Rohani y Obama, cara a cara

La llamada de 15 minutos que marcó el punto de inflexión

La Razón
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Tras una década de estériles intentos para frenar las ambiciones nucleares de Irán, y una desconfianza que arrastra desde hace treinta años, las cinco potencias mundiales más Alemania han conseguido un récord al sentar durante quince meses a Irán en la mesa de negociaciones. Por ello, a quien inquieta que todavía no se haya logrado un acuerdo definitivo le debería tranquilizar el logro que supone la voluntad del grupo 5+1 y de la delegación iraní, que no ha faltado a ninguna cita. Si bien cuando empezaron a rodar las negociaciones en enero de 2014 se pecó de optimismo e impaciencia al pronosticar que en seis meses habría un acuerdo, la prórroga hasta 15 meses no ha alterado la linealidad de las conversaciones ni los progresos. El acuerdo marco que ambas partes esperan tener listo hoy es la llave que abrirá por fin la puerta cerrada para un pacto definitivo, que se prevé alcanzar el próximo 30 de junio. Si bien el acuerdo con Irán será el legado que quiere dejar del presidente Barak Obama, no hay que quitarle mérito a su homologo iraní, Hasan Rohani, que ha sabido conciliar posiciones entre los diferentes intereses en Irán, siempre con el apoyo del ayatolá Alí Jamenei. «Irán habla con una sola voz y nadie en nuestro país está en contra de resolver el tema nuclear a través de las negociaciones», puntualizó recientemente el ayatolá. Aunque las declaraciones iban dirigidas al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, Jamenei habló al mundo entero. Las sanciones internacionales impuestas durante muchos años han quebrado las finanzas de Irán. Pero, al mismo tiempo, ese castigo ha sido el motor que ha hecho arrancar las negociaciones. La llamada de 15 minutos que mantuvieron Rohani y Obama en septiembre de 2013 marcó un punto de inflexión en la falta de entendimiento entre Irán y Estados Unidos.