace 12 años, la ciudad es el reflejo del control político e institucional que Ley y Justicia tiene en todo el país, a pesar de haber perdido fuelle en las últimas elecciones regionales.

Con un tribunal constitucional asaltado por el poder político y el control de los medios de comunicación que crean enemigos extremos; los inmigrantes y la Unión Europea, el partido sigue liderando las encuestas de popularidad.

Después de seis meses de presión ejercida desde Bruselas y que pedían a Varsovia recular sobre su propuesta de ley, la primera semana de julio entró en vigor una serie de reformas judiciales que obligan a una tercera parte de los jueces del Tribunal Supremo a jubilarse; incluida su presidenta, Malgorzata Gersdorf, que se ha declarado en rebeldía y sigue acudiendo a su puesto de trabajo. Darek Mazur, portavoz de la asociación de jueces ¨Themis¨, asegura a este periódico que el punto más preocupante de la reforma promulgada por el gobierno es la creación de dos Cortes, “ambas serán elegidas por el parlamento, donde el PiS tiene el 60% de los escaños”.

Las reforma contempla la creación de una Corte Disciplinaria, que podrá abrir procesos correctivos e incluso penales contra jueces y representantes jurídicos. Se creará también una Corte de Asuntos Extraordinarios y Asuntos Internos que otorgará al ejecutivo el escrutinio de los comicios electorales. ¨Esto ataca directamente a la preservación de la democracia y del estado de derecho. Otorgar al partido gobernante el control político de los proceso electorales y de los medios de comunicación. Están socavando la celebración de elecciones libres y la libertad de expresión¨, apunta Mazur.


Polonia está en primera línea del nuevo y volátil panorama europeo donde la extrema derecha gana cada vez más adeptos. Junto con la Hungría de Viktor Orbán, República Checa y Eslovaquia; este cuarteto pretende plantarle cara a las instituciones europeas y tensar aún más el ambiente después de su negativa a acoger refugiados.Mientras tanto, la Comisión Europea ha amenazado a Polonia con el artículo 7 del Tratado de Lisboa, que contempla retirarle el derecho a voto, pero esto es algo en lo que los 27 estados miembros tienen que estar de acuerdo y Orbán ya se ha posicionado a favor de Polonia y pretende bloquear esta opción.

Con un profundo sentimiento europeísta, Polonia se unió al club comunitario en un día trascendental para el proyecto europeo, el 1 de mayo de 2004 la UE incorporó 10 nuevos miembros. 14 años después, Polonia no tiene y no quiere pertenecer al euro, el discurso de ¨menos Europa¨ triunfa. Un paseo por la pequeña ciudad de Nowy Sacz revela por qué el apoyo masivo al partido Ley y Justicia. Votantes descontentos con las instituciones europeas y que están dispuestos a depositar su voto en un partido que sacó adelante un de las leyes contra el aborto más restrictivas del mundo; una formación que se niega a legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Artur es jubilado,no reconoce votar al PiS, pero asegura que “Están defendiendo los valores cristianos que se están perdiendo en el resto de Europa”, asegura.

Cien años después de su independencia Polonia sigue siendo un país profundamente conservador y religioso; un país aparentemente dividido, pero que sigue manteniendo la mayoría absoluta del PiS en el gobierno. Con una oposición desorganizada y demasiado ensimismado en luchas internas. He aquí un país tan grande, tan rico, tan militarmente poderoso y tan importante geoestrategicamente: un cóctel explosivo que hace que el eco del PiS se escuche más allá de las fronteras polacas.