Internacional

Una abstención récord empaña la victoria socialista en las elecciones de Portugal

El primer ministro luso, Antonio Costa, roza la mayoría absoluta y podrá gobernar durante su segunda legislatura con el apoyo de solo uno de sus actuales socios de izquierdas.

El primer ministro luso, Antonio Costa, roza la mayoría absoluta y podrá gobernar durante su segunda legislatura con el apoyo de solo uno de sus actuales socios
de izquierdas.

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Según los sondeos a pie de urna, el Partido Socialista (PS) del primer ministro Antonio Costa ha ganado las elecciones legislativas en Portugal en unos comicios marcados por una abstención histórica. Casi la mitad de los votantes optaron por obviar sus deber civil y desoír la petición expresa del presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, quien compareció ante los medios a lo largo de la jornada electoral para pedir que los lusos acudieran a las urnas.

Al cierre de esta edición, con el 94,78% de los votos escurtados por el Ministerio de Administración Interna portugués, los socialistas suman un 37% de los votos y tendrán hasta 112 diputados en la Asamblea de la República, quedando a cuatro de la mayoría absoluta.

Mientras, se confirma la derrota histórica del principal partido de la oposición, el conservador Partido Social Demócrata (PSD), con el 29%, quien podría ver su fuerza reducida a apenas 68 diputados en el nuevo Parlamento.

Tal y como estaba previsto, el marxista Bloque de Izquierda se consolida como tercera fuerza política de Portugal, con el 9% de los votos, por lo que tiene garantizada la expansión de su representación actual en el hemiciclo del Palacio de Sao Bento. El Partido Comunista Portugués suma el 6%, resultado que le permitiría conservar su presencia actual en el Parlamento, mientras que el conservador Centro Democrático Social (CDS), formación que formó parte de la coalición encbezada por el ex primer ministro Pedro Passos Coelho entre 2011 y 2015, sufre su peor resultado y apenas consigue entre el 4% de los votos.

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Aunque el animalista Partido de las Personas, los Animales y la Naturaleza no ha logrado el resultado esperado, y solo ha obtenido entre el 3% de los apoyos, podrá pasar de tener un único diputado a controlar hasta seis escaños.

Los resultados oficiales provisioanles indican que varios partidos sin representación parlamentaria, entre ellos Livre y Aliança, la formación del ex primer ministro Pedro Santana Lopes, podrían hacerse con escaños. De esa manera, hasta ocho de las 21 formaciones que han concurrido a estas elecciones podría lograr representación parlamentaria. La sopresa será la irrupción de CHEGA, la formación ultraderechista de André Ventura, que podría conseguir su primer diputado al haber obtenido el 1,2% de los votos.

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Aunque los socialistas de Costa han obtenido una victoria decisiva, sin la mayoría absoluta están obligados a buscar apoyos para formar Ejecutivo. A lo largo de la campaña electoral el primer ministro ha indicado que desea volver a gobernar en solitario, y aunque quería evitar caer en una nueva geringonça –término con el cual los críticos bautizaron su alianza de la izquierda lusa–, todo indica que volverá a pactar con al menos uno de los dos partidos que sostuvieron su Gobierno.

Aunque el Bloque de Izquierda ha aumentado su representación, ha protagonizado una campaña electoral en la que no ocultó su deseo de conquistar los votantes del Partido Socialista y se perfiló como la formación a la que debían votar quienes querían evitar entregarle el poder absoluto al primer ministro Costa. La degradación de las relaciones entre los socialistas lusos y los bloquistas podría terminar por favorecer al Partido Comunista Portugués, que podría terminar por ser el socio privilegiado del Gobierno durante la próxma legislatura.

Debacle conservadora

Ninguna de las dos formaciones está dispuesta a dar su apoyo al Ejecutivo de manera gratuita. Aunque los bloquistas se han mostrado más moderados que sus homólogos en España –Podemos– y evitado exigir una colación, han dejado claro que no entrarán en un acuerdo con Costa si no se compromete a aumentar el personal del Servicio Nacional de Salud y aumentar el salario mínimo interprofesional a los 800 euros. Los comunistas, entretanto, piden un salario mínimo de 900 euros, la supresión de la reforma laboral impuesta durante la intervención de la troika, y un aumento salarial general de 90 euros mensuales.

El escrutinio provisional da a los socialdemócratas lusos un mal que posiblemente provoque la salida de Rui Rio. El ex alcalde de Oporto ha afirmado estar abierto a entablar pactos con los socialistas, algo que no ha gustado a su electorado, y la derrota electoral podría servir para forzar su salida de la formación.

Entretanto, los resultados del Centro Democrático Social provocaron la primera baja política de la legislatura. La líder del partido, Assunçao Cristas, ya ha anunciado que no volverá a presentarse como cabeza de lista de la formación conservadora.

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La jornada electoral estuvo marcada por un nuevo récord de abstención en el país vecino. Según el Ministerio de Administración Interna, el 49,37% decidió no votar en estos comicios. La cifra confirma una tendencia que se nota en Portugal desde la llegada de la democracia. En cada cita electoral desde la Revolución de los Claveles ha caído la participación electoral. La cifra fue de apenas el 8,5% de los votos en las primeras elecciones democráticas de 1975, pero diez años después superaba el umbral del 25%, y en 1999 se situaba justo por debajo del 40% del electorado censado.

Anticipando que el abstencionismo podría aumentar, en vísperas de las elecciones el presidente de la República se dirigió a los lusos para pedir que participaran en la selección del político que dirigirá el rumbo de Portugal «durante cuatro años que no van a ser fáciles». El jefe del Estado recordó los pronósticos económicos negativos y enfatizó que durante la próxima legislatura el país vecino tendrá que hacer frente a desafíos como el cambio climático, la guerra comercial entre Washington y Bruselas, y los efectos del Brexit. «No entreguéis a otros una decisión que os corresponde», insistió.

A lo largo de la jornada electoral, el presidente volvió a pedir que los lusos cumplieran con su deber cívico, pero sus ruegos fueron ignorados por la población. Los comentaristas lusos achacan el poco interés en los comicios al hecho de que las encuestas auguraban una victoria tan considerable de los socialistas, que se situaban 10 puntos por delante de los socialdemócratas en las encuestas preelectorales.

También puede sido decisivo el buen tiempo que se registró en Portugal a lo largo del fin de semana, y que ya influyó en la participación de las elecciones europeas del pasado mes de mayo. En esa ocasión más del 68% del electorado optó por irse a la playa en vez de acudir a las urnas.