Política

Trump amenaza con el cierre total de la frontera con México

El fracaso del Senado en un nuevo intento por desbloquear el Gobierno frustra al presidente

El presidente de EEUU, Donald Trump, en una imagen de archivo / Efe
El presidente de EEUU, Donald Trump, en una imagen de archivo / Efe

El fracaso del Senado en un nuevo intento por desbloquear el Gobierno frustra al presidente.

Lejos de buscar acercar posiciones entre la Casa Blanca y ambas Cámaras del Congreso respecto al cierre parcial del Gobierno federal en EE UU, Donald Trump sube el tono de sus amenazas tras ocho días consecutivos de bloqueo, asegurando que está dispuesto a cerrar «por completo» la frontera con México si no recibe la partida presupuestaria que ha solicitado para completar el muro fronterizo entre ambos países. Un muro que, de completarse, necesitaría 5.000 millones de dólares de fondos correspondientes a los presupuestos de 2019 y, cuya financiación, los demócratas se niegan a aprobar bajo las condiciones de Trump. Él lo llama «seguridad fronteriza» y su intención, desde el inicio de su campaña electoral de 2016, es llevarlo a cabo con todas las consecuencias. Y así lo avanzó, como un «muy largo» cierre que se prolongaría todo el tiempo que fuera necesario, reafirmaba hace unos días.

El problema es que casi un millón de funcionarios se han visto afectados por la decisión presidencial de no desbloquear la aprobación de unos presupuestos sin que éstos incluyan, por petición propia, los fondos para la construcción del muro que impida la entrada de inmigrantes al país. Se trata del tercer «shutdown» o cierre de Gobierno este año, algo que no sucedía desde hace más de cuatro décadas en EE UU. Siguen sin cobrar tras ocho días consecutivos de cierre parcial del 25% de la Administración. Y ni republicanos ni demócratas parecen determinados a ceder o encontrar posturas que permitan desbloquearlo. Los detractores de Trump son conscientes de que, más allá de un tema de seguridad fronteriza, la polémica en torno al muro y su uso por parte del magnate se ha convertido en un juego político difícil de resolver.

Tras el último fracaso del Senado en la madrugada del jueves, el presidente, lejos de templar los ánimos, crispó más el debate ayer: «Nos veremos obligados a cerrar por completo la frontera sur si los obstruccionistas demócratas no nos dan el dinero para terminar el muro y para cambiar las ridículas leyes sobre inmigración que están lastrando a nuestro país», escribió en Twitter.

Los demócratas, que le acusan de «sumergir al país en un caos», de momento mantienen el pulso y no tienen ninguna intención de costear una obra que consideran «innecesaria, inútil y cara». Pero tampoco Trump parece estar dispuesto a dar su brazo a torcer y extendió sus amenazas a otros países de Centroamérica por su incapacidad manifiesta de contener la caravana migrante hacia su país. «Honduras, Guatemala y El Salvador no están haciendo nada por EE UU, salvo quedarse con nuestro dinero. Vamos a cortar toda la ayuda a estos tres países. ¡Se han estado aprovechando de EE UU durante años!», publicó.

El Senado tiene previsto reunirse de nuevo el último día del año con la intención de impulsar alguna medida que permita reanudar la actividad de la Administración. Aunque todo apunta a que no será hasta el 3 de enero, fecha en la que los demócratas tomen el control como mayoría en la Cámara de Representantes, cuando puedan aprobar la financiación del Gobierno sin incluir el tan deseado muro en los presupuestos.

El presidente está provocando un fin de año intenso en
Washington, mientras cada vez son más los expertos que aseguran que su popularidad va en descenso. Y es que el ambiente está muy caldeado tras las críticas dirigidas contra él a raíz de su inesperada visita a Irak el día de Navidad junto a la primera dama. Una visita de menos de una hora, cuyas consecuencias siguen resonando con fuerza. Todo comenzó con un vídeo publicado por Trump en Twitter mostrando a cara descubierta a los Navy Seals, miembros de las Fuerzas Armadas que realizan misiones de alto peligro y, por la misma razón, su identidad suele ocultarse. Pero la controversia fue en aumento cuando el ministro iraquí, Adel Abd al Mahdi, confirmaba que la reunión entre ambos no fue posible por discrepancias sobre el lugar donde debía celebrarse.