«Venezuela está en proceso de desintegración»

Entrevista a los diputados venezolanos María Corina Machado y Julio Borges, de la Mesa de la Unidad Democrática. Ilegalidad, ilegitimidad e incompetencia son las tres «ies» que han llevado al país a la ingobernabilidad

Julio Borges y María Corina Machado, en el Campus FAES, en Guadarrama (Madrid)
Julio Borges y María Corina Machado, en el Campus FAES, en Guadarrama (Madrid)

Los diputados María Corina Machado y Julio Borges fueron víctimas de un triste incidente que dio la vuelta al mundo cuando fueron golpeados por diputados chavistas dentro de la Asamblea Nacional de Venezuela hace dos meses. Ayer participaron en el Campus FAES, en Guadarrama (Madrid), dentro del curso «Estados de Derecho y Estados al revés». En esta entrevista conjunta, los dos políticos de la coalición Mesa de la Unidad Democrática aseguran que Venezuela necesita el apoyo de España en su lucha por la democracia y abogan por una «una resistencia firme y organizada» de la ciudadanía para consolidar «la mayoría» conseguida en las elecciones del 14 de abril, tras las que Nicolás Maduro fue proclamado ganador en medio de denuncias de irregularidades.

–¿Por qué los venezolanos no se han echado a la calle como en Brasil o en Argentina?

María Corina Machado: Existe una sociedad en ebullición. Y sí que ha habido una respuesta masiva en la calle, pero los venezolanos entendimos que para resolver los problemas –la segunda mayor inflación del mundo, escasez de recursos básicos y una criminalidad y corrupción desatadas– había que cambiar de gobierno y de modelo. Esa mayoría se expresó en las urnas pero no fue reconocida, lo que ha generado por parte del Gobierno una política de represión selectiva y masiva para impedir que ese deseo de cambio se exprese por medio de protestas. El miedo en la sociedad venezolana ha llegado a todos los sectores.

Julio Borges: Llevamos muchos años con protestas en la calle. Sin embargo, no hemos logrado que ese malestar cristalice. ¿Por qué? En los países democráticos ofrecen respuestas democráticas. En Venezuela, al haber un secuestro del poder por parte de quienes ostentan el control de la Policía, la Justicia y el Gobierno, el reto para nosotros es mayor. A pesar de todo, hemos avanzado y queremos consolidar ese cambio.

–¿Qué sectores sociales podrían abanderar el cambio? ¿Los universitarios?

J. B: Tras la muerte de Chávez se ha destapado la olla de la crisis en Venezuela. Se han evidenciado las profundas divisiones en el Gobierno, el cáncer de la corrupción, la presencia del Ejecutivo de Cuba en todos los ámbitos de la sociedad. Es dantesco ver a los pacientes en la calle protestando en camillas porque no hay atención médica, pero también las protestas de los profesores y de los universitarios. Por tanto, se dan las condiciones para que cualquiera encienda la llama que dé lugar a un aluvión de manifestaciones. Quizá lo que tenemos es un problema de articulación.

M.C.M: Lo que ha buscado el Gobierno es dividirnos. Lo que el régimen no logra controlar lo intenta destruir. El gran desafío que tenemos es que todos los venezolanos asuman la lucha de los derechos del otro como una lucha propia. Esa conciencia por la transformación de un modelo se está produciendo ya.

–¿Las reuniones entre dirigentes del Gobierno de Maduro y representantes de Estados Unidos y de países europeos ha generado desencanto en la oposición? ¿Es una victoria de Maduro?

J.B: Maduro no ha ganado ninguna batalla internacional por la legitimidad. Cualquier líder mundial que tenga un sentido de la democracia sabe que el Gobierno venezolano no es democrático. Muchos países reciben a Maduro por las expectativas de negocio que hay detrás de una potencia petrolera como Venezuela. Nosotros decimos que los valores tienen que estar por encima de los negocios.

M.C.M: El Gobierno de Maduro no ha tenido legitimidad de origen porque todo el mundo sabe que Capriles ganó las elecciones y que la actitud del Gobierno –reprimiendo manifestaciones y represaliando a los funcionarios– no ha hecho sino confirmarlo. También sentimos que los gobiernos de América Latina, que no los pueblos, nos han dado la espalda en nuestra lucha por la democracia. Venezuela fue muy importante en la Transición española. Yo sé que España está viviendo una situación complicada, pero necesitamos su ayuda, porque la posición de España es clave en la toma de posiciones de la UE.

–¿España les ha dado la espalda?

M.C.M: Absolutamente.

J.B: Venezuela es el principal comprador de armamento naval de España. Pero no todo puede limitarse a eso.

–¿Han asumido que vivirán seis años con este Gobierno?

J.B: El nuestro es un reto muy difícil, porque tenemos que vencer democráticamente a un régimen que no es democrático, y para eso tenemos que usar todas las herramientas, desde la rebelión democrática hasta el sistema electoral, pasando por los mecanismos internacionales. Ha habido un avance, la gente ya no ve a Venezuela como modelo de revolución romántica y social.

M.C.M: El gran aprendizaje frente a estos sistemas que yo llamo neodictaduras es que hay que hacer las dos cosas, recorrer la vía institucional y al mismo tiempo llevar a cabo una resistencia y una movilización firme y organizada por parte de la ciudadanía.

–¿El ataque que sufrieron por parte de diputados chavistas en pleno parlamento les ha fortalecido en sus convicciones?

J.B: Ese momento triste y violento despertó una solidaridad y una indignación en el país que nos ha dado más fuerza. Fue muy enaltecedor como experiencia de lucha y como energía para afrontar lo que viene, porque el país va a vivir otros episodios de lucha y de violencia. En Venezuela rige la ley de la selva, todo se está desintegrando en clanes y mafias. Hay un proceso de descomposición tanto en las altas esferas del Gobierno como en el país en general. Devolver la fibra moral no va a ser fácil.

–La disputa dentro del chavismo entre el presidente Maduro y el presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, puede debilitar al Gobierno?

J.B: Es una lucha que sigue al rojo vivo y que está profundizándose. Ahora mismo existe un proceso de fuerte tensión debido a los ascensos militares. Armar el nuevo rompecabezas de las Fuerzas Armadas es para ellos un campo de batalla fundamental. Esto es un ejemplo más de que no hay un Gobierno buscando soluciones a la crisis sino que se trata estrictamente de un reparto de poder para ver quién acumula más poder.

M.C.M: El mayor enemigo de Maduro es él mismo. Se ha encerrado en unas contradicciones insalvables por la corrupción moral y su autoritarismo. Ilegalidad, ilegitimidad e incompetencia son las tres «ies» que han llevado al país a la ingobernabilidad.