Un ataque planificado con precisión militar

El factor sorpresa y la experiencia del soldado Johnson potenciaron el efecto letal del tiroteo.

Agentes de la policía de Dallas en el momento del ataque de los francotiradores.
Agentes de la policía de Dallas en el momento del ataque de los francotiradores.

El sospechoso de la matanza de Dallas, fallecido tras atrincherarse en un aparcamiento, dijo que quería matar a "policías blancos"y que no pertenecía a ningún grupo, indicó hoy el jefe de la Policía de Dallas, David Brown, en una rueda de prensa.

A pesar de que la investigación sigue abierta y de que parece que el autor del ataque contra los policías de Dallas ha actuado en solitario (como apuntaban fuentes policiales) y no tiene vínculos terroristas, la metodología empleada durante el tiroteo ya anticipaba algunas pistas relevantes, según los expertos en seguridad consultados por LA RAZÓN. Tanto ellos como diversos especialistas internacionales que se pronunciaron a través de redes sociales y en declaraciones a medios como «The Guardian» o «BBC», coincidieron en la idea de que se trató de un ataque planificado, con una cuidadosa y estratégica puesta en escena, que quiso marcar con sangre el final de la marcha pacífica que reunió a centenares de manifestantes en Dallas contra la violencia racial en Estados Unidos.

No se trató, consideran, de un ataque espontáneo, sino de una respuesta premeditada a los abusos y discriminación a los que son sometidos los ciudadanos de raza negra en el país. Un hartazgo popular arrastrado a lo largo de los años y que alcanzó su punto álgido estos días tras la indignación social que generaron los vídeos de los violentos asesinatos de los jóvenes afroamericanos Philando Castile y Alton Sterling a manos de agentes de la Policía americana.

Esta hipótesis de un golpe preparado también la comparte uno de los testigos del brutal tiroteo, Ismael Dejesus, quien presenció desde la habitación de su hotel cómo uno de los policías que trataba de detener al tirador fue asesinado a sangre fría. «Parecía una ejecución. Se puso de pie sobre [el oficial] cuando él ya estaba tendido y le disparó tres o cuatro veces en la espalda», explicó a la cadena estadounidense CNN. «Disparó sin miedo, no le importaba». Asimismo, Dejesus narró que salió de un coche Chevy Tahoe vestido con un uniforme militar y armado. «El hombre tenía un rifle, AR-15, claro como el día. Con un cargador de gran capacidad. Pasó andando por delante de una columna, puso el cargador y comenzó a disparar», contó el testigo, quien también apuntó a la teoría de un acto coordinado y con preparación previa: «Parecía planeado. (El atacante) sabía dónde ponerse y tenía la munición preparada», explicó.

El único asaltante confirmado hasta el momento por las autoridades, Micah Xavier Johnson, fue abatido tras la explosión de un robot bomba activado por la Policía, tras atrincherarse en un párking subterráneo y negarse a colaborar con las Fuerzas de Seguridad. Se desconoce cómo Johnson adquirió el armamento con el que llevó a cabo los tiroteos, pero sí se confirmó que era afroamericano y que tenía experiencia en el terreno militar, dado que era reservista de las Fuerzas Armadas del país. Resulta significativo que Johnson lograra acabar con agentes policiales que contaban con trayectoria militar en guerras como las de Afganistán o Irak.

Las primeras informaciones parecían confirmar que el arma con el que Johnson perpetró el crimen múltiple era un fusil AR-15, fácil de adquirir en el país, que permite disparar hasta ocho balas por segundo y que se ha vuelto recurrente en otras matanzas en EE UU. Entre las más recientes, la masacre de Orlando, cuyo autor vinculado a Daesh la empleó para sesgar un total de 49 vidas, la mayoría de procedencia hispana, o la utilizada en el tiroteo en una escuela en Newtown (Connecticut) en 2012 con 26 muertos, veinte de ellos niños.