Alicia Koplowitz, sutil elegancia

Alicia Koplowitz
Alicia Koplowitz

El otro día, en La Manduca de Azagra, vi que en la mesa de al lado estaba comiendo la empresaria y marquesa de Bellavista Alicia Koplowitz. Ella se cuida mucho, por eso le encanta este restaurante, el mejor de verduras de Madrid. Cuando se levantó para irse, me impresionó su facha. Por detrás parece que tiene 20 años: es alta, delgada, iba sin una gota de maquillaje y el cabello recogido en una estilosa coleta. Pude ver que tiene un cutis de terciopelo, poros cerrados y una apariencia nada artificial.

Alicia es la perfecta embajadora del menos es más. Siempre impecable, elegante y muy discreta. Todas las semanas acude a la consulta del doctor Chams, que le pone un cóctel secreto de vitaminas que le sienta estupendamente. Había oído el rumor de que se había hecho un «lifting» con un prestigioso cirujano de Los Angeles, pero tengo mis dudas. Aunque, desde luego, un buen «lifting» hace que después no se necesiten rellenos y sea más fácil que las vitaminas den estos resultados.

Utiliza un sérum fortalecedor de pestañas que se llama Lilash. Gracias a él puede permitirse muchas veces no llevar máscara de pestañas. Aunque es de Madrid, en Barcelona se siente más libre, por eso me chivan que en sus viajes aprovecha para acudir al exclusivo salón Oliveras, experto en coloración orgánica. Carlos Oliveras nació en Suiza y en ese país le encanta a Alicia perderse del mundanal ruido en la clínica de La Prairie, la más lujosa del mundo. Además, me cuentan que ha ido varias veces al centro de perfumería nicho JC Apotecari Barcelona, porque le gusta el perfume Iris Nazarena de la firma Aedes de Venustas, una auténtica joya.