Putin plantea a Obama una alianza contra el EI en Siria

El líder ruso afirma que los sirios huyen del país por miedo a los combatientes islamistas, no por el presidente Asad.

Putin y Obama podrían aparcar sus diferencias para hacer frente común contra el Estado Islámico. El mandatario ruso relató ayer que mantiene conversaciones telefónicas al respecto con su homólogo estadounidense. «Realmente queremos crear una coalición internacional de lucha contra el terrorismo y el extremismo, con ese objetivo mantenemos consultas también con nuestros socios estadounidenses. He hablado per-sonalmente del tema con el presidente», dijo ayer Putin, que aseguró mantener también conversaciones con representantes de Jordania, Egipto y Arabia Saudí, entre otros. El líder ruso negó los rumores que señalan que el Ejército ruso ha enviado ya varios cazas a la zona y advierte de que es todavía pronto para concretar una participación militar rusa en Siria. En todo caso, cualquier contacto con EE UU sobre el tema supone de por sí una novedad y un avance, pues ambos reconocen al Estado Islámico como el enemigo, pero sus recetas para combatirlo son en principio opuestas.

Moscú puso inicialmente el grito en el cielo ante cualquier intervención extranjera en Siria y vetó una iniciativa vía Naciones Unidas. El motivo de aquel rechazo frontal y caballo de batalla de las relaciones entre el Kremlin y Washington a cuenta de Siria es la continuidad del presidente Al Asad, uno de los principales aliados de Moscú en Oriente Medio. No en vano, el puerto de Tartus acoge la única base de la flota rusa en el mar Mediterráneo; además, Damasco tiene firmados millonarios contratos de suministro de armas con Moscú que quedarían en el alero si cayese el presidente. Putin temía que los bombardeos que la alianza liderada por EE UU, que comenzaron hace ya un año, no sólo castigasen posiciones del Estado Islámico sino también del Ejército sirio, en favor de la llamada «oposición moderada», a la que Washington ofrece adiestramiento y armas y cuyo objetivo sigue siendo derrocar a Al Asad.

Una vez Rusia se convenció de que los bombardeos iban sólo dirigidos contra el Estado Islámico, moderó su posición hacia la alianza. De hecho, toda la crítica de Putin ayer a los ataques aéreos de la coalición fue por su «escasa efectividad». El jefe de la Administración del Kremlin, Serguéi Ivanov, no descartó incluso un encuentro en persona entre Putin y Obama en Nueva York a finales de mes, durante el viaje del mandatario ruso para participar en la asamblea general de la ONU, si bien reconoció que la agenda de encuentros está todavía por definir.

El líder ruso, durante su intervención ayer en un foro económico en Vladivostok, se refirió también a la inmigración. «La actual crisis migratoria en Europa era esperada, Rusia ya advertía de la magnitud del problema», presumió Putin, que achacó la situación actual a «las políticas erróneas de Occidente», en referencia a las intervenciones en Oriente Medio en los últimos años. De paso, recalcó que «los sirios huyen de su país por el Estado Islámico y no por el presidente Al Asad».

El mandatario ruso señaló, además, que la Unión Europea está pagando las consecuencias de «seguir ciegamente la errónea política de inmigración de EE UU», al tiempo que acusó a algunos medios americanos de hipocresía. «Critican a Europa por, como dicen, una excesiva crueldad hacia los refugiados, cuando todo lo que está pasando es resultado de la política exterior precisamente de EE UU», acusó.