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Un arsenal para una matanza en Yom Kippur

Temor por el aumento de la violencia de extrema derecha.

Temor por el aumento de la violencia de extrema derecha.

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¿Por qué tardó tanto en llegar la policía?, ¿quién es Stephan Balliet y, sobre todo, por qué lo hizo? Las preguntas, dictadas con una cadencia interminable, se sucedieron ayer en la sociedad alemana que, al horror de encajar las dos muertes, sumó la incomprensión de contabilizar el segundo ataque extremista en apenas unos meses y la evidencia de saber ahora que el verdadero objetivo del neonazi fue cometer una auténtica masacre en la sinagoga de Halle. La violencia de extrema derecha, esa que llevó el horror hasta la localidad neozelandesa de Christchurch y que reaparece intermitentemente en Estados Unidos, golpeó de nuevo a Alemania en lo que muchos definieron como el “día de la vergüenza” para referirse a un ataque que rompió la promesa del “nunca más” que muchos sellaron como forma de paliar la virulencia del pasado.

La falta de respuestas se suplió con declaraciones que, de una forma contundente, prometieron acciones para combatir a la extrema derecha después de que las autoridades confirmaran que el ataque fue de carácter antisemita. "Hay tolerancia cero", aseguró Angela Merkel. Como millones de personas más, la canciller aseguró que está "conmocionada y abatida"tras lo ocurrido. "Podría haber habido muchas más víctimas", resaltó. En la misma línea, la ministra de Justicia, Christine Lambrecht, confirmó que el incidente está siendo tratado como "un ataque terrorista de extrema derecha"cometido por un único individuo. Palabras que, sin embargo, no sirvieron para calmar la estupefacción de una sociedad que no entiende como un joven, de tan solo 26 años y sin antecedentes policiales, fue capaz de conseguir armas y reunir cuatro kilos de explosivos sin levantar las sospechas de las autoridades. Un desconcierto al que hay que sumar que el atacante pasara días enteros delante de su ordenador maquinando su plan o que incluso llegara a escribir y subir a la Red un manifiesto en inglés en el que describe su plan al objeto de “provocar una repercusión mundial” y alentar a otros a imitarlo. El documento, descubierto por expertos, ya está en manos de las autoridades que han certificado su autenticidad; de hecho, las armas de fabricación casera que aparecen en el documento coinciden con las empleadas por el autor del ataque.

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Un documento al que hay que sumar que Balliet transmitió el tiroteo por Internet con una cámara instalada en su casco. Las imágenes, que ya han sido prohibidas en Alemania, muestran al sujeto vestido con un traje de camuflaje, disparando con un arma automática y lanzando insultos antisemitas durante todo el ataque. En los 35 minutos de grabación, el detenido defendió su punto de vista sobre la extrema derecha mientras se dirige a la sinagoga. Al no poder entrar en el templo, mató presuntamente a una mujer que pasaba por la calle y a un hombre que se encontraba en un restaurante, e hirió a otras dos personas. En ese momento, Baillet fue detenido por la policía y se enfrenta ahora a dos cargos de asesinato y nueve cargos de intento de homicidio.

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En declaraciones a “Bild”, el padre del sospechoso contó que era un joven solitario y con problemas. "No estaba en paz consigo mismo ni con el mundo, siempre culpaba a los demás", explicó, precisando que apenas tenía amigos y, en cambio, pasaba mucho tiempo en Internet. Según el diario, Balliet estudió química durante dos semestres después de terminar la escuela secundaria, pero abandonó los estudios universitarios debido a una enfermedad. De acuerdo con el testimonio de una vecina, la última vez que trabajó fue como técnico de radio. El padre también contó que su hijo había estado en las Fuerzas Armadas alemanas.

Por otro lado, el presidente del Consejo Central Judío en Alemania, Josef Schuster, declaró a la emisora Deutschlandfunk que hay “una nueva calidad de extremismo de ultraderecha en Alemania” y exigió que las autoridades tomen medidas para proteger a la comunidad judía y hacer frente al resurgimiento del extremismo de derecha. Precisamente, el partido populista Alternativa para Alemania (AfD) condenó lo sucedido. "La vida judía en Alemania es una parte clave de nuestra identidad y siempre lo será. AfD defenderá a los judíos contra sus enemigos con uñas y dientes", aseguró su líder, Jörg Meuthen en un comunicado.