Teatro

La dacha de Chéjov se hace española

Raúl Tejón estrena «Huerto de guindos»

Carles Francino y Consuelo Trujillo, en «Huerto de guindos»
Carles Francino y Consuelo Trujillo, en «Huerto de guindos»

Cambiarlo todo... para que nada cambie. La premisa lampedusiana parece regir el espíritu de «Huerto de guindos», la versión de «El jardín de los cerezos» que levanta el telón en La casa de la Portera esta semana. Españolizada, con algún guiño a nuestra cultura –se habla en un momento dado de Pío Baroja– y con los personajes convertidos en López (Lopajín), Fer (el lacayo Firs), Andrea (Andréievna), Jaime (Goyev) o Pedro (Piotr, el estudiante Trofímov), por citar a algunos protagonistas, este regreso al hermoso canto crepuscular de una clase social, o de una forma de vivir y entender una nación, la vieja Rusia de los terratenientes y la burguesía complacida, mantiene el espíritu original del texto de Chéjov y es, por lo demás, respetuoso con sus líneas. Así al menos lo asegura Raúl Tejón, quien firma la adaptación y la dirección de este «Huerto». «Hemos deslocalizado la obra en el tiempo y en el espacio. Se podría decir que la hemos traído a España, porque hay referencias a nuestra cultura más cercana, pero con la intención de no situarla demasiado, porque es una historia universal». Y explica el actor, que debuta en la dirección con este montaje, que «lo que cuenta Chéjov tiene mucho que ver con lo que está pasando ahora y la gente lo entiende perfectamente: familias desahuciadas... Se acabó la clase media. Hay un cambio de pardigma, como lo hubo hace un siglo y lo volverá a haber». Pero, más allá de lecturas sociopolíticas, Tejón subraya otra, tan presente en muchas obras del dramaturgo ruso: la personal, ese laberinto de frustraciones e interacciones emocionales. «Lo importante es que en esos momentos nos volvemos muy torpes cuando nos enfrentamos a otro ser humano», asegura el director.

Tejón, además de ser un rostro conocido por su participación en varias series de televisión, ha estado vinculado a algunos de los proyectos iniciáticos de Sergio Peris-Mencheta y ha colaborado en otros audiovisuales de Miguel Alcantud. Muchos le conocerán, en cualquier caso, como el protagonista de «Ivan-Off», versión de otro Chéjov que se convirtió en el espectáculo más aplaudido del primer año de La Casa de la Portera. No es casual que ahora estrene como director en esta misma sala otro Chéjov, aunque aclara que su proyecto venía de antes: «José Martret me llamó para hacer ''Ivan-Off'' porque alguien le habló de que yo quería hacer un ''Jardín de los cerezos''». Fue, en cualquier caso, «un fenómeno, para todos, para los actores, para la casa, para mí...».

En esta nueva aventura tenía claro las líneas de trabajo que perseguía: «La propuesta es muy sencilla, quería partir de algo pequeño, no pasar por encima del texto. No intentar mejorar a Chéjov, porque es muy difícil; hay una adaptación, y cierta parte traída a la España de hoy, pero me he querido poner al servicio de lo que dice el autor; y desde ahí los he hecho trabajar a todos». Ese «todos» son nada menos que nueve actores, un amplio reparto para los tiempos que corren: Felipe G. Vélez, Nacho Fresneda, Alicia González, Sabrina Praga, David González, Consuelo Trujillo –la Andréievna de esta versión–, Bárbara Santacruz, Germán Torres y Carles Francino, actor que comparte nombre con su padre, el conocido periodista. Y explica Tejón que, «al haber hecho el ''Ivan-Off'', me conocía muy bien el espacio: empezaba a amoldarme y sabía por qué sitios podían pasar los actores».

Por cierto, en los guindos del título no hay ningún guiño al ministro. «Todo el mundo me lo pregunta –responde entre risas el director–, alguien pensará que estoy mintiendo. Puedo estar de acuerdo o no con este Gobierno, pero en este montaje no quiero adoctrinar, sólo contar una historia y hacerlo desde el sitio que me dejan».

Cuándo: jueves y viernes, 21:30h. Sábados, 18:00 h y 21:00 h. Domingos, 18:00 h.

Dónde: La casa de la portera. Madrid.

Cuánto: 20 euros. Tel. 649 397 571 .