«La huida»: Difícil escapar de uno mismo

Director: Stefan Ruzowitzky. Guión: Zach Dean. Intérpretes: Eric Bana, Olivia Wilde, Charlie Hunnam, Kris Kristofferson, Sissi Spacek. EE UU-Francia, 2013. Duración: 95 minutos. «Thriller».

Las películas con nieve en el bosque y tipos armados sueltos suelen resultar inquietantes. Piensen en «Fargo», por ejemplo. Como este desasosegante, claustrofóbico western neonoir del austriaco Stefan Ruzowitzky («Anatomía», «Los falsificadores», Oscar a la mejor cinta en habla no inglesa de 2007), que debuta en Holly- wood con una historia sobre los tenebrosos secretos y zonas oscuras que a veces esconde un núcleo familiar. Los hermanos Addison (nunca ha estado tan temible, alto y feroz Eric Bana, aunque se trata de un actor todavía por macerar del todo) y Liza (Olivia Wilde) se han dado a la fuga después de robar un casino. Tras sufrir un accidente de coche y matar al policía que intentaba ayudarlos, deciden separarse para llegar hasta la frontera canadiense en medio de una violenta tormenta blanca. Mientras Addison emprende el camino campo a través sembrando el caos a su paso (el capítulo de la cabaña y la niña parece una retorcida lectura de algún cuento clásico), la atractiva Liza es recogida por un problemático e ingenuo ex boxeador, Jay (Charlie Hunnam; tras ver el imponente físico de este chico entenderán por qué se barajó su nombre para la adaptación cinematográfica de «50 sombras de Grey»), que se dirige a celebrar la cena de Acción de Gracias a casa de sus padres, June (Sissy Spacek) y el sheriff jubilado Chet (Kris Kristofferson), con quienes las relaciones son muy tensas. Y hasta allí la lleva a ella también, porque Jay se ha enamorado.

La idea del incesto planea siempre sobre los dos delincuentes, aunque, tras el esperado y violento reencuentro, da la impresión de que ya han decidido separar drásticamente sus vidas. No a balazos, sino más bien con palabras, que pueden resultar más duras que un disparo. Posee «La huida» momentos ciertamente potentes y desasosegantes, aunque sea demasiado ambiciosa y algunas tramas se le escapen medio vivas. Pero todavía recuerdo la extraña cara de la excelente Sissy Spacek cuando el peligroso Addison irrumpe en casa. Su rostro parece retransmitir alivio, calma y cierta paz.