«A ver si le damos el Premio Cervantes a alguna mujer»

Eduardo Mendoza presenta «El rey recibe», radiografía de la pre-Transición inspirada en sí mismo e inicio de una trilogía sobre la segunda mitad del s.XX

El escritor Eduardo Mendoza presentó en Sevilla su obra «El rey recibe» (Seix Barral) /Foto: Manuel Olmedo

Eduardo Mendoza presenta «El rey recibe», radiografía de la pre-Transición inspirada en sí mismo e inicio de una trilogía sobre la segunda mitad del s.XX

«Yo trabajo así: abro la memoria y digo ‘a comer de sobras’». De esa gráfica manera definía Eduardo Mendoza su método para construir novelas como «El rey recibe» (Seix Barral), un libro muy esperado a juzgar por las ventas, con las dos primeras ediciones agotadas y el lanzamiento de cien mil ejemplares.

En un encuentro con la prensa antes de su presentación en Sevilla, Mendoza comenzó advirtiendo de su reticencia a «contar» una obra reciente: «Todo está entre la cubierta y la última página y no tengo que añadir nada. Creo que todo el mundo puede opinar menos el autor para no forzar un tipo de lectura». Dicho esto, expresó su predilección por que «se lea como una novela». En ella, un periodista con una trayectoria vital coincidente con la del autor aborda los años previos a la Transición mientras sale por primera vez al mundo. El argumento se extenderá en otros dos volúmenes, abarcando la segunda mitad del siglo pasado, y sirve a Mendoza para reivindicar una etapa denostada actualmente. «La memoria colectiva es muy corta, salvo en el caso de los sagrarios –criticó–. Hay una generación que no es que no recuerde, sino que no había nacido. Es verdad que la Transición no fue perfecta. No se cumplieron todas nuestras esperanzas pero afortunadamente tampoco ninguno de nuestros miedos. Y eso en una historia como la de nuestro país sería para tirar cohetes todos los días. Desde luego, no hay que decir que fue una engañifa».

El escritor reconoció que echaba en falta una mirada amable sobre ese momento y esperó a tener perspectiva «para contar mi tiempo». «Entonces uno pensaba que estaba mal y que el cambio sería a mejor; ahora piensa que está mal y que el cambio sería a peor». En su opinión, «estamos en una época donde la gente lo está pasando muy mal, pero no como clase social, sino individualmente». En plena gira promoción, se le recuerda continuamente que es su primera novela tras recibir el Cervantes en 2016. No obstante, considera que «fue un momento muy importante. Una vez acabada la ceremonia, pasemos página». Con su habitual humor, recordó que aunque ya tenga sucesor –el nicaragüense Sergio Ramírez ganó el año pasado– «el Cervantes no me lo quita nadie. Mi retrato está en la Biblioteca Nacional. Seguro que nadie sabe que hay una sala con la galería de vejestorios que han ganado». Al respecto, anunció que «dentro de nada se reúne el jurado», del que forma parte dos años como galardonado. «Tenemos que buscar otro candidato y no es fácil. A ver si se lo damos a alguna mujer». Sobre el papel de las mujeres, que rodean al protagonista en «El rey recibe», apuntó que «en este momento están haciendo algo, aparte de vivir. Están haciendo una cosa colectiva por la que van a pagar a veces un precio, pero que les va a llevar a conseguir muchas cosas. En cambio los hombres están cada día más zoquetes porque ya lo tienen todo ganado y están sentados esperando a que empiece el partido». El consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez, acompañó al autor. En su breve introducción, lo calificó como «uno de los imprescindibles de la literatura en español de finales del siglo XX y lo que llevamos de XXI». Vázquez «confesó» que sus lecturas han provocado que ambos tengan una «relación casi íntima» a pesar de que «es la primera vez que coincidimos en persona». «Ya veo que somos amigos y colegas desde hace mucho –le respondió risueño Mendoza–. Es verdad que me voy encontrando con personas a las que conozco en ese momento pero con las que he compartido muchísimas horas».