Política

Trump cubre al príncipe saudí

El presidente prioriza los intereses económicos con Arabia Saudí y exonera a Bin Salman de la muerte del disidente. Los demócratas anuncian una investigación sobre las relaciones del magnate con la Casa Saud.

El presidente Trump y su esposa Melania, durante la cena de Acción de Gracias que tuvo lugar la noche del jueves en su propiedad de Mar-a-Lago en Palm Beach (Florida)
El presidente Trump y su esposa Melania, durante la cena de Acción de Gracias que tuvo lugar la noche del jueves en su propiedad de Mar-a-Lago en Palm Beach (Florida)

El presidente prioriza los intereses económicos con Arabia Saudí y exonera a Bin Salman de la muerte del disidente. Los demócratas anuncian una investigación sobre las relaciones del magnate con la Casa Saud.

Donald Trump publicó ayer un comunicado en el que reitera su apoyo sin concesiones a Arabia Saudí. Sí, es muy posible que el gobierno del país estuviera al tanto del periodista y columnista del Washington Post Jamal Khashoggi. Incluso pudiera ser que hubiera sido cometido por orden suya. Pero «el rey Salman y el príncipe heredero Mohammad bin Salman niegan vigorosamente cualquier conocimiento de la planificación o ejecución del asesinato». Según Trump los servicios de inteligencia de EEUU «continúan evaluando» toda la información, y «aunque es muy posible que el Príncipe Heredero haya tenido conocimiento de este trágico evento, ¡tal vez lo hizo y quizás no!». Una declaración de intenciones que, para empezar, contradice las informaciones que maneja la propia CIA. La Agencia Central de Inteligencia, en efecto, está convencida de que el príncipe bin Salman, heredero al trono saudí, ordenó el crimen. De hecho hace apenas una semana el Post adelantaba que la CIA tenía en su poder una conversación entre el príncipe Salman y su hermano Khalid, embajador de Arabia Saudí en EEUU, donde discutirían la logística de la posible deportación de Khashoggi, exiliado en Turquía, al reino saudí. Pero es que además parece que Khalid se había reunido con el periodista a finales de 2017, tratando en vano de convencerle para que regresara a Arabia Saudí. Dada la situación de los opositores, de la libertad de prensa y, en general, de los derechos humanos en el país, Khashoggi hizo caso omiso.

El Congreso, de mayoría demócrata, ya ha anunciado que pondrá en marcha una investigación al respecto. En declaraciones al «Washington Post», el presidente del Comité de Inteligencia, Adam Schiff, ha asegurado que indagarán tanto la evaluación del caso realizada por los servicios de espionaje de Estados Unidos como el papel de Arabia Saudí en la guerra en Yemen. Se trata de una de las muchas investigaciones que previsiblemente pondrá en marcha la oposición a partir de 2019.

Sea como fuere el presidente Trump, luego de alertar que el mundo es un lugar muy peligroso, fue claro en su defensa del aliado saudí. Sin medias tintas ni disculpas. Basándose en principios geoestratégicos y económicos. Para empezar aludió a Irán, que «trata de desestabilizar el frágil intento de democracia de Irak, apoya al grupo terrorista Hezbollah en el Líbano», «apuntala al dictador Bashar Assad en Siria» y mantiene bajo un régimen tiránico a sus propios ciudadanos. Sin olvidar que «los iraníes han matado a muchos estadounidenses y otras personas inocentes en todo el Medio Oriente». Frente al país que no duda en declarar «abiertamente, y con gran fuerza, “¡Muerte a Estados Unidos!” Y “¡Muerte a Israel!”» , Trump sitúa a una Arabia Saudí indispensable para contrarrestar al régimen de los ayatolás. Y están, por supuesto, los motivos monetarios. No en vano y tal como recuerda él mismo, después de su viaje a Arabia Saudí en 2017 «el Reino acordó gastar e invertir 450 mil millones de dólares en Estados Unidos. Una cantidad récord de dinero» que «creará cientos de miles de empleos, un tremendo desarrollo económico y mucha riqueza adicional para los Estados Unidos. De los 450 mil millones de dólares 110 mil millones se gastarán en la compra de equipo militar de Boeing, Lockheed Martin, Raytheon y muchos otros grandes contratistas de defensa». Trump advierte del inmenso problema que supondría cancelar esos contratos, pues los grandes rivales del país, Rusia y China, serían los grandes beneficiarios. No duda en calificar la hipótesis de «regalo maravilloso de parte de los Estados Unidos». En definitiva, el asesinato de Khashoggi fue terrible, pero la Casa Blanca ha hecho sus deberes. Ha sancionado a los 17 individuos que aparentemente tuvieron relación directa con el caso y, por lo demás, «es posible que nunca sepamos todos los hechos relacionados con el asesinato del Sr. Jamal Khashoggi».

«Entiendo que hay miembros del Congreso a quienes, por razones políticas o de otro tipo, les gustaría ir en una dirección diferente, y tienen la libertad de hacerlo», añadió el presidente, que aseguró que considerará «las ideas que se me presenten, pero solo si son coherentes con la seguridad absoluta de Estados Unidos. Después de los Estados Unidos, Arabia Saudí es la nación productora de petróleo más grande del mundo. Han trabajado estrechamente con nosotros y han sido muy receptivos a mis solicitudes para mantener los precios del petróleo en niveles razonables». Simplemente, «America First! ».