El auge ultra en el Este socava la Gran Coalición en Alemania

La “Alternativa para Alemania” se planta como segunda fuerza en dos estados del este del país y le complica la vida a la Gran Coalición

La “Alternativa para Alemania” se planta como segunda fuerza en dos estados del este del país y le complica la vida a la Gran Coalición

Mientras el presidente alemán Frank Walter Steinmeier participaba el domingo en Polonia en una ceremonia con motivo de la invasión alemana del país y el consiguiente comienzo de la Segunda Guerra Mundial, y recordaba a su país su “responsabilidad especial”; mientras tanto, el partido que ha relativizado esa catástrofe, el holocausto y la culpa alemana, los ultranacionalistas de la autodenominada “Alternativa para Alemania” (AfD), eran elegidos unos cuantos kilómetros más allá de la frontera como segunda fuerza en los estados de Sajonia y Brandenburgo.

“Un terremoto político amenaza en las elecciones en Brandenburgo y en Sajonia”, escribía hoy el diario sensacionalista Bild en su portada. El dramatismo estaba, a diferencia de en muchas otras ocasiones, justificado. Los resultados de las elecciones muestran que el partido xenófobo y antiislam AfD es la segunda fuerza en dichas regiones. La Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el partido socialdemócrata (SPD) han perdido buena parte del electorado en ambos estados, aunque siguen siendo la primera fuerza, si bien con los peores resultados de la historia en dichas regiones. El SPD tuvo su puntuación más baja de su historia en un Sajonia, con tan solo el 7,4%. Los verdes de Die Grüne han subido dos puntos en Sajonia y cuatro en Brandenburgo hasta el 8,3% y el 10,2% respectivamente. El partido liberal FDP no consigue entrar en ninguno de los parlamentos.

El Secretario General de la CDU, Paul Ziemiak, felicitó al Ministro Presidente de Sajonia, Michael Kretschmer, que salvó el primer lugar en las elecciones con un 33,1%, seis puntos menos que en las últimas elecciones, seguido de la Alternativa por Alemania con un 28,1%. Ziemiak ya aseguró en junio que su partido no pactará con la AfD a ningún nivel. La coalición con el SPD, que hasta ahora regía el Land, no será posible de nuevo porque se quedan con 56 mandatos a cinco de la mayoría necesaria para ello. Una coalición con los verdes y ambos partidos contemplan los analistas como la más probable, ya que todos los partidos, incluida la CDU, se han mostrado reacios a pactar con la AfD, que habría puntuado además de por otras razones de peso en el este por su carácter negacionista del cambio climático y su defensa del mantenimiento de las minas de carbón en la región de Lusacia.

En el caso de Brandenburgo, la coalición de SPD y la izquierda de Die Linke tampoco podrá repetirse tal cual, ya que el SPD cae 5 puntos hasta el 26,5% y Die Linke 8 hasta el 10,4%. Aquí se decidirá si ambos partidos se alían con los verdes o el SPD decide sondear a la CDU y unirse asimismo a los verdes. La AfD obtenía en este estado hasta un 23,8% de los votos, a pesar de que su candidato Andreas Kalbitz ha sido objeto de debate en las últimas semanas después de conocerse su pasado juvenil en varias organizaciones neonazis que fueron prohibidas por su radicalidad. Tampoco aquí quieren los otros partidos pactar con los ultras.

Ocho décadas después de la barbarie nazi, una nueva ideología muy peligrosa se está extendiendo, en especial por el este de Alemania y con su mayor exponente en la ciudad de Dresde. La AfD está muy imbricada en las protestas antiislam de PEGIDA y con el Instituto para la Política Estatal IfS, un ThinkThank ultranacionalista, que difunde ideas como que “el pueblo alemán está pereciendo” o que hay un “intercambio de población” alemana por población inmigrante, concepciones muy cercanas a las de los terroristas de Christchurch o de El Paso, que mataron a 51 y 22 personas este 2019. En Alemania se habría evitado una masacre similar hasta ahora por los pelos, ya que han sido desactivados varios grupos ultras con importantes arsenales y macrabros planes, aunque no se evitó la muerte del político Walter Lübcke del partido de Merkel a manos de un neonazi de un tiro a bocajarro, al parecer por la cuestión de los refugiados.

Aunque éste no ha sido el único crimen de odio por estos motivos, sí ha sido el que ha marcado un antes y un después que ha llevado a conocer la existencia de listas de la muerte con las que los radicales pretendían limpiar el país llegado el momento. El país se encuentra en un momento de censura inigualable desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, después de la cual se llevó a cabo una limpieza de nacionalsocialistas, que fue mayor en el este. Hasta ahora reinaba un consenso sobre la responsabilidad del mismo en la guerra y sobre todo ciertas ideas racistas y de superioridad se consideraban tabu. Esa fachada democrática se resquebraja sin remedio estos días e ideas antiguas vuelven presentadas en otro formato, algo que quedará de nuevo de manifiesto el próximo 27 de octubre en las elecciones de Turingia, en las cuales se presenta como candidato una de las figuras más radicales de la AfD, Björn Höcke, alrededor del cual se ha creado además un culto de líder sin parangón en la derecha y conocido por un famoso discurso en Erfurt en el que aseguraba que “cuando nosotros lleguemos (al poder), haremos una limpieza”.

Por si quedaba claro a lo que se refería, ha publicado recientemente un libro con el título “Nunca dos veces en el mismo río” en el que explica mas en detalle cómo expulsar a los extranjeros del país es la solución. El sociólogo Matthias Quent, director del Instituto para la Democracia y la Sociedad Civil (IDZ) de Jena resumía a la perfección la situación en que se encuentra la política alemana en estos momentos en el diario Thüringische Landeszeitung, asegurando que “a través de Höcke se cuelan posiciones radicales de extrema derecha”, a la vez que aseguraba que el peligro está, sobre todo, en qué harán los conservadores con esta nueva derecha emergente, si se alían o por el contrario le dan de lado.

El este alemán, nuevo feudo ultra

Tres décadas tras la caída del muro y la reunificación alemana el este del país presenta diferencias estructurales en relación al resto del país. En primer lugar, la economía de bajos salarios supone el 32%, el doble de lo que representa en el oeste. Es más acusado el envejecimiento de las regiones orientales, que no se ha recuperado del movimiento migratorio tras la reunificación. Hasta un 33% de las plazas de formación profesional quedaron sin candidatos en 2018. Otra cuestión clave para el ascenso de la Alternativa por Alemania es su retórica en relación a Rusia. Algo que quedó de manifiesto cuando el Ministro Presidente de Sajonia Michael Kretschmer, dela CDU de Merkel, se opuso al dictado de su partido y llegó a encontrarse con el Presidente ruso Vladímir Putin en San Petersburgo y pidió el fin de las sanciones contra el país. Durante el periodo comunista, a pesar del antifascismo de estado, la población inmigrante no llegó a mezclarse con la local de forma masiva porque su periodo de estancia estaba pensado como formación que después debían emplear en enriquecer a sus países. En el este el número de extranjeros supone alrededor de un 4% mientras en el resto es del 10,5%. Por otro lado, el caos al que llevó el desguace del este hizo perder de vista a grupos neonazis que en las últimas décadas han llegado a montar incluso bandas terroristas como la llamada NSU o el “Gruppe Freital”, así como al advenimiento, más fuerte en el este, del movimiento contra el islam PEGIDA. La sensación de ser ciudadanos de segunda clase unida al descontento por la política migratoria hacen el resto para que en los Länder del este alemán la ultraderecha sea hoy segunda fuerza.