Salah Abdeslam vuelve a sacar los colores a Bélgica

El joven de 26 años fue localizado en Molenbeek 48 horas después del atentado, pero no se llevó a cabo la operación por las horas. Esa mañana, LA RAZÓN estuvo en su barrio, acordonado por las autoridades belgas que no capturaron a Abdeslam

Una nueva información sobre Salah Abdeslam, uno de los pocos involucrados en el atentado del 13-N que sigue con vida, ha vuelto a sonrojar a las autoridades belgas. Según explicó el ministro de Justicia de Bélgica, Koen Geens, Abdeslam, el hombre más buscado tras los atentados, fue localizado en su barrio 48 horas después de los ataques coordinados en París, sin embargo no fue detenido porque la ley belga prohíbe los registros y operaciones nocturnas (entre las 23:00 y las 5 de la mañana) y esperó para entrar en el domicilio donde se creía que se encontraba.

Este periódico estuvo en el barrio de Molenbeek, de donde han salido al menos cuatro de los yihadistas de los atentados de París, la misma mañana del lunes 16 de noviembre. Durante la mañana, vecinos de este polémico barrio bruselense contaron a LA RAZÓN que a primera hora se escucharon tiros y hasta se lanzaron bombas de ruido para disuadir a los vecinos. Al preguntar por qué, confesaron que decenas de personas se agolpaban en el número 47 de la calle Delaunoy y no permitían a la Policía hacer su trabajo. ¿Se hallaba en dicho bloque Salah Abdeslam? La Policía anunció este mismo día que se estaba llevando a cabo una operación policial de búsqueda, sin embargo no se logró encontrar al objetivo de la misma.

Salah llamó a dos amigos de Molenbeek después de los atentados. Les pidió que fueran a buscarlo a París, que él se encargaría de pagarles la gasolina. Hamza Attou y Mohamed Amri acudieron a su llamada. Aseguraron desconocer lo que Salah había hecho en París. Al día siguiente se entregaron a las autoridades y dieron distintas pistas tras los interrogatorios. Attou, de 21 años indicó que no le dejó en el barrio sino cerca del estadio de fútbol Rey Balduino, donde el martes se iba a disputar un amistoso entre Bélgica y España, que fue cancelado por motivos de seguridad. Amri, de 27 años, indicó por su parte que sí que lo trajeron de vuelta a Molenbeek después de tomar un café en el barrio de Schaerbeek.

Otra vecina de la manzana cortada por los agentes aseguró que sus hijos sí habían podido salir de casa al colegio, a las 8:30 y que ella no vio a los agentes encapuchados hasta las 10:15 de la mañana. Los obligaban a abrir todas las cortinas y nadie volver a entrar hasta por la tarde. Muchos de los escolares que vivían en la manzana de Molenbeek tuvieron que comer en plena calle como pudo constatar este periódico. Los vecinos también narraron que los policías acudieron con perros y que al menos se llevaron a dos personas detenidas. El operativo finalizó sobre las 2 de la tarde. En una de las viviendas sitiadas, había ocurrido algo más, pues en las ventanas del último piso había cristales rotos, por lo que podrían haberse disparado tiros o alguien podría haber huido por detrás.

El domicilio estaba a escasos metros de “Les Beguines”, el bar que los hermanos Abdeslam habían regentado hasta que las autoridades cerraron en septiembre por tráfico de estupefacientes. Cabe recordar que Brahim Abdeslam, de 31 años, se explotó la noche del 13 de noviembre en el Boulevard Voltaire. Su hermano pequeño, Salah, también llevaba un cinturón explosivo aquella trágica jornada, pero no se detonó. Son tres las teorías al respecto:

a) No se atrevió. Salah Abdeslam, de 26 años, no era muy religioso y a lo mejor simplemente estaba muy obsesionado, pues su hermano mayor le había lavado el cerebro. En Bruselas le recuerdan como un chico tímido, amante de las drogas en plan porros pero también tipo éxtasis, del alcohol, y de los cuartos oscuros del barrio gay. En este caso, Abdeslam no sólo huye de las autoridades europeas sino del autodenominado Estado Islámico, el grupo que reivindicó los atentados de París.

b) No funcionó. Salah es, al parecer, el único de los yihadistas del 13-N que no había recibido entrenamiento en Siria. Las agencias de Inteligencia no tienen constancia de su paso por Siria, como sí habían estado, por ejemplo, los tres terroristas de la sala Bataclan, que asesinaron a 90 personas. El manejo de las armas y de los explosivos no es tan sencillo como lo pintan en los vídeos del Estado Islámico. Además, no es una mochila bomba o un explosivo de fabricación casera por control remoto. Un cinturón explosivo es un paso más y requiere una mayor complejidad a la hora de prepararlo y activarlo.

Él debía atentar en el barrio parisino de La Defense el día 18 o 19, aunque dio apoyo logístico durante los atentados coordinados de París. La fiscalía francesa aseguró que lograron frustrar un atentado parecido al del 13-N en dicho barrio gracias a su intervención en un piso franco en Saint-Denis donde acabaron con la vida del supuesto cerebro, Abdelhamid Abaaoud.

Hace dos días, los investigadores franceses concluyeron que el cinturón localizado el 23 de noviembre en Montrouge, al sur de París, contenía restos de sudor cuyo material genético era compatible con el de Salah. Uno de sus hermanos, Mohamed, también vecino de Molenbeek, fue detenido y puesto en libertad al no tener nada qué ver con el 13-N, según las autoridades.

Lo único que queda claro es que Abdeslam no tenía un plan de huida y a pesar de todo ha logrado escapar de las autoridades. No es la primera vez que esquiva a las fuerzas del orden. El mismo sábado 14, horas después del atentado, Abdeslam fue identificado en un control en Cambrai. Volvía de París junto a Attou y Amri, pero ninguno de sus nombres estaba registrado como posibles terroristas, por lo que a las 9:10 de la mañana, pudieron salir indemnes del control.

¿Dónde se encuentra Salah Abdeslam?

Dentro de Bélgica, hay vecinos que lo vieron el lunes 16 en la localidad de Quievrain, frontera con Francia. Mientras que el domingo 22 otros testigos lo ubicaron en Lieja. Desde entonces, no se han hecho públicas más denuncias.

Fuentes de los servicios secretos de Estados Unidos aseguran que ya habría sido capaz de entrar en Siria, a pesar de estar buscado internacionalmente por todos los departamentos de Policía y agencias.

Ha habido testigos que también lo localizaron en Alemania (país que también hace frontera con Bélgica) una semana después de los atentados.

El último país que reconoció que podía estar en su territorio es Marruecos. Aunque después del revuelo lanzaron balones fuera para admitir que podría encontrarse en Marruecos o en otro país del norte de África.