Trump apunta a China y Rusia como nuevos enemigos

Promete defender los intereses de EE UU por encima de los acuerdos internacionales

Promete defender los intereses de EE UU por encima de los acuerdos internacionales.

Cuando el equipo de Seguridad Nacional le presentó a Donald Trump la estrategia que hizo pública ayer la recibió de forma entusiasta. Trump hizo algo que sus antecesores George W. Bush y Barack Obama nunca hicieron: presentarla públicamente en un discurso. El Edificio Ronald Reagan y Centro Internacional de Comercio fue el escenario elegido por el presidente para anunciar la nueva estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos.

Desde la tribunal cargó precisamente contra China y Rusia, dos potencias que buscan cambiar el estatus quo de la comunidad internacional en detrimento de los intereses de Estados Unidos. Trump indicó que «en noviembre del año pasado hablasteis claro y alto: queréis hacer Estados Unidos grande nuevo». Su intervención se asentó sobre cuatro grandes pilares: protección nacional, promoción de la prosperidad de Estados Unidos, manifestación de la paz a través de la fortaleza, y avance de la influencia americana en un mundo competitivo.

En su discurso, Trump advirtió de las ambiciones económicas globales de China, de las que está muy pendiente Estados Unidos. Sin embargo, se echó de menos información sobre las técnicas de la ciberguerra en la que se han embarcado Moscú y Washington, sobre todo después de los intentos de Rusia de intentar influir en el resultado de las elecciones presidenciales de noviembre de 2016.

«Teníamos acuerdos comerciales terribles que han costado a los estadounidenses muchos puestos de trabajo», criticó el presidente a sus antecesores, a los que echó en cara enriquecer a otros países a costa del contribuyente de Estados Unidos. Incluso, sin mencionar de forma directa a Bush y Obama, Trump indicó que «nuestros líderes pasados permitieron que creciera el Estado Islámico (EI) y pusieron las vidas de los estadounidenses en riesgo». Al mismo tiempo, recordó que se ha aplicado la política migratoria errónea, uno de los temas más recurrentes en su campaña.

«Estados Unidos ha vuelto. Estados Unidos ha vuelto fortalecida. Los estadounidenses han elegido recuperar su nación. Anteponemos Estados Unidos a todo de nuevo e invertimos en Defensa», insistió en mandatario en clara referencia sin mencionarle de forma directa a la decisión de Obama de recortar el presupuesto del Pentágono.

Con todo, las palabras de Trump no fueron completamente nuevas, ya que se han escuchado en otras intervenciones durante los actos de campaña y sus viajes a Europa, Asia y Nueva York para la participación en el debate de la Asamblea General de Naciones Unidas. En efecto, cargó contra China por la cuestión comercial, un asunto recurrente durante la campaña, en la que incluso acusó a Pekín de haberse inventado la existencia del cambio climático para competir de forma desleal contra las fábricas estadounidenses. En cambio, Trump arremetió contra Rusia después de su negativa a criticar al presidente Vladimir Putin por la anexión de Crimea en un intento de desestabilizar Ucrania y la violación de un acuerdo clave nuclear con Estados Unidos.

En resumen, el inquilino de la Casa Blanca describió una comunidad internacional que parece haber estado de vacaciones durante tres décadas de la rivalidad entre las superpotencias. Sin embargo, ese tiempo de descanso parece haber terminado. El discurso de Trump se desmarca de las intervenciones del presidente demócrata Barack Obama en las que advertía sobre el efecto del cambio climático y establece que Estados Unidos defenderá su soberanía de manera unilateral. Incluso si esta defensa amenace los actuales acuerdos con otros países que han marcado la política exterior de Estados Unidos desde la Guerra Fría.